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Mi carta al Rey Felipe VI

Hace unas semanas, durante su juramentación como Rey, oí a Felipe VI expresar una profunda preocupación por transmitir un mensaje de esperanza a los jóvenes desempleados en España.

El día siguiente, en su primer día de trabajo, y con la misma fe con la cual uno poner a flotar una botella con una carta por los océanos, le coloque en la red un mensaje al Rey. Para darle un empujoncito a esa botellita, hoy les refiero algo de su contenido.

Como puede no sorprenderles, le indicaba al nuevo Rey el inmenso daño que le hace a la economía las regulaciones bancarias de Basilea, fundamentadas en permitirles a los bancos mantener mucho menos capital propio contra activos considerados como «seguros», que contra activos considerados como riesgosos.

Eso hace que los bancos puedan apalancar mucho más su capital prestándole a lo seguro y, por lo tanto, ganan mucho más altos rendimientos ajustados por riesgo prestándole a lo «seguro»… y por lo cual ya no le prestan a «los riesgosos»… en otras palabras a las pequeñas y medianas empresas y a los emprendedores en general… justo a quienes más posibilidades tendrían de crear la nueva generación de empleos que tanto necesitan y merecen nuestros jóvenes.

Los «seguros» de hoy fueron casi todos los «riesgosos» de ayer. Las regulaciones han castrado a los bancos, especialmente los de Europa, los cuales ya no financian el futuro riesgoso sino que solo se dedican a refinanciar el pasado seguro.

Y lo más triste es que tales regulaciones no sirven para disminuir el riesgo de severas crisis bancarias. Todo lo contrario. Por cuanto las crisis bancarias siempre han resultado de un exceso de préstamos bancarios a lo que ex antes se consideraba como muy seguro, pero que ex pos  resultaron muy riesgosos… y jamás de un exceso de préstamos a los riesgosos, lo único que aquello garantiza es que cuando ocurra una crisis, ésta agarre a los bancos desnudos en pelota, sin capital.

Como por ejemplo, la actual crisis. Las más importantes pérdidas se originaron en activos súper seguros contra los cuales los reguladores permitían a los bancos mantener un capital propio ínfimo, tal cual los bonos AAA garantizados con hipotecas al sector suprime de Estados Unidos, o las hipotecas en España… o hasta mantener cero capital… como cuando los bancos le prestaban a Grecia.

El requerirles a los banqueros mantener más capital cuando les prestan a los riesgosos, es como obligarles a los niños comer brócoli cuando comen espinacas. El permitirles a los banqueros mantener menos capital al prestarles a los «absolutamente seguros», es como darles a los niños helados… si se comen la torta de chocolate.

Espero que mi mensaje le llegue a Felipe VI y que comprenda que la banca en su país ha sido obligada a ser mucho más temerosa de lo necesario… y si hay algo que los jóvenes necesitan saber, es que su país acepta correr los riesgos necesarios para que ellos puedan tener futuro… no evadir los riesgos que unos reguladores bancarios consideran necesario… como para asegurar sus propias pensiones.

Carta al Rey Felipe VI: http://bit.ly/1w2s98K

PS. No es la primera vez que le escribo una carta a un monarca. En 2009 The Phnom Penh Post me publicó una carta al rey Norodom Sihadoni de Camboya, escrita con ocasión de haberse descubierto petróleo ahí. Como podrán sospechar en ésa le rogaba al Rey ayudar entregar las resultas petroleras al pueblo de Camboya, y no centralizar tanto poder en manos de los sábelo-todo-agárralo-todo de turno.

Carta al Rey de Camboya http://bit.ly/1tsYUdG

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