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230 años de la ULA

El pasado miércoles 25 de marzo de 2015 la Universidad de Los Andes celebró doscientos treinta años de la fundación del seminario que representa su génesis, su origen, naturalmente de la mano de la iglesia y de la figura estelar y emblemática como ha sido Fray Juan Ramos de Lora.

Se dice fácil celebrar doscientos treinta años y tal fecha ocurre en un momento donde el país y las universidades públicas y autónomas atraviesan problemas diversos, no sólo las universidades y los universitarios no somos precisamente objeto de agrado y de buen trato de parte del gobierno, asimismo y paradójico es que en medio de vicisitudes muy variadas nuestras Universidades comenzando por la nuestra, la Universidad de Los Andes asentada en Mérida con presencia no sólo en Táchira y Trujillo sino en otros estados y a lo largo y ancho de Venezuela y fuera de esta, hoy mostramos lo mejor, la esperanza, academia, investigación, extensión, compromiso con el país al no sólo formar profesionales con altos niveles de excelencia y desempeño, sino fundamentalmente formar ciudadanos con valores, principios y más muy necesarios en la Venezuela actual.

Estos días Mérida y Venezuela entera que está llena de nuestros egresados celebran un nuevo aniversario de la fundación de nuestra Alma Mater, nuestra casa de estudios, nuestro segundo hogar como es la Universidad de Los Andes. Aquella semilla plantada por el obispo Fray Juan Ramos de Lora hace más de dos siglos dio buenos frutos. La Universidad de Los Andes es una casa de estudios con prosapia, raigambre, tradición, historia y frutos. Esta casa de estudios ha resistido y ha salido incólume frente a diversas situaciones. No sólo ha visto desfilar dictaduras, gobiernos malos y buenos de derecha y de izquierda, populistas y militaristas, periodos de paz y de agite, la constante muy a pesar de adversidades se ha mantenido y se mantendrá activa, abierta y cumpliendo su tarea formadora, de ser guía, de señalar caminos, críticas y esperanzas y ser siempre un lugar plural y de encuentro, más allá de cualquier apetencia personal o de cualquier sector.

Ciertamente el pasado 25 de marzo de 2015 la ciudad vio desfilar a sus profesores, sus empleados, sus obreros, estudiantes, todos con o sin toga todos somos ulandinos y esta semana nos unimos en un acto sobrio que recuerda siglos pasados en la manera de celebrar un grado u otra conmemoración académica con toga y birrete, la presencia nutrida de los claustros destacó, además del calor humano en torno a nuestra sede central del rectorado, nuestra Aula Magna y de la estatua de Flay Juan Ramos de Lora nuestro máximo mentor y fundador.

El pasado 25 de marzo en los actos centrales escuchamos no sólo una hermosa homilía de Arzobispo Metropolitano de Mérida Monseñor Baltazar Henrique Porras Cardozo en nuestra Catedral Basílica, sobre los orígenes de la Universidad de Los Andes y el papel ejercido por Fray Juan Ramos de Lora y la propia Universidad de Los Andes en el país. Asimismo oímos las palabras del Rector Mario Bonucci en nuestra Aula Magna reflexionando sobre la génesis y el acontecer de la ULA, una Aula Magna copada de profesores, estudiantes, fuerzas vivas, personalidades del Mérida y el país nacional, Bonucci se refirió sobre lo que hemos sido como institución creadora, lo que somos hoy, el papel institucional que siempre hemos ejercido como casa formadora de talentos, de hombres y mujeres, de pensamiento crítico. Además nos correspondió escuchar el discurso como orador de orden de Miguel Henrique Otero que en su condición de periodista y ciudadano describió los rasgos que definen nuestra Venezuela contemporánea, no sólo se refirió al pasado cercano sino al presente nefasto del país, signado y dominado por la indiferencia, las incomprensiones, los odios, el nihilismo cultivado y reproducido por el régimen, unido al manejo de la mentira como herramienta de manipulación frente a las grandes calamidades, frente a los problemas no resueltos, y donde todos los sectores sin excepción han resultado afectados, entre ellos como han sido afectados los medios de comunicación social, como se han venido conculcando valores, irrespetando garantías, violando derechos elementales, donde los estudiantes, los universitarios y las propias universidades han representado un muro de contención, en arte un freno a los desmanes que junto a miles de venezolanos han decido derrotar la mentira.

En los actuales momentos si alguna institución, sin algún valor y activo tenemos los venezolanos son precisamente nuestras Universidades Públicas Autónomas. Quienes estamos vinculados a la Universidad no podemos callar frente a los atropellos de unos y de otros, frente a los maltratos e imposturas no sólo repito externas sino internas. Viva la Universidad de Los Andes en sus 230 años.

(*) Profesor de la Universidad de Los Andes
E-mail: [email protected]
Twitter @rivasleone

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Un comentario

  1. Excelente artículo Profesor Rivas Leone, significativas reflexiones que son sentidas por todos aquellos que
    llevamos en menor o mayor medida y profundidad ese sentimiento de pertenencia universitaria, más aún, universitario de la Mater Universidad de Los Andes. Cabe señalar que es una de las pocas instituciones de nuestra nación que trasciende a la constitución del propio Estado. Por su larga trayectoria en nuestra historia nacional, como Usted lo señaló, han transcurrido Gobiernos de diferentes tendencias, con diferentes propiedades y particularidades, pero a juicio propio, creo que ninguno con características tan particularmente negativas que haya afectado tan significativamente a la sociedad del conocimiento, a la vida universitaria, a la academia, a la propia Democracia, y en fin a todos los valores que puedan ser bases de una sociedad ecuánime, racional y mínimamente justa. Al mirar al pasado y a la historia de nuestro país e inmersa en ella, nuestra Universidad de Los Andes, no nos queda otra opción que sentirnos muy orgullosos y afortunados de que la vida nos haya regalado tan invalorable oportunidad de haber transitado las aulas del aprendizaje brindado por esta ilustre Universidad y a partir de tal sentimiento, plantarnos de píe frente a la esperanza, cargados de una profunda y sincera reflexión de lo que cada cual debemos hacer para el rescate de nuestra Universidad, de nuestra Democracia, de nuestros valores fundamentales, que en consecuencia nos conlleve a reconstruir la sociedad que anhelamos y merecemos. Muchas Gracias Comunidad Universitaria. Muchas gracias Profesor Rivas Leone por sus reflexivas palabras en este pequeño artículo, muy propio de su formación académica e intelectual.

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