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Ban Ki Moon podría orientar el “diálogo” en Venezuela

A  pesar del aporte inicial de los Cancilleres de Unasur –invitados unilateralmente por Jaua-  que lograron reunir a oficialistas y opositores,  el desarrollo del “dialogo” evidenció  un fracaso total hasta el punto de que hoy están paralizados los encuentros:  Las reuniones  se realizaron en la sede del Gobierno y no en un lugar neutral. La conducción de las discusiones se hizo por el Presidente o el Vicepresidente y no por un buen oficiante o mediador. Las discusiones se desarrollaron  de manera asimétrica y sin agenda previa. No se convocaron a todos los sectores de  la disidencia, sino que  se procuró criminalizar a los dirigentes más  destacados que fueron los  intérpretes de la explosión social como el caso de los ex precandidatos presidenciales  Leopoldo López, María Corina Machado, o Diego Arria. No cedieron ante el clamor opositor exigiendo  una ley de amnistía para los presos políticos y los exiliados, ni tampoco el nombramiento de árbitros imparciales en el CNE, en el TSJ o en la Contraloría. La Comisión de la Verdad resulto una caricatura, mientras que la Comisión de Derechos Humanos se hizo integrando a los violadores de Derechos Humanos. No se crearon las bases para detener la represión policial ni los ataques para-militares, ni tampoco se crearon mecanismos para exigir o verificar si los compromisos se cumplían. Finalmente el fracaso se dio  debido a la clara identificación de los Gobiernos de UNASUR  con la parte oficial.

El Secretario General de la ONU tiene en sus manos y en la Carta de las Naciones Unidas,  los mecanismo adecuados para desempeñar el papel exitoso que durante más de seis décadas marca la contribución más importante del organismo planetario: La prevención de Conflictos  y la consolidación de la Paz. Las dos declaraciones emitidas por Ban Ki Moon sobre Venezuela muestran su sincera preocupación, al igual que las declaraciones dadas por la Alta Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Los Buenos Oficios de la ONU son un mecanismo idóneo  para ayudar para que se den los pasos pacíficos y democráticos que la comunidad venezolana aspira. Además, la ONU podría involucrar a organismos regionales, promoviendo una agenda basada en el artículo 33 de la Carta para asegurar una verdadera mediación para el dialogo contando con la participación de la sociedad civil, la designación de destacadas personalidades latinoamericanas como ex Presidentes aceptados por ambas partes; representantes de todos los partidos del Parlamento Europeo y una participación de alto nivel de la Iglesia Católica para empoderar el trabajo a través de un Cardenal del CELAM o de la Pontificia Comisión Justicia y Paz.

Para lograr esta misión de mediación, el Canciller Chileno Heraldo Muñoz, quien antes de ocupar su cargo acompaño a Ban Ki Moon como Administrador del PNUD, podría servir de puente para asegurar una ruta efectiva y no para que continúe una “solidaridad automática” de UNASUR con el Gobierno, que lejos de encontrar una solución, más bien genera problemas más agudos. La pelota está en la cancha del Secretario General de la ONU. Ojala sea el primer gol del campeonato mundial.

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