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El vandalismo del socialismo del siglo XXI

La verdad sea dicha, el título de este artículo es como redundante porque ese credo ideológico, una vez radicalizado por Carlos Marx y su Manifiesto Comunista, ha sido permanente agente desestabilizador de la sociedad, de los gobiernos democráticos que la representan, tanto como conculcador de la libertad y los derechos humanos donde es gobierno. En efecto, con  brigadas debidamente entrenadas penetran manifestaciones pacíficas trastocándolas en multitudes violentas, estimuladas tanto para el saqueo de  establecimientos comerciales, destrucción de obras ornamentales en espacios públicos, el incendio de edificios y vehículos, como para cometer asesinatos y cargarlos en la cuenta de la fuerza pública; crear el caos y obsequiarlo a los medios de comunicación, en particular a los controlados por la izquierda de champan y caviar, jinetes en ese Caballo de Troya denominado Foro de Sao Paulo para aterrorizar la sociedad, acorralar a los organismos judiciales y de seguridad, dar jaque al gobierno, quebrantar el Estado de Derecho y pulverizar el sistema democrático, pues de eso se trata.

Tales tácticas de guerrilla urbana las adelantan en países en los cuales creen estar dadas las condiciones subjetivas y objetivas, para consumar el golpe de Estado, la toma del gobierno y el asalto al poder, según reza el catecismo marxista-leninista. No es necesario hundirse en montañas de documentos para encontrar pruebas incriminatorias. Los más recientes brotes de violencia ocurridos en Chile, Colombia y Estados Unidos, así lo corroboran. Todos los casos tienen el sello castrocomunista. Incendios, destrucción de bienes públicos o privados, heridos y muertos por balas cuyas estrías, en muchos casos, no se corresponden con las del armamento policial reglamentario.

Pero han ocurrido hechos mucho más graves. En Minneapolis, un policía blanco asfixió hasta la muerte a un ciudadano negro participante en una protesta pacífica. La saña del criminal y sus cómplices es más que notoria, así como el asesinato a tiros por la espalda de un afrodescendiente en Arkansas y otro en New York, tienen el sello de la conspiración castrocomunista con el atuendo de Foro de Sao Paulo. Tales crímenes dan fuerza a la hipótesis de la conspiración financiada por el gobierno de Nicolás Maduro con dinero robado del erario público o del narcotráfico y la captura de agentes de su gobierno, unido al más reciente asesinato de un ciudadano colombiano cometido por policías que, según informaciones de prensa no desmentidos, murió mientras era torturado en la estación de policía, luego de haber sido aprehendido y apaleado en la calle donde ejercía el derecho a la protesta contra la brutalidad policial y el asesinato de otros 7 colombianos.

Cuando revisamos la secuencia y circunstancia de los hechos, es necesario concluir en que algo muy grave está ocurriendo en seno de los organismos de Seguridad de Estado en Latinoamérica y en USA, especialmente en los contingentes policiales. Sabemos que Los comunistas carecen absolutamente de escrúpulos y de la ligereza con que se evalúan los antecedentes de quienes aspiran ser policías, entonces: ¿Qué puede impedir al Foro de Sao Paulo infiltrar las fuerzas de orden público  hasta nivel de comando e introducir fichas con la misión de asesinar ciudadanos que ejercen pacíficamente el derecho a la protesta?

Sólo una orden de alerta permanente en los organismos de Seguridad del Estado, empezando por investigar la vida del personal de planta y los posibles vínculos políticos de los aspirantes a una plaza antes de ser admitidos, puede cortar ese tentáculo de la conspiración. La reacción no se haría esperar. Por todos sus medios denunciarían una “cacería de  brujas” y no es así. Se trata de la segregación de los conspiradores contra la democracia. Porque es menester estar claros, la carencia de escrúpulos del enemigo que se enfrenta y sus alharacas cuantas veces asesinan manifestantes, es la forma de sembrar odio contra las fuerzas del orden, dinamitar al Estado y demoler la democracia.

He ahí el objetivo clarísimo e inamovible en la agenda castrocomunista amalgamada en el Foro de Sao Paulo. El financiamiento y la ejecución corren por cuenta del impostor Nicolás Maduro, el del Socialismo del Siglo XXI

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2 comentarios

    1. Si esa doctrina es toxica en el actuar humano, que se juzgue y condene por la humanidad.
      El comunismo fundamentalista debe ser erradicado como toda práctica o credo criminal.

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