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No a Todos les Importa Tener Más

Un amigo me comentaba que en los últimos días, después de haber sufrido la  pérdida de un ser amado, estaba dedicado a pasar sus mañanas disfrutando de las plantas y flores que él había visualizado hacía años cuando, siendo arquitecto paisajista, diseñó su jardín.  Me comentaba que ya conocía la rutina de las aves y otros animales que pasaban por allí diariamente y que le gustaban especialmente los colibríes que venían a nutrirse de los camarones amarillos que adornaban el espacio.  En ese silencio que lo acompañaba pasaba su tiempo tranquilo, conectado con el medio ambiente y permitiendo que las horas pasaran tan lento o tan rápido como quisieran.  Durante nuestra conversación hablamos de numerosos temas. 

Por cuanto sabía que mi amigo era muy buen profesor y tenía un amplio conocimiento en diversas áreas, le comenté que yo acababa de comenzar a participar en un curso de historia que dictaba una persona a quien respetaba mucho y que tal vez él, teniendo tanto conocimiento en diversas áreas, también podía organizar unos cursos por internet. Estaba segura que sus cursos serían muy exitosos y pensé que esa podía ser una manera en la cual él podría mantenerse activo y asegurarse de recibir algunos ingresos fijos. Para mi sorpresa, me contestó que él, quien ya está entrado en sus 80 años, no necesitaba más dinero. Aunque no tenía muchos ahorros, sí tenia una casa propia que estaba acondicionando para poder alquilar una parte con entrada separada.  Además, sus hijos lo ayudaban y le habían contratado una señora que le cocinaba y le servía comidas muy sabrosas. Sus necesidades estaban cubiertas. Me comentó que ahora lo único que quería ahora era dedicarse a lo que tenía pendiente  porque quería estar seguro de poderlo poner al día y de finalizarlo mientras estuviera en este plano. 

Me encantó escucharlo.  Es maravilloso escuchar a alguien que está claro en lo que quiere hacer, en lo que le falta por hacer y en lo que ya no le interesa porque no le va a servir para nada. Su alma estará complacida cuando logre establecer las bases para un museo donde se exhibirán sus colecciones de instrumentos venezolanos y latinoamericanos, cuando termine de digitalizar todas sus grabaciones de campo registrando los distintos tipos de cantos y de bailes típicos de nuestro folklore, y cuando logre organizar el resto de sus materiales de investigación.  Dejar su huella bien plantada para que otros la sigan.  Eso es mucho más importante que cualquier proyecto que le pueda proporcionar algún dinero adicional.

Otro amigo, mucho más joven que el primero, con medio siglo vivido, me decía algo muy semejante apenas unos días después.  Él es veterinario pero tiene muchos talentos.  Entre ellos, hace una patinetas y unas tablas de surf espectaculares.  Además, diseña piezas que han funcionado maravillosamente en algunos equipos.  Este amigo me comentaba que no le interesaba industrializarse.  Él ahora tenía libertad.  Ganaba lo suficiente para vivir y lo más importante era que él se podía ir a la playa cuando había buenas olas.  Si pensara en industrializarse, tendría muchas más responsabilidades, mucho más trabajo.  Él tenia suficiente.  Hacía lo que hacía con amor y con pasión.  No quería perder eso por tratar de conseguir más dinero.

Me encantaron estas conversaciones.  No a todos les importaba tener más.  Mis amigos habían trabajado siempre.  Tenían lo suficiente y lo que querían era seguir contribuyendo con su entorno, caminando el camino, compartiendo y haciendo lo que hacían con amor para que otros lo pudieran disfrutar en algún momento.

El dinero puede ayudarnos en momentos difíciles donde nos exijan pagar para poder resolver un problema de salud o de importancia.  Sin embargo, más dinero no nos dará la felicidad.  Concentrémonos en vivir dignamente, sembrando y contribuyendo.  Unos ojos agradecidos, una sonrisa sincera y el cariño desinteresado hacen rebosar lo que  el dinero jamás podrá llenar.

¡Prendamos una vela y pasemos la luz!!

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2 comentarios

  1. La Historia no se limita a los hechos del pasado. Es el instrumento por excelencia para entender al mundo y a la vida… Especialmente hoy cuando hay tanta gente intentando reinterpretar todo y cambiar el rumbo de nuestras vidas. A te estás reflexiones cobra relevancia muy especial el discurso del señor chileno posteado por Jorge Riera.

  2. Hay una antigua canción española (creo) que cantábamos de niños allá por por los años sesenta del pasado siglo que dice: «Todos queremos mas, y más, y más, y mucho más». Es en sí una crítica al deseo de poseer más bienes y por ello no disfrutar de lo que ya se tiene. Habla del descontento y del no aprecio de lo alcanzado. Totalmente de acuerdo con Maritza. Parece que la «espiritualidad» (no necesariamente religiosa) nos ayuda a estar por encima de los bienes materiales y a centrarnos en valores humanistas y estéticos. Claro, todo ello si nuestras necesidades básicas están cubiertas.

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