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El Actual Nivel de Desigualdad Hace Inviable el Planeta

Según un informe de las Naciones Unidas publicado el 21 Enero de 2020, más de dos tercios de la población mundial vivían en países dónde la desigualdad ha crecido, siendo América Latina una de las regiones con los niveles de desigualdad más altos, es así como, países donde la pobreza había menguado algo, tales como; Argentina, Brasil y México, han vuelto a crecer alarmantemente y ello a pesar que en los últimos años se ha registrado un crecimiento económico sin precedentes, un crecimiento económico que ha estado acompañado además, por un incremento sin limites del consumo. Esto último se ha pretendido vender como una muestra de progreso, sin embargo, cuando se revisan algunas otras cifras se encuentra que inexplicablemente desde la lógica matemática se ha producido un empeoramiento de la calidad de vida, y un grave retroceso en materia de derechos humanos.

Según el criterio de algunos analistas e investigadores económicos y sociales, lo anteriormente anotado, nos muestra una economía enferma. Es así como para el año en que se analizan estas cifras (2020), las 8 personas más ricas del mundo poseían la misma riqueza que la mitad más pobre de la humanidad, mientras que la FAO nos informaba que, el hambre en el mundo  afecta a mas de 815 millones de personas, a lo cual habría que agregar que el 70% de quienes sufren la pobreza extrema en los países mal llamados en desarrollo, viven en áreas rurales, lo cual los convierten en los mas vulnerables al hambre y la desnutrición.

En este mismo año 2020, “las manifestaciones que se produjeron en países como Chile, Ecuador, Perú, Haití, Irak, Irán, Hong Kong y hasta en Francia, nos permiten identificar varias raíces comunes en la que se mezclan las políticas de austeridad, una profunda desigualdad, el dominio del capital financiero y la concentración de poder de mercado en pocas corporaciones”. (El fracaso histórico del capital Alejandro Nadal. LaJornada. 19 marzo 2020). Esta cita del articulo de Alejandro Nadal, que fue un Economista Mexicano doctor en Economía en la Universidad de París y profesor e investigador de economía en el Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México en las áreas de teoría económica comparada y economía del cambio técnico, nos revela que el capital no entiende de otra cosa que no sea rentabilidad (ganancia) y poder.

En el año 2019 el Credit Suisse Group que es una empresa de servicios financieros, con sede principal en la ciudad de Zúrich, Suiza, publico un análisis de la riqueza mundial y la desigualdad de la riqueza. En este informe el Credit Suisse Group revelo lo siguiente: que la mitad inferior de los adultos del mundo representaba menos del 1% del total de la riqueza mundial en el 2019, mientras el decil (Un decil, en estadística descriptiva, es uno de los nueve valores que dividen, en diez partes iguales, un grupo de datos ordenados) más rico poseía el 82% de la riqueza mundial y el percentil (Un percentil es una medida de posición usada en estadística que indica, una vez ordenados los datos de menor a mayor, el valor de la variable por debajo del cual se encuentra un porcentaje dado de observaciones en un grupo. Por ejemplo, el percentil 20. º Es el valor bajo el cual se encuentran el 20 por ciento de las observaciones, y el 80% restante son mayores) superior poseía casi la mitad de todos los bienes familiares. De este tamaño era en el 2019 según este informe del Credit Suisse Group, la extrema desigualdad de la riqueza personal a nivel mundial. (El 1% superior posee el 45% de la riqueza personal global; el 50% inferior, menos del 1%. Michael Roberts, 28 Octubre 2019)

Thomas Piketty Economista Frances, es el director de estudios de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales desde el año 2000, y profesor asociado de la Escuela de Economía de París. Piketty para analizar la desigualdad divide las sociedades en tres capas, a) la clase popular, definida como el 50% más bajo, b) la clase media, que representaría el 40% del medio, c) la clase alta, representada por el 10% mas alto. De igual manera, Piketty hace una distinción a la hora de medir la desigualdad, es así como separa la desigualdad respecto al trabajo y la desigualdad respecto al capital. A la primera la refiere a los ingresos por rendimientos de trabajo sin tomar en cuenta los impuestos, mientras a la segunda la refiere a la posesión de capital, que según el puede tomar la forma aproximadamente en 50% de bienes inmobiliarios, y el resto en activos financieros, como cartera de acciones y obligaciones, depósitos, bancarios, otros. (La desigualdad según Piketty. Francisco José Bustos Serrano 15 octubre 2018).

Según un informe del Tesoro de Estados Unidos el 1% más rico de los EEUU es responsable de más de 160 mil millones de dólares perdidos en ingresos fiscales cada año, lo cual según este mismo informe equivale al 28% de la «brecha fiscal», la diferencia entre los impuestos adeudados y cobrados, asciende a alrededor de 600 mil millones de dólares anuales y significará aproximadamente 7 billones de dólares de ingresos fiscales perdidos durante la próxima década. El informe igualmente refiere que la brecha fiscal pudiera ser una fuente importante de inequidad, en tanto que el código tributario actual contiene dos conjuntos de reglas: una para los trabajadores asalariados regulares que declaran prácticamente todos los ingresos que obtienen; y otro para los contribuyentes adinerados, que a menudo pueden evitar una gran parte de los impuestos que deben. (US’s wealthiest 1% are failing to pay $160bn a year in taxes, report finds. Martin Pengelly The Guardian. 08 Sep 2021)

Un cálculo proveniente del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) nos informa que; durante la pandemia de covid-19 el abismo que históricamente siempre ha existido entre los ricos y las pobres en América Latina, paso de 284.000 millones de dólares a 480.000 millones de dólares entre el mes de marzo del 2020 y el mes de mayo de 2021. Según este mismo informe los nuevos 31 multimillonarios que surgieron en Latinoamérica durante la pandemia, están entre otros: Beatriz Davila de Santo Domingo (Colombia), David Vélez (Colombia), Guilherme Benchimol (Brasil), André Street (Brasil), Eduardo Urnekian (Argentina), Fernando Chico Pardo (México), David Peñaloza (México), Horst Paulmann (Chile), Luis Enrique Yarur Rey (Chile), Vito Rodríguez (Perú), Eduardo Hochschild (Perú). (El espectacular aumento de multimillonarios en América Latina durante la pandemia. BBC News Mundo 14 julio 2021)

“De las 100 economías más grandes del mundo, 51 son ahora corporaciones, solo 49 son estados-nación. Las ventas de General Motors y Ford son mayores que el producto interno bruto de toda África subsahariana, y Wal-Mart tiene ahora una facturación superior a los ingresos de la mayoría de los estados de Europa del Este. Sin embargo, pocos de nosotros comprendemos completamente el creciente dominio de las grandes empresas.

La ampliamente aclamada economista Noreena Hertz revela brillantemente cómo las corporaciones de todo el mundo manipulan y presionan a los gobiernos por medios legales e ilegales; cómo la protesta se está convirtiendo en un arma política más eficaz que las urnas; y cómo las corporaciones están reemplazando la responsabilidad estatal de todo, desde proporcionar tecnología para las escuelas hasta atención médica para la comunidad y pide entonces que se reconozcan las crecientes contradicciones de un mundo dividido entre ricos y pobres, de comunidades cerradas junto a guetos, de pobreza extrema y riqueza increíble.” (The SILENT TAKEOVEL. Global capitalism and the Deoth of Democracy. 2001)

“En 2013 la fortuna combinada de las 2.170 personas que hoy pasan de los mil millones de dólares es de 6.5 millón de millones de dólares. Es decir, más que el PIB de Japón o más que los de Alemania y Francia juntos. De acuerdo a un Reporte de Forbes de marzo 2017, para ese momento habían 2.043 billonarios con una riqueza combinada de 7.6 millón de millones de dólares, lo que era más que la riqueza combinada de 152 países.” (Dinero e ilusión democrática. ALFREDO TORO HARDY 29/09/2021. El Universal.)

Según la Revista Forbes los 400 estadounidenses más ricos sumaron 4.5 billones de dólares a su riqueza en el año 2020, un aumento que según Forbes representa un incremento del 40%. Jeff Bezos dueño de Amazon, habría llegado a un patrimonio neto de 201 mil millones de dólares, mientras Elon Musk dueño de Tesla y Mark Zuckerberg de Facebook, tendrían un patrimonio de 190.5 mil millones de dólares y 134.5 mil millones de dólares respectivamente. (The richest Americans became 40% richer during the pandemic. Dominic Rushe, 5 Oct 2021, The Guardian).     

Leído todo lo anterior, tendríamos que apuntar que entre los Economistas no hay consenso en torno a la desigualdad, puesto que hay quienes sostienen que la dimensión de la desigualdad económica se documenta de forma muy ineficiente, por lo que habría que repensar la manera en que se concibe y calcula la desigualdad. Estos Economistas (liberales) sostienen que ciertos grados de desigualdad estimulan el incentivo de las inversiones por cuanto las organizaciones corporativas trabajan sobre mercados abiertos incentivando el crecimiento y reduciendo la pobreza. Sin embargo la evidencia contradice tal aseveración. Esta falta de consenso entre los economistas, impone revisar los vínculos dinámicos entre desigualdad y pobreza, así como también las condiciones estructurales que impulsan la desigualdad.

Para Paul Krugman premio Nobel de economía 2008, plantea de una manera sarcástica que; habría que pensar en tres modelos que explican de donde podría provenir la desigualdad extrema, tomando en cuenta que la economía real incluye elementos de los tres. Según Krugman en el primer modelo las variaciones en los niveles de productividad de diferentes individuos podrían ser responsables de otros niveles de desigualdad; pues algunas personas serian capaces de hacer contribuciones cientos o miles de veces mayor que la media. En el segundo modelo dice Krugman, la desigualdad podría deberse en gran medida a la suerte (…) es decir, podríamos encontrarnos ante un sistema económico en el cual quienes tienen éxito no son necesariamente lo mas inteligentes ni los mas trabajadores, sino aquellos que no tienen estos atributos, o aquellos que están en el lugar adecuado y el momento adecuado. Mientras en el tercer modelo, el poder estaría según Krugman, en la fuerza que se encuentra tras los niveles de desigualdad tan grandes, como el de los ejecutivos de las grandes Corporaciones que se marcan sus propios salarios y los operadores financieros que se hacen ricos usando información privilegiada o por cobrar honorarios inmerecidos de inversionistas ingenuos. Según Krugman la economía real contiene elementos de los tres modelos. (Paul Krugman: ¿Es necesaria Tanta desigualdad? The New York Times 18 enero 2016)

Pero cualquiera que sea la causa de la desigualdad, en estos tiempos el crecimiento de la desigualdad se ha vuelto obsceno, lo cual ha contribuido a un crecimiento exponencial del hambre, que no es otra cosa, que  producto de los bajos ingresos y la perdida del valor adquisitivo de las monedas, que es consecuencia a su vez de las erradas políticas económicas puesta en practica en toda la década de los ochenta lo cual afecto de manera determinante la demanda del consumidor tan necesaria para impulsar los mercados. De allí que Paul Krugman sostenga que “el papel verdaderamente crucial de la desigualdad en las calamidades económicas, ha sido político”, puesto que ha desviado la atención de la necesidad del estimulo gubernamental.

Igualmente el Economista y profesor estadounidense Joseph Stiglitz, critica los altos niveles de desigualdad en los Estados Unidos, sosteniendo que en lugar de los incentivos para los ricos (como los recortes fiscales), “se necesita de la demanda para impulsar la economía” y crear empleos y oportunidades. Añade además, que por lo general existe un “alto precio a pagar” por esta desigualdad en términos de democracia y de la naturaleza de nuestra sociedad.

El Crecimiento de la desigualdad es definitivamente un enriquecimiento económico desmedido de unas pocas personas a costa del empobrecimiento de millones de otras, por ello no es exagerado decir que la desigualdad se ha vuelto, intolerable, inmoral, inhumano, indigno, es en definitiva una desigualdad obscena en momentos cuando una transición del “capitalismo analógico al capitalismo digital”, el capital trasnacional se ha decidido a jugarse el todo por el todo amenazando con un discurso de miedo que apunta asi aglutinamiento de las emociones y del control mental de la gente desprevenida y sin información, levantando de nuevo el fantasma del comunismo lo cual acompaña de un discurso social donde llama a potencial la Democracia y la libertad.

En estos tiempos de multilateralismo, los matices entre la derecha han desaparecido, es así como vemos a los grandes empresarios apoyando abiertamente las opciones neofascistas para desestabilizar los proyectos democratizadores y populares en el mundo, y es que en este nuevo mundo multilateral, los señores del dinero son socios de un nuevo proyecto donde los multimillonarios y sus grandes Corporaciones han estrechado sus conexiones políticas con la derecha para financiar sus proyectos “electorales”, pero en especial aquellas que tienen como meta desarticular, aniquilar, cualquier proyecto que apunte a beneficiar una política social progresista. Los EEUU es un ejemplo de estos escenarios políticos, donde podemos apreciar esta conducta de los multimillonarios y sus Corporaciones, así observamos como desde los anos de Obama los republicanos conspiraron contra la política de los demócratas en su intento de hacer fracasar el Obamacare, que así se llamo la  Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio del Presidente Obama. Ahora con Biden presionan para que este abandone su política popular como el de hacer pagar a las grandes Corporaciones sus impuestos o bajar los precios de los medicamentos. Para ello se han valido de dos senadores demócratas, Joe Manchin de Virginia Occidental y Kyrsten Sinema de Arizona para openerse y sabotear el proyecto de ley de 3,5 billones de dólares para gasto social. El caso curioso de estos dos senadores, es que utilizan la arenga económica de la derecha para oponerse a este proyecto de ley de 3,5 billones.

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