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Héctor Grisanti, a un año de tu partida

No fue Héctor Grisanti Luciani (1926-2019) una figura formada para estar presente en los medios de comunicación, en las grandes concentraciones políticas o en los salones sociales de los clubes caraqueños de renombre. Más bien tímido, aunque sumamente jovial entre sus amistades de siempre (nunca escogidas por interés alguno), el abogado y doctor en Ciencias Políticas de la UCV, nacido en Río Caribe, estado Sucre, prefirió la cátedra universitaria, su espaciosa biblioteca y el regazo familiar para su vida sencilla, emulando los hábitos austeros de sus progenitores, Jesús Emilio Grisanti y Lucrecia Luciani Franceschi de Grisanti.

Su padre había sido un laborioso comerciante descendiente de inmigrantes corsos, al igual que su madre, apodada Kekeka en la familia. Pero don Jesús, o simplemente Jesús Emilio, como sus conterráneos le llamaban con la informalidad típica de los orientales, fue corresponsal del diario caraqueñoLa Esferaen Río Caribe y del diario Agencia Comercial de Carúpano, cuyo editor era su primo-tío, Pedro Antonio (Perán) Luciani. El cultivo del intelecto fue el norte del hijo de Don Jesús y Kekeka, al igual que el servicio a Venezuela, inspirado por las obras de sus tíos y parientes, el jurista Carlos Francisco Grisanti Franceschi, el historiador Ángel Grisanti, y los también jurisconsultos, Luis Gerónimo Pietri, Pedro Arismendi Lairet y Arístides Calvani.

En sus Incursiones Periodísticas, el libro de artículos de la hemeroteca solícitamente archivada por su esposa,Yolanda Cano Febres-Cordero de Grisanti, su compañera durante 65 años, Héctor recuerda como las páginas deEl Universal, el diario fundado por otro paisano, el poeta Andrés Mata, se le abrieron durante 40 años gracias a la oportunidad que le brindara, a principios de los años 60, el periodista y Cronista de Caracas, Guillermo José Schael.

Entrenado profesionalmente como abogado de la compañía Shell de Venezuela durante dos décadas, el más tarde magistrado de la antigua Corte Suprema de Justicia se decantó finalmente por el servicio público y la docencia universitaria. Fue profesor titular (por concurso) de Derecho Constitucional de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB),y durante 45 años catedrático de las academias militares, principalmente,en la Escuela de Formación de Oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación (EFOFAC) y en la Escuela Superior de Guerra, en las asignaturas de Derecho Constitucional y Derecho Administrativo. Nunca alardeó de su obra jurídica, ni de sus cargos públicos;tampoco de sus preseas académicas; pero si sentía orgullo de que la EFOFAC le confiriera el título de Licenciado Honoris Causa en Ciencias Militares.

Para quien suscribe, su hijo, no deja de admirarse por algunos rasgos de su personalidad, tan distintos de la cultura nihilista y frívola de muchos venezolanos de las últimas generaciones, particularmente desde que la Providencia nos regaló la ingente bonanza petrolera de los años 70 y la última de los años 2.000: generoso con el prójimo; educado ante cualquier circunstancia; ponderado en sus opiniones sobre personas y acontecimientos; juicioso, discreto y atento, sin escapársele la expresividad de su terruño; incapaz de una intriga o de una acción reñida con la ética y la moral cristianas; nada afecto a lujos; refractario a la arrogancia; desprovisto de apego al dinero, pero atesorando lo suficiente para una vida holgada; honesto a carta cabal.

Padre querido, cuán orgulloso estoy de tu vida ejemplar y cuán agradecido de tu noble legado. Sólo aspiro a ser como tú, y que tu preclaro legado pueda trasmitirlo a mis hijas y a tus bisnietos.  @lxgrisanti

7 comentarios

  1. Muy hermoso texto, muy apropiado para guiar familias de los tiempos que acabamos de iniciar.
    Quiera Dios que podamos siempre honrarnos de nuestros padres. Es la mejor herencia y el mayor legado que queremos para los pueblos del mundo entero. Y siempre mirando al cielo dónde está la verdadera casa de los hijos de Dios. Muy cordial saludo, Beatriz

  2. Retratas a tu padre tal cual lo conocí. Suscribo todas tus palabras y me causa gran alegría y orgullo que un hijo pueda hablar de su padre con tanta sinceridad y amor. Héctor está presente en nuestros recuerdos y su deliciosa amistad, lealtad y cariño, también son patrimonio de los hijos de su compañero y compadre José Rafael Mendoza. Un abrazo. Cariños a Yolanda, tu señora, hijas y tus hermanos.

  3. Bello y merecido homenaje su papá. Gracias por incluirme y haber tenido la oportunidad de leer su artículo. Increíble como pasa de rápido el tiempo. Reciba un cordial saludo

  4. Me gustó mucho esa crónica fabulosa sobre tu papá. Héctor fue un gran profesional, pero sobretodo,un gran hombre. Un abrazo fuerte.

  5. Excelente persona, buen padre , connotado profesional y gran amigo de mis padres . Siempre le tuvimos gran admiración por todas sus virtudes , que bien has descrito en estas lineas. Y por supuesto que tú has seguido su legado . Honrados en tu amistad …… Un gran abrazo de hermano

  6. Querido primo Luis Xavier: Que bonitas y significativas letras para tu padre. Sin duda alguna que su legado de amor, sabiduría e integridad es el mayor tesoro que cualquier hijo puede recibir.
    Recibe un abrazo fraternal.

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