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El líder político en el Siglo XXI

Henry Kissinger, desde la altura de sus casi 100 años, nos ha regalado un magnífico libro:” Leadership. Six Studies in World Strategy”. A través de la vida y actuación de seis líderes mundiales, que tuvo la dicha de conocer personalmente: Konrad Adenauer, Charles de Gaulle, Richard Nixon, Margaret Thatcher, Anwar Sadat y Lee Kuan Yew, Kissinger analiza las características del líder exitoso y las perspectivas del liderazgo político en el cambiante sistema internacional del Siglo XXI. Toda sociedad, cualquiera sea su sistema político, nos dice Kissinger, está perpetuamente en tránsito entre un pasado que forma su memoria y una visión de futuro que inspira su evolución. En este camino, el liderazgo es indispensable. ”La misión del líder es llevar su sociedad desde donde está hacia donde nunca ha estado.” El primer desafío del líder es el análisis, que empieza con una realista evaluación de su sociedad basada en su historia, costumbres y capacidades. El líder debe balancear lo que sabe, que necesariamente viene del pasado, con lo que intuye sobre el futuro. Es esta comprensión intuitiva de la dirección hacia dónde vamos que permite al líder fijar objetivos y diseñar una estrategia. Para que las estrategias puedan inspirar a la sociedad, los líderes deben servir como educadores y comunicadores. Los atributos vitales de los líderes, según Kissinger, son el coraje y el carácter. El coraje para escoger entre opciones difíciles y complejas y la fuerza de carácter para sostener en el tiempo el curso de acción, cuyos beneficios y peligros pueden ser apenas vislumbrados en el momento de la decisión.

De los muchos interesantes temas analizados por Kissinger en su libro quisiera destacar la preocupación que el Autor comparte con otros pensadores, como Giovanni Sartori, Moisés Naim y Larry Diamond, entre otros, sobre los efectos que el internet, la explosión de los medios alternativos en las redes sociales y los algoritmos tienen sobre la calidad de los líderes políticos. A esto habría que agregar la grave reducción de los estudios humanísticos, en particular de historia y filosofía, que, por cierto, fueron la base de la formación de los seis líderes estudiados por Kissinger. En efecto, como nos dice Sartori, el “homo sapiens” se está trasformando en “homo videns”, que lee muy poco y mal, ve muchas imágenes, pero maneja muy escasos conceptos. “Ganar una elección”, nos dice Lee Kuan Yew, “se ha convertido, en gran medida, en un concurso de imagen y publicidad”. Vivimos en la “civilización del espectáculo”, analizada por Mario Vargas Llosa, donde el entretenimiento ahoga la cultura. Es una sociedad con muchos “influencers” y “seguidores”, pero cada vez menos líderes de calidad y ciudadanos bien informados. En esta sociedad visual, según Kissinger, hay cuatro características que hacen más difícil para los líderes desarrollar sus capacidades: inmediatismo, intensidad, polarización y conformismo. Igual que a Moisés Naim le preocupa el auge del populismo, la polarización y la posverdad. Los arquitectos del Internet pensaron que su invención era un ingenioso medio para conectar el mundo, pero se ha vuelto también una nueva forma de dividir la humanidad en tribus en guerra. En el debate sobre la mayor o menor importancia de los líderes en la historia, han existido básicamente dos posiciones extremas, la historicista que acentúa las estructuras y las fuerzas impersonales de la historia y la individualista que enfatiza la acción de los Grandes Hombres. Entre estos dos extremos, creo que la historia es la compleja resultante de la interrelación de los líderes con sus “orteguianas circunstancias”, incluyendo entre otras cosas, instituciones, ideas y valores.

Nota: Informo que esta columna “descansará” por un tiempo.

@sadiocaracas

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5 comentarios

  1. Al maquiavelico aleman nacionalizado ciudadado de Estados Unidos de America le fallo su «sapiencia» porque el giro a favor de la China Comunista que inicio Nixon a cambio de nada, determino la transferencias de capitales y tecnologias de Estados Unidos a China Comunista que transformo a China Comunista en la potencia economica, industrial y militar que hoy rivaliza con Estados Unidos y ejecuta una politica de expansion neoimperialista contra la democracia y los derechos humanos en el mundo, que nada bueno puede esperar de un regimen totalitario que es capaz de cometer genocidio contra los chinos de la etnia uigur y le resulta intolerable el ejemplo de Taiwan, que quiere aplastar, incluso mediante una guerra fratricida, porque Taiwan es una prueba que tambien los chinos pueden vivir en democracia, a pesar de vivir antes, durante siglos, bajo tiranias, las de los Emperadores y la del Partido Comunista de China. En resumen, Kissiger siempre ha estado sobrevalorado y al final la historia lo juzgara como el cegato que impulso el gran error de Estados Unidos: Apoyar, auxiliar y favorecer a un enemigo historico: La China Comunista.

  2. Y lo mas asombroso fue «la justificacion» del mayor error estrategico en toda la historia de Estados Unidos protagonizado por Nixon y Kissinger: Que Nixon «logro separar a la China Comunista de la Union Sovietica», tambien comunista. Porque era una mentira gigantesca. Fue Mao, años antes de la metida de pata de los «genios» Nixon y Kissinger, quien separo a la China Comunista bajo su mando de la Union Sovietica, y lo hizo por motivos ideologicos, de interpretacion de la doctrina comunista. Aunque separados o no, darle todos los recursos y ayudar a la China Comunista para convertirla es una potencia mundial es una muestra de la irracionalidad y estupidez humana, que tambien puede tocar a quienes se cree «inteligencias superiores» en razon de los altos cargos a los que lograron acceder. Si Pericles, tan celebrado, fue capaz de cometer el error garrafal de convencer a Atenas para iniciar la Guerra del Peloponeso contra Esparta, guerra que perdio y la convirtio en satelite de Esparta, nada raro tiene que Nixon, guiado como ciego por el lazarillo Kissinger, ferviente anticomunista, un mal dia, creyendose un estratego ateniense, decidiera darle todo el apoyo economico y tecnologico a un pais comunista rival de Estados Unidos. Y lo peor es que aun muchos valoren como algo positivo ese error garrafal y celebren como un «inteligente y astuto estadista» al sobrevalorado Kissinger. Es como llamar «genio» al gobernador español de Trinidad que se rindio ante los invasores ingleses que se apoderaron de Trinidad cuando era parte de la Capitania General de Venezuela, todas provincias del España en las Indias, el conocido como «Imperio Colonial Español».

  3. Y para que no se piense que solo dirigentes civiles, como Nixon y Kissinger, son capaces de cometer errores catastroficos al frente de una potencia mundial, tambien los militares son capaces de estos errores por irracionalidad y estupidez humanas, como ejemplifica el General (de no recuerdo cuantas estrellas) Dwight Eisenhower cuando fue Presidente de Estados Unidos y se lanzo a promover la iniciativa «Atomos Para La Paz» la causa que explica que muchas naciones del mundo, (como Iran, la India, Pakistan, Sudafrica, etc) tengan, o esten cerca de tener, capacidad para construir bombas atomicas, porque se anotaron en los planes de construir reactores nucleares con la excusa de producir electricidad con una tecnologia que es la base para construir bombas atomicas. Y el «brillante estratega militar» General Eisenhower fue tan candido, tan ingenuo, tan confiado, que promovio sin saberlo la proliferacion de armas atomicas y el crecimiento del club de las potencias atomicas, porque ¿Que tenia de raro que un pais petrolero, de los principales productores y exportadores del mundo, necesitara reactores atomicos para generar electricidad? Y alli esta ahora, en el umbral atomico, un pais como Iran, gobernado por fundamentalistas religiosos que consideran que la democracia, Occidente y especialmente Estados Unidos es «el enemigo, Satan». Lo que pensaria Sun Tzu, el genial general chino autor de «El Arte de la Guerra» de «genios» como Nixon, Kissinger e Eisenhower.

  4. Otros militares que tomaron, o no cuestionaron, una decisión irracional y estúpida con resultados catastróficos, son los integrantes del Alto Mando Militar de Ucrania cuando este país decidió entregarle su arsenal atómico a Rusia durante el proceso de desintegración de la Unión Soviética. Nefasta decisión para Ucrania que hizo posible la guerra de conquista que Rusia está desarrollando contra Ucrania. Desde el uso de bombas atómicas por Estados Unidos contra el agresor Imperio del Japón en 1945, todo Estado que logra acceder a armas atómicas, que se une al codiciado “club atómico”, cuenta con un escudo disuasivo que lo protege eficazmente de agresiones militares extranjeras. Ucrania entregó sus armas nucleares a Rusia, su ahora agresor, que poseedora de un gran poderío atómico actúa impunemente impidiendo, con una especie de “chantaje nuclear”, que otros Estados auxilien eficazmente a Ucrania, sometida a una guerra de desgaste contra un enemigo de abrumadora superioridad militar, contra el que solo puede oponer armas defensivas y el extraordinario valor de sus militares profesionales y sus civiles enrolados, en una guerra en la que no puede atacar al enemigo en el territorio del enemigo, así vemos como Rusia ataca a militares y civiles en Ucrania pero Ucrania no ataca en territorio ruso por temor a las anunciadas represalias rusas. Una guerra verdaderamente “asimétrica”. Sí Ucrania contara con las armas atómicas que entregó a Rusia, lo más probable es que no habría sido atacada por Rusia. Entregar sus armas atómicas fue una decisión irracional con resultados catastróficos para Ucrania, que generales y almirantes competentes de un Alto Mando Militar de cualquier Estado civilizado habrían rechazado, porque la primera prioridad de un Alto Mando Militar es asegurar la existencia del Estado (con soberanía), para cumplir con la segunda prioridad: Proteger a sus nacionales, al pueblo organizado bajo dicho Estado. Esto dentro de un plano de racionalidad, que ha permitido a la Humanidad evitar una guerra atómica durante más de 75 años, la misma racionalidad que inspiró a Sun Tzu para escribir su obra “El Arte de la Guerra”, libro de cabecera de todo estratega militar porque es el mas brillante tratado de estrategia militar escrito en la historia, y por eso aun tiene plena vigencia; aunque no todo militar logra entenderlo y muchos lo desconocen, sin contar que en muchos países atrasados no existen verdaderos militares sino fuerzas de orden público con uniformes de militares, quienes ni siquiera entienden que es esencial a un Estado ser soberano, no una colonia, protectorado o territorio sometido a las órdenes de un Estado extranjero. Lo que pasó y pasa en Ucrania y la lamentable guerra de conquista que enfrenta en desventaja es una lección para todos, especialmente para los militares profesionales y analistas militares del mundo, analistas militares distintos a los simples repetidores de rumores, chismes y superficialidades que abundan en los países atrasados y primitivos, donde muchos insulsos se autodenominan “expertos analistas y en estrategia” y solo son comentadores de chismes y cotidianidades y recopiladores y divulgadores de datos intrascendentes.

  5. Y quienes piensan que el graduado de West Point (“Punto Oeste” en español), la más prestigiosa academia de formación de oficiales del Ejército de Estados Unidos, no podía predecir el futuro, ni el caso específico de Irán, es pertinente esta aclaratoria: El más grave peligro de la proliferación de armas atómicas es que Estados en etapas de primitivismo político puedan construirlas y contarlas en sus arsenales, por su inestabilidad política y la posibilidad de ascenso al poder político de cualquier fanático, extremista o desequilibrado mental. Aunque el actual Irán ocupa el corazón de la antigua Persia, no es la misma civilización, su religión predominante actual es el Islamismo, fruto de la expansión religiosa árabe posterior al siglo VII, y Persia cayó en una decadencia política que en la antigüedad la llevó a ser conquistada por los griegos de Alejando Magno, luego por Roma, y también sufrió el predominio turco del Imperio Otomano y al final de la Primera Guerra Mundial quedó bajo la dependencia británica y fue después de la II Guerra Mundial que Irán logró recuperar su independencia política, conforme a la política mundial de descolonización que Estados Unidos promovió y obligó a Gran Bretaña y a Francia a poner fin a sus imperios coloniales, que Estados Unidos se negó a financiar. Cuando Irán dejó de ser colonia británica después de la II Guerra Mundial un militar iraní de las antiguas tropas coloniales de Irán, auxiliares de las fuerzas militares británicas, dió un golpe de estado y se proclamó Rey con el título de “Shah de Irán” (su hijo y heredero fue derrocado por sus muchas torpezas y desvaríos monárquicos en 1979 por la «Revolución Islámica» que instauró la monarquía teocrática islámica de los Ayatolas). Irán, al ser incluido en el Programa “Átomos para la Paz”, era un Estado en etapa de primitivismo político (aún lo es), era una monarquía absoluta de un país recientemente descolonizado con una dinastía “recién vestida” y por tanto de futuro impredecible, por tanto era un peligro proveerla de tecnología nuclear básica necesaria para construir bombas atómicas. Esta grave falta de previsión quizás no pueda exigírsele a cualquier mal policía machetero disfrazado de militar de una republiqueta bananera, pero es inaceptable en el General Eisenhower (y en su Estado Mayor Conjunto de sus Fuerzas Militares), quien antes de ser Presidente de Estados Unidos fue Comandante Supremo Aliado en Europa en la II Guerra Mundial.
    Nota: Los Estados que no están organizados como Democracias ni garantizan los Derechos Humanos son “políticamente primitivos”: Todas las Dictaduras y Monarquías Absolutas, con ideologías totalitarias o teocráticas. Las Monarquías Constitucionales son el resultado de los esfuerzos de los monarcas para subsistir dentro de un Estado Democrático, bajo la forma de “democracias parlamentarias”, reconociendo la soberanía popular y limitando el rol de los monarcas a funciones protocolares, ceremoniales y simbólicas, sin poder político efectivo.

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