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Mario Vargas Llosa

Si hay alguien que es puro extracto de literatura es Mario Vargas Llosa, Premiado con el Nobel de Literatura  en el año 2010, es un escritor las 24 horas del día. Ha conseguido todos los premios y honores que un escritor contemporáneo podía lograr. Es un individuo modesto a pesar de tantos reconocimientos. Recuerdo que lo conocimos en Caracas, en una Conferencia que dio y me acuerdo de que al final de la misma, me le acerqué y conversamos sobre Arturo Uslar Pietri. Mostrándose sorprendido de que todavía viviera y siguiera dándonos de qué hablar.

Mario Vargas Llosa transcurrió su infancia entre Cochabamba (Bolivia) y las ciudades peruanas de Piura y Lima. El divorcio y posterior reconciliación de sus padres se evidenció en numerosos cambios de domicilio y de colegio; entre los catorce y los dieciséis años estuvo hasta interno en el Colegio Militar Leoncio Prado, marco de su novela La ciudad y los perros. A los dieciséis años inició su carrera literaria y periodística con el estreno del drama La huida del Inca (1952), pieza de poco éxito.

Poco después ingresó en la vetusta y conocida Universidad de San Marcos de Lima, donde cursó sus estudios de literatura. Desempeñaría, en ese entonces, algunos trabajos para poder subsistir sin renunciar a sus estudios: desde redactor de noticias en una emisora de radio hasta registrador en el Cementerio General de Lima. En 1955, el escándalo que provocó al casarse clandestinamente con su tía política Julia Urquidi (episodio que inspira la novela La tía Julia y el escribidor) deterioró aún más su situación, y hubo de recurrir a algunos amigos para aliviar su penosa situación doméstica.

En la capital peruana fundó Cuadernos de Composición (1956-1957), junto con Luis Loayza y Abelardo Oquendo, y luego la Revista de Literatura (1958-1959), erigiéndose en estas publicaciones como abanderado de un grupo que se rebela contra la narrativa social y documentalista de aquel entonces. A finales de los años 50 pudo finalmente viajar y establecerse en Europa, donde empezó a trabajar en la Radio Televisión Francesa y fue profesor en el Queen Mary College de Londres.

Dio a conocer su primera obra, Los jefes (1959), con veintitrés años apenas, y con la novela La ciudad y los perros (1963) consiguió ya un  exultante prestigio entre los escritores que por aquel entonces gestaban el inminente “boom” literario iberoamericano. Vargas Llosa terminaría figurando entre los principales autores-gestores  de aquel fenómeno editorial, y se le colocó por su relevancia en primera línea, junto a narradores del nivel del colombiano Gabriel García Márquez, los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes, los argentinos Jorge Luis BorgesJulio Cortázar y Ernesto Sábato, los cubanos José Lezama Lima y Guillermo Cabrera Infante o el uruguayo Mario Benedetti.

El éxito de esta novela y la confirmación que recibió su carrera literaria le permitió dejar atrás una época de precariedad y bohemia. En el viejo continente, Vargas Llosa estableció su residencia primero en París y luego en Londres (1967), de donde se trasladó  posteriormente a Washington y a Puerto Rico.

El  trabajo de Mario Vargas Llosa como crítico literario se revela magistralmente en ensayos como García Márquez: historia de un deicidio (1971) y La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975).  En nuestro poder tenemos su libro La tentación de lo imposible, en donde analiza exhaustivamente la gran novela de Victor Hugo, Los miserables.

En 1977 fue nombrado miembro de la Academia Peruana de la Lengua y profesor de la cátedra Simón Bolívar en Cambridge.

En el terreno político, su ideario experimentó con los años profundas metamorfosis. El rechazo visceral a toda dictadura y el acercamiento a la democracia cristiana caracterizaron su juventud; en los años 60 pasó desde un  apoyo casi militante a la Revolución cubana del Che Guevara y Fidel Castro hasta un progresivo distanciamiento del comunismo, alcanzando la ruptura definitiva con el gobierno de Fidel Castro (1971) a raíz del denominado Caso Padilla.

Con el tiempo terminó convencido para ser un destacado defensor del liberalismo,  y en los años 80 llegó a participar activamente en la política de su país. Impulsor del partido Frente Democrático, cuyo programa combinaba el liberalismo con algunas ideas propias. De esta forma Mario Vargas Llosa se lanzó  como candidato a la presidencia de la República en las elecciones peruanas de 1990, en las que fue derrotado por Alberto Fujimori.

En el año 2000 fue publicada su novela La fiesta del chivo, la cual la leí personalmente, y me desgarró profundamente su lectura, sentí que era otra especie de Divina Comedia de Dante, por las grotescas escenas de tortura, y de cómo el poder absoluto como diría Lord Acton, corrompe absolutamente. Confieso que es una de las mejores novelas que he leído en mi vida.

Después de las elecciones donde perdió con Fujimori. Resolvió trasladarse a Europa y dedicarse completamente  a la literatura; así redactó artículos de opinión en periódicos como El PaísLa NaciónLe MondeCaretasThe New York Times y El Nacional. En 1993 obtuvo la nacionalidad española, y un año después fue nombrado miembro de la Real Academia Española. Mario Vargas Llosa ha sido enaltecido, entre otros muchos galardones, con los premios Príncipe de Asturias de las Letras (1986), Cervantes (1994) y Nobel de Literatura (2010). El máximo galardón de las letras universales lo obtuvo como reconocimiento a «su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual»

Su última novela Le dedico mi silencio, se la ha ofrecido con dedicatoria especial a Patricia Llosa su ex esposa, y madre de sus tres hijos. Esta novela arribó a las librerías el 26 de octubre de 2023,  y es una declaración de amor a la música peruana.  Con esta novela se ha retirado de la ficción pero promete seguir escribiendo hasta el último aliento.

Mario Vargas Llosa como defensor de la libertad y la economía de mercado

En su libro recopilación de artículos  Contra viento y marea podemos verificar su evolución desde un marxismo casi militante hasta ser ahora un buen teórico del liberalismo económico y político. Así nos lo confirma él mismo:

Me considero un liberal y conozco a muchas personas que lo son y a otras muchísimas más que no lo son. Pero, a lo largo de una trayectoria que comienza a ser larga no he conocido todavía a un solo neoliberal. ¿Qué es, cómo es, que defiende y que combate un neoliberal? A diferencia del marxismo, o de los fascismos, el liberalismo, en verdad, no constituye una dogmática, una ideología lacrada y autosuficiente con respuestas prefabricadas para todos los problemas sociales, sino una doctrina que, a partir de una suma relativamente reducida y clara de principios básicos estructurados en torno a la defensa de la libertad política y de la libertad económica —-es decir, de la democracia y del mercado libre— admite en su seno gran variedad de tendencias y matices. Lo que no ha admitido nunca hasta ahora, ni admitirá en el futuro, es a esa caricatura fabricada por sus enemigos con el sobrenombre de “neoliberal”. Un “neo” es alguien que es algo sin serlo, que está a la vez dentro y fuera de algo, un híbrido escurridizo, un comodín que se acomoda sin llegar a identificarse nunca del todo con un valor, una idea, un régimen o una doctrina. Decir “neoliberal” equivale a decir “semi” o “seudo” liberal, es decir, un puro contrasentido. O se está a favor de la libertad o se está en contra, pero no se puede estar semi a favor o seudo a favor de la libertad, como no se puede estar “semi embarazada”, “semi vivo” o “semi muerto”. La fórmula no ha sido inventada para expresar una realidad conceptual, sino para devaluar semánticamente, con el arma corrosiva de la irrisión, la doctrina que simboliza, mejor que ninguna otra, los extraordinarios avances que, al aproximarse este fin de milenio, ha hecho la libertad en el largo transcurso de la civilización humana.  (fragmento de una monografía publicada por  CEDICE.N°69. El liberalismo entre dos milenios)

La llamada de la Tribu

En el año 2018, la conocida Editorial Alfaguara, que ya había publicado otras obras suyas, anuncia el extraordinario ensayo de Mario Vargas Llosa, cuyo título es La llamada de la tribu.

 Efectivamente, uno de los muchos saberes o conocimientos que puede entregarnos el último libro de Vargas Llosa, La llamada de la tribu, es que existen, aunque algunos nos digan lo inverso,  muchas formas y clases de ser liberal, muchas facetas y matices de comprender al liberalismo. Aquel compañero o tal vez oponente doctrinario, que procure proporcionarnos o endilgarnos la receta única e insustituible no sería, por lo tanto, un auténtico liberal y deésos tal vezdebemos cuidarnos. O Nosotros diríamos más bien, debemos debatir con ellos o confrontarnos.

Al discurrir sobre Hayek, por ejemplo, y contrastar su visión de la economía con la de Milton Friedman, Vargas Llosa termina aclarando:

¿No es ésta una prueba de que el liberalismo es una amplia doctrina de corrientes diversas y, también, de que los liberales, no importa cuán sabios sean, son también humanos?.

 En algo, a pesar de sus discrepancias, concuerdan los liberales o minarquistas de cualquier país y cualquier época: todos sitúan la libertad por arriba de cualquier otro valor o atributo. Sin ella, cualquier otro buen propósito (justicia, igualdad, paz, bienestar y hasta educación o salud) queda estropeado. Quizá los liberales nos parezcamos un poquito a Sade, quien fue perseguido por los gobiernos de casi todas las naciones y de todos los tiempos.

Nuestro, hombre literatura, comprometido con la libertad, no solo en su forma abstracta, sino en la lucha, ha estado haciendo campaña contra las dictaduras en Venezuela y en Nicaragua, firmando comunicados  y dando apoyo a exiliados de renombre en España.

Bibliografía

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografía de Mario Vargas Llosa». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible https://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/vargas_llosa.htm [fecha de acceso: 29 de enero de 2024].

VARGAS LLOSA, Mario: Contra viento y marea, compilación de sus artículos para la prensa años 1962-1982. Barcelona,  Editorial Seix Barral,1983.

VARGAS LLOSA, Mario: Cartas a un joven novelista, Caracas, Alfaguara, 2011.

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