Opinión Internacional

Brasil: Estado de miedo, globos de ensayo y conformismo

1. En Brasil, recientes y espectaculares operaciones de la Policía Federal deteniendo y esposando a empresarios, e invadiendo propiedades rurales sin mandatos judiciales en el Estado federal de Roraima, encendieron luces de alarma en medios judiciales, políticos y periodísticos. Uno de los aspectos más preocupantes en torno de estos casos es que la Policía Federal depende directamente del ministro de Justicia, Dr. Tarso Genro, quien acaba de enorgullecerse públicamente de su pasado guerrillero y de levantar la posibilidad de reabrir juicios contra militares, que ya habían sido cerrados por una ley de amnistía.

2. El presidente del Supremo Tribunal Judicial (STJ), Dr. Gilmar Mendes, planteó la necesidad de instituir controles efectivos sobre las acciones policiales; advirtió que a través de esas acciones, que incluyen filtraciones tendenciosas a la prensa sobre las investigaciones, se establece «un control ideológico y muchas veces psicológico» sobre los jueces; y concluyó diciendo que «no existe en la historia del mundo, en la historia universal, ningún ejemplo de países que hayan conseguido preservar la democracia después de haber transformado a la policía en un poder», porque «donde la policía se transformó en poder, la democracia murió».

3. En el mismo sentido, el presidente de la Orden de Abogados del Brasil (OAB), Dr. Cezar Britto, constató que por causa, entre otras razones, de esa hipertrofia del poder policial, que depende directamente del Poder Ejecutivo, existe en ese país sudamericano un «Estado de miedo que alcanza a todos» y que por ello «nadie quiere decidir nada, nadie quiere hacer nada, con miedo de ser acusado al día siguiente de ser un criminal potencial».

4. Según observadores políticos, el presidente Lula usa ese tipo de episodios como «globos de ensayo» sobre temas espinosos, para sentir la reacción, o la falta de ellas, de la sociedad civil. «Si el asunto es aceptado sin problemas, el gobierno avanza; si despierta rechazo, el gobierno retrocede», explicó la periodista Vera Rosa, desde Brasilia.

En más de una ocasión, debates sumamente incómodos para el gobierno de centroizquierda del presidente Lula fueron absorbidos mediante un misterioso «conformismo social y político» que hasta hoy está prevaleciendo en amplios sectores de la sociedad brasileña.

5. Véase por ejemplo de qué manera evolucionó sin pena ni gloria, en un lapso de pocos días, el debate sobre la polémica actitud del ministro Tarso Genro enorgulleciéndose públicamente de su pasado guerrillero y levantando la posibilidad de reabrir juicios contra militares.

Después de un primer momento de efervescencia, Lula tomó la iniciativa de adoptar una actitud contemporizadora, ordenó a su ministro que no tocase más en el tema de la ley de amnistía y consiguió tranquilizar a los comandantes militares, quienes dieron el debate como «terminado». No obstante, el mismo día en que conseguía neutralizar las efervescencias, el moderado presidente brasileño se encargaba, de manera sorprendente, de dar la última palabra en favor de la izquierda, declarando que los «estudiantes» y «obreros» muertos durante el régimen militar deberían ser transformados en «mártires» y «héroes», de manera similar a lo que ocurrió con los militantes de izquierda en la Nicaragua del Frente Sandinista y en la Cuba de Fidel Castro.

6. El gobierno lulista sobrevivirá políticamente en la medida en que continúe estimulando el conformismo social y otras formas de anestesia psicológica, para obener un deslizamiento gradual de las mentalidades hacia las nuevas formas de izquierda, cuyos engañosos paradigmas, surgidos en el Foro Social Mundial (FSM) son la «diversidad» y la «transversalidad» (ver abajo editoriales anteriores sobre este tema). Por su parte, los opositores del lulismo podrán ganar terreno en la medida en que consigan remover o, por lo menos, atenuar esos fenómenos paralizantes.

7. El problema del conformismo con relación a actuales gobiernos latinoamericanos de centroizquierda, como el de Lula en Brasil, de Bachelet en Chile, de Vázquez en Uruguay y de Lugo en Paraguay, e inclusive de izquierda más radical, como el de Chávez en Venezuela, Morales, en Bolivia y Correa, en Ecuador, es decisivo para el futuro de la libertad en el continente. Sociólogos, politólogos, periodistas y cientistas sociales en general deberían estudiar en profundidad ese fenómeno, para encontrar los mecanismos psicológicos que producen el conformismo y la anestesia, paralizando las sanas reacciones que muchas veces se producen con intensidad en un primer momento, para despúes disolverse gradualmente en la modorra y en la despreocupación.

Destaque Internacional – Informes de Coyuntura – Año XI – No. 253 – San José – 16 de agosto de 2008 – Responsable: Javier González.

Editoriales anteriores relacionados con la apatía inducida, el conformismo y la anestesia social:

América Latina: «desamparo inducido» y «anestesia social»

América Latina: «eje de la moderación», deslizamiento gradual y anestesias

El Uruguay del Frente: fantasmas de corrupción gubernamental, pobreza y anestesia

Chávez y su aliado Lula, el «anestesista general»

¿Brasil enfermo? Ministro Mello, corrupción gubernamental y apatía

Cubanización de Venezuela, Iberoamérica y anestesia social
Editoriales anteriores relacionados con la «diversidad» y la «transversalidad» como nuevas formas de revolución de las mentalidades:

5o. Foro Social Mundial: «diversidad», «revolución intersticial» y sueño anárquico

Foro Social, «diversidad» y nuevos totalitarismos

El «abanico» Chávez-Lula-Vázquez y la nueva «diversidad» revolucionaria

Foro Social Mundial, «transversalidad» y caos

Foro Social Brasileño: la meta de «desconstrucción» y «reinvención» del hombre y la sociedad

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