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Desde el 20 de noviembre comenzó el hostigamiento contra Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive. El martes 24 de noviembre fueron allanadas sus oficinas ubicadas en El Rosal por un organismo que, al menos yo, jamás había escuchado mencionar: la “Policía Nacional Contra la Corrupción”. Un organismo así debería empezar por Miraflores, pero ése no es el tema de este artículo.

Ese mismo día, Sudeban ordenó el congelamiento de todas las cuentas bancarias de esas dos organizaciones que alimentan diariamente a más de veinticinco mil personas y apoyan a muchísimas más de los grupos más necesitados de la capital. Y como si fuera poco, el día 25 fue allanada la residencia de los padres de su fundador y director, Roberto Patiño Guinand.

Yo les voy a contar quién es Roberto Patiño, porque lo conozco, lo quiero y lo admiro. Les voy a contar lo que hace Roberto Patiño para que ustedes se pregunten como tantos nos hemos preguntado “¿es la solidaridad un delito en esta Venezuela de Maduro?”. También conozco y quiero a su familia. Son gente de bien, humana, socialmente responsable, trabajadora, decente. Lo he entrevistado varias veces y cada vez encuentro más razones para apoyar su cruzada. Roberto hizo una maestría en Harvard y a pesar de las ofertas de trabajo en otras latitudes, decidió regresar a Venezuela. Justamente, a trabajar por las clases desposeídas. En Petare lo quieren muchísimo. Ven su trabajo desinteresado día a día. Es como un apostolado. Su lema “primero amar y servir” viene de su formación ignaciana, pero su semilla está en su familia.

Trabajó como dirigente estudiantil en Voto Joven y en la campaña presidencial de Henrique Capriles. Eso lo llevó a visitar muchas comunidades en todo el país donde pudo conocer de primera mano la realidad de muchas personas, escucharlas, entenderlas.  Eso le permitió profundizar en el significado de la solidaridad como una fusión de corresponsabilidad y empatía.

Tomando en cuenta que contemporáneos suyos eligieron corromperse haciendo negocios con el gobierno, vía contactos o divisas, es definitivamente loable que Roberto haya escogido el camino del trabajo duro, manteniéndose fiel a sus principios y de esa manera, honrando a sus padres, abuelos y maestros. Sabe que la corrupción está en muchos lugares, no sólo en el ámbito político, y parte de su trabajo es luchar contra ella. Entiende la política como ser servidor y articulador de las personas, para que sean ellas mismas las que generen las soluciones a sus problemas más urgentes. Roberto ve el servicio público como una acción y un compromiso, más vinculados con la creación de redes y de búsqueda de soluciones.

Uno de sus puntos fuertes es que sabe cuán peligrosos pueden ser los elogios. En sus propias palabras “cuando me elogian por los logros de Alimenta La Solidaridad, de Caracas Mi Convive y de Sustento, siempre recuerdo y pongo énfasis en que los resultados que hemos obtenido han sido producto del trabajo arduo de un equipo, de las comunidades, los aliados. Son logros de muchos, entre los que me cuento, pero no son sólo de Roberto Patiño”.

Roberto escribió una bellísima carta que pueden leer en su blog http://robertopatinog.blogspot.com/2015/11/estas-lineas-se-las-escribi-maria-una.html, donde explica sus razones de por qué regresó a Venezuela teniendo tantas oportunidades en el exterior. Lo más importante en ese proceso de pensamiento es que decidió comprometerse con la transformación del país, construir una Venezuela en la que haya oportunidades para los jóvenes, para su sobrino y los hijos que algún día tendrá.

“¿Por qué?, le pregunté en una entrevista hace dos años. “Porque aquí están mis raíces, mis vivos y mis muertos. Tuve la oportunidad de tener una educación de calidad en una universidad pública como la USB y deseo devolver a Venezuela aunque sea algo de lo que he recibido. También me siento obligado a contribuir a un cambio de consciencia en el que se deje de asociar al trabajo político con la corrupción y el engaño y en especial, en algo ajeno al ser del ciudadano, y comience a ser entendido como fundamental para propiciar cambios en el país, a través de la solidaridad y la convivencia, desde lo local”.

Caracas Mi Convive es un movimiento socio-cultural cuyo objetivo es promover una ciudad de convivencia a través de la creación de redes de apoyo en las comunidades mediante el establecimiento de relaciones de confianza con los vecinos. Esto lo realizan organizando actividades y proyectos para la prevención de la violencia dentro y junto a las comunidades.

El mensaje de la convivencia ha ido calando en las comunidades y el país porque la gente entiende que es vital para el funcionamiento de la sociedad. Si bien es cierto que Caracas está calificada en estos momentos como la capital más violenta del mundo, ellos creen y están trabajando para que esta realidad cambie.

La manera de hacerlo es desarrollando varios proyectos paralelamente: los talleres de prevención de violencia cuentan con la participación activa de las comunidades, para detectar los “puntos calientes” en sus sectores (lugares en los que se concentran los hechos delictivos) y a partir de allí se realiza la recuperación de espacios.

También se ocupan de recopilar información y datos sobre los homicidios en Caracas y su caracterización, a través de Monitor de Víctimas. Con estos estudios y la generación de conocimiento, el objetivo es realizar una propuesta de política pública de Seguridad Ciudadana, muy distinta de la política de mano dura promovida por el régimen y que criminaliza a las comunidades más vulnerables. Otro foco de acción que tienen son las personas: acompañan el duelo de los familiares de las víctimas de la violencia y con su proyecto piloto “Vamos Convive”, apoyan a jóvenes en riesgo de caer en los malos pasos a tener una fuente de trabajo y aprender un oficio.

También le pregunté en aquella oportunidad si Alimenta la Solidaridad era alimentar cuerpos para alimentar almas. Me respondió: “Yo diría que más que alimentar almas, el resultado de Alimenta La Solidaridad es, por una parte, niños bien alimentados que van a estudiar y con ello alimentan no sólo su cuerpo sino también su intelecto y, por la otra, mujeres y comunidades empoderadas que transforman la realidad. Con esto se nutre la esperanza de que un cambio es posible para Venezuela”.

Este maravilloso ser humano, señores, es el nuevo blanco de las argucias, marramuncias y odio del régimen. En vez de aplaudirlo, lo hostigan. En vez de apoyarlo, le montan expedientes. En vez de encomiarlo, lo difaman. Pero Roberto tiene quien lo defienda. Y no soy yo sola, escribiendo este artículo. Son millones de personas que se han manifestado a través de las redes, expresando su indignación con lo que está pasando. Son las sombras del peor régimen que hemos tenido en Venezuela (y miren que en eso hay que superar unos muy, muy malos) contra la luz de un joven que ha dado, da y seguirá dando todo por su país.

Honor a quien honor merece… Querido Roberto, hoy estás cosechando parte de lo sembrado. La Venezuela buena y digna está contigo.

@cjaimesb

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