Opinión Internacional

Colombia, siempre Colombia

En estos últimos meses se ha observado un delicado deterioro de la relaciones colombo-venezolanas. La decisión de Álvaro Uribe de suspender la mediación que Hugo Chávez, acompañado de la senadora Piedad Córdova, realizaba para lograr un intercambio humanitario entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Colombia provocó el inicio de la crisis. A partir de ese momento, fuertes declaraciones de los dos jefes de Estado enrarecieron el ambiente diplomático hasta niveles realmente sorprendentes.

Esta ya complicada situación se ha deteriorada aún más con la incursión realizada por las Fuerzas Armadas colombianas en territorio ecuatoriano y la muerte del líder de las FARC, Raúl Reyes. La movilización de unidades militares ordenada por los presidentes Hugo Chávez y Rafael Correa hacia la frontera con Colombia y la expulsión de los embajadores de Colombia en dichos países elevaron al máximo la tensión existente entre Venezuela, Ecuador y Colombia. Las reuniones del Grupo de Río y del Consejo Permanente de la OEA resolvieron momentáneamente la situación diplomática y militar existente entre los países andinos, más no sus problemas de fondo. Al no poder resolverse dichos problemas, por existir intereses muy contrapuestos, las tensiones se repetirán de manera permanente Este deterioro de las relaciones diplomáticas ha conducido a algunos analistas a considerar las posibilidades de un posible enfrentamiento militar entre Colombia y Venezuela

Se me ha solicitado un análisis de las reales posibilidades de que ocurra una guerra regular entre Colombia y Venezuela. El análisis estratégico de una acción militar debe iniciarse con una detallada evaluación del objetivo político. Determinar con la mayor precisión su importancia, su fortaleza y sus posibles alianzas. Inmediatamente después, se deben valorar los medios existentes para alcanzar y consolidar ese objetivo. Esta valoración no sólo debe realizarse en el ámbito militar, sino también en el político y económico. Posteriormente, deben compararse las fortalezas del posible enemigo y los medios disponibles para determinar la real posibilidad de conducir con éxito dicha acción militar.

Es necesario que el estudio responda con exactitud, debido a su alto costo, si el empleo de la fuerza militar es el único camino posible a utilizar para alcanzar el objetivo político propuesto. En el análisis que realizaré solo utilizaré información proveniente de los medios de comunicación, requiriéndose para una mayor certeza en sus conclusiones ampliar en el futuro dicho estudio con datos estadísticos y de inteligencia.

Colombia significa para el régimen de Hugo Chávez la consolidación de un espacio geopolítico en la América Latina de vital importancia para su proyecto ideológico. Su control le permitiría fortalecer la capacidad de acción del régimen chavista en el continente y en el mundo. Su liderazgo e influencia se ampliaría sobre algunas potencias medias y un número importante de pequeños países como Perú, Paraguay, Uruguay, Chile, los países centroamericanos y el Caribe. Únicamente, México, Brasil y Argentina tendrían capacidad para oponerse a sus designios hegemónicos en el continente. La ubicación geográfica de Venezuela le facilitaría dirigir acciones políticas y militares para desestabilizar a los países de la América Central y del Caribe, logrando influir, de manera determinante, en la política interna de México. A partir de ese momento su enfrentamiento con los Estados Unidos dejaría de ser folclórico.

Durante esta conversación con ustedes trataré de responder dos preguntas fundamentales:

¿Es posible una guerra regular entre Venezuela y Colombia?

¿Existe otra vía distinta a la violencia para tratar de controlar el gobierno de Colombia?

Esta exposición la dividiré en dos grandes partes: la situación colombiana; la realidad venezolana. A partir de ese análisis trataré de llegar a algunas conclusiones

La situación colombiana

1. Colombia se presenta como una sociedad firmemente unificada alrededor de la fuerte personalidad del presidente Uribe. La situación política es estable, no observándose reales amenazas en contra de su gobierno. Los grupos subversivos han venido siendo cercados por la acción eficiente de las Fuerzas Armadas colombianas, con el apoyo militar, económico y tecnológico de los Estados Unidos. El rechazo de la población a esos grupos subversivos es mayoritario. La única debilidad previsible que presenta el sistema político colombiano es la inexistencia de un candidato, con suficiente carisma y fortaleza, que pueda reemplazar al presidente Uribe en su liderazgo nacional. Este problema ha puesto en primer plano la posibilidad de una nueva reelección de Álvaro Uribe. Esta decisión generaría fuertes tensiones en los sectores tradicionales de la política colombiana. También es necesario determinar el impacto que tendría en el pueblo colombiano la cercanía del final del período presidencial, sin haberse logrado derrotar totalmente a los grupos subversivos. Este hecho causaría tal decepción popular que transformaría la posibilidad de una negociación exitosa para lograr la paz en la bandera fundamental de la próxima campaña electoral. Aquí jugaría un papel fundamental la estrategia desarrollada por Hugo Chávez sobre el intercambio humanitario

2. La economía colombiana se ve floreciente, observándose un progresivo mejoramiento del nivel de vida del pueblo colombiano. El fortalecimiento de su capacidad exportadora, principalmente en manufacturas, café, y una extensa gama de productos del campo, le han permitido mejorar el ingreso nacional y fortalecer el empleo. La posible firma de un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos fortalecería aún más el crecimiento de la economía colombiana. Las restricciones impuestas por el gobierno venezolano a sus exportaciones debilitaría de una manera importante el esfuerzo realizado durante varios años en el campo de la industria manufacturera y en la producción agrícola-pecuaria al comprometer un número importante de puestos de trabajo.

3. La alianza político militar de Colombia con los Estados Unidos es, en este momento, muy estrecha. Los firmes vínculos establecidos entre los gobiernos de Bush y Uribe permitieron el diseño y la ejecución de los planes Colombia y Patriota. El éxito militar de las Fuerzas Armadas colombianas sobre los grupos subversivos se debe fundamentalmente al apoyo militar y tecnológico de los Estados Unidos. Un cambio de gobierno en los Estados Unidos, aún previendo el triunfo del partido Demócrata, no debilitaría esa alianza. El enfrentamiento militar entre Venezuela y Colombia siempre ha exigido la neutralidad de los Estados Unidos. Si uno de los países en conflicto no la logra, se rompe totalmente el equilibrio estratégico imposibilitando una acción militar exitosa. La alianza militar de los Estados Unidos con Colombia es de tal importancia que en caso de una guerra con Venezuela su gobierno recibiría un decidido apoyo en todos los órdenes: político, económico, diplomático y militar. Este apoyo podría llegar a ser tan amplio que unidades norteamericanas respaldarían a las Fuerzas Armadas colombianas durante los combates. Es posible que en caso de un enfrentamiento militar. Perú y México respalden decididamente a Colombia, pero difícilmente ese apoyo sobrepasaría el orden diplomático.

4. Las Fuerzas Armadas de Colombia se caracterizan por tener una elevada moral, una rígida disciplina, un conveniente equipamiento para el tipo de guerra que desarrollan y un eficiente sistema de mando y control. Los años de lucha subversiva han fortalecido su capacidad operativa y su entrenamiento. Se calcula que puede tener más de trescientos mil efectivos perfectamente equipados y entrenados para ese tipo de guerra, observándose un debilitamiento en su capacidad de ejecutar operaciones regulares. Sus unidades de infantería están equipadas con armamento antitanque y con misiles portátiles. En el tiempo han adquirido y recibido en apoyo una flota de helicópteros de última generación y mantienen en buen estado de funcionamiento equipos aéreos de origen francés e israelita de la década de los ochenta. La prensa colombiana ha publicado la noticia de una posible negociación con Israel para adquirir un número no determinado de aviones de última generación. Su Armada tiene en buen estado de funcionamiento varias corbetas y algunos submarinos de la década de los ochenta.

La realidad venezolana

1. Venezuela se presenta como una sociedad totalmente fracturada. Dos grupos irreconciliables, de aproximadamente igual fuerza, se enfrentan ideológicamente, con una gran carga de violencia, comprometiendo en mucho cualquier proyecto de interés nacional. Los venezolanos se encuentran espiritualmente muy lejanos de cualquier radicalismo que pudiese conducir a una guerra con Colombia. Difícilmente apoyarían las medidas restrictivas en el orden económico que habría que tomar con la finalidad de prepararse para un esfuerzo bélico de esa magnitud. La popularidad de Hugo Chávez quedó resentida como consecuencia de la derrota electoral sufrida durante el referendo aprobatorio de la Constitución Nacional. El rechazo al modelo socialista mostró cierto cansancio de la sociedad venezolana al constante enfrentamiento que se ha vivido durante estos años. En general, se puede afirmar que el panorama político no es favorable para una aventura militar. Lo que el país desea es la solución de los graves problemas sociales que golpean diariamente a la ciudadanía.

2. La economía venezolana ha vivido en los últimos años un proceso de crecimiento económico de cierta importancia como consecuencia a los elevados precios petroleros. Lamentablemente, ese importante ingreso en divisas no se utilizó en el fortalecimiento de nuestra industria nacional, sino que, de una manera irresponsable, se dilapidó en acciones de gobierno de orientación populista y se persiguió a los sectores empresariales tanto industriales como agrícola-pecuarios. Esta equivocada política ha hecho totalmente dependiente a nuestra sociedad de las importaciones en renglones básicos como la comida, piezas para el mantenimiento del pequeño parque industrial que aún permanece en producción y el sistema de transporte, las medicinas, los repuestos para los sistemas de armas y pare usted de contar. Esa economía no tiene ninguna capacidad para transformarse en una economía de guerra que permita respaldar un esfuerzo bélico importante. Nuestra total dependencia del ingreso petrolero y la disminución progresiva de nuestra capacidad exportadora hace imposible imaginarse la utilización del petróleo como un arma en cualquier conflicto de orden militar.

3. El enfrentamiento con los Estados Unidos ha roto nuestra tradicional alianza petrolera con ese país, creando fuertes tensiones en el orden político. La cercanía diplomática establecida por el gobierno chavista con países considerados como enemigos por los Estados Unidos, tales como Irán y Bielorrusia, aleja toda posibilidad de negociación. Esta realidad conduce a que los Estados Unidos en caso de un conflicto con Colombia respalde totalmente al gobierno del presidente Uribe. Este hecho tiene delicadas consecuencias militares. Se limita totalmente el suministro de repuestos provenientes de los Estados Unidos y de sus principales aliados, dejando fuera de servicio importantes sistemas de amas como los F-16, los Mirages, los tanques AMX-30 y AMX-13, las fragatas, los submarinos, los fusiles FAL y muchas armas livianas utilizadas por las unidades de Infantería de nuestras Fuerzas Armadas..También es necesario considerar como factible en caso de un conflicto un bloqueo de nuestras costas por la Armada norteamericana. Las posibles alianzas que el gobierno de Hugo Chávez podría contar durante un conflicto con Colombia serían: Cuba, Ecuador, Nicaragua, Bolivia e Irán. La cercanía de Venezuela a Rusia y Bielorrusia es más de orden comercial que político militar. La capacidad de apoyo militar de estos países es muy reducida. Sus fuerzas armadas presentan grandes limitaciones para operaciones que exigen apoyos logísticos importantes. Es posible que en caso de un conflicto militar entre Venezuela y Colombia, sea aprovechado por Nicaragua para obtener algún tipo de ventaja en el diferendo que mantiene con Colombia por el archipiélago de San Andrés.

4. Las Fuerzas Armadas venezolanas presentan un elevado grado de desmoralización e indisciplina como consecuencia de la pérdida progresiva del profesionalismo militar. La causa de esta debilidad institucional surge por la permanente politización de sus cuadros profesionales. Esta realidad ha debilitado totalmente su capacidad de mando y control en caso de un enfrentamiento bélico. Nuestras Fuerzas Armadas tienen poca experiencia de combate. Se calcula que sus efectivos alcanzan a 150.000 soldados, tomando en cuenta a la Guardia Nacional. Su armamento es relativamente moderno, pero muchos de sus sistemas de armas se encuentran inoperativos por falta de repuestos de origen norteamericano y europeo. Esta deficiencia ha conducido a realizar importantes adquisiciones a Rusia y Bielorrusia. Estas adquisiciones han hecho que nuestro sistema logístico dependa del suministro de repuestos de países fuera de nuestra área geográfica. El sistema de reservas creado por el gobierno chavista no ha logrado fortalecerse suficientemente, observándose que sus cuadros, tanto de oficiales como de tropas, no están suficientemente entrenados como para ir a un conflicto bélico.

Discusión:

Una guerra entre Venezuela y Colombia es un conflicto militar limitado a pequeños espacios territoriales y de muy corta duración. El análisis objetivo de las realidades políticas, económicas, diplomáticas y militares de Colombia y Venezuela señalan que ninguno de los dos países tiene la capacidad suficiente para iniciar un conflicto militar generalizado, al no poder alargar sus líneas logísticas ni controlar grandes masas de población. Su reducida potencialidad militar impide totalmente la posibilidad de reemplazar las bajas ocurridas y el material de guerra destruido durante los primeros días de combates. Eso exige consolidar con rapidez los objetivos militares establecidos a objeto de iniciar las negociaciones diplomáticas.

La intervención de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en apoyo de Colombia transformaría totalmente este escenario. Esta alianza permitiría a sus Fuerzas Armadas controlar totalmente el territorio nacional, comprometiendo la estabilidad de su actual gobierno. Los venezolanos realizarían algún tipo de resistencia, pero de poca duración y eficiencia.

De todas maneras, es necesario prever que pueda surgir algún grave incidente militar entre unidades independientes de las dos Fuerzas Armadas que se encuentran desplegadas y en permanente contacto en la frontera. La grave tensión diplomática y militar existente entre los Colombia y Venezuela y el distanciamiento entre los dos presidentes harían muy difícil conseguir una solución pacífica al incidente.

Esta realidad obliga a tomar en cuenta la posibilidad de un enfrentamiento militar. En caso de ocurrir, los combates se desarrollarían en la Guajira, Machique y Santa Bárbara. El objetivo de las dos Fuerzas Armadas sería avanzar lo más rápido posible dentro del territorio enemigo con el objeto de consolidar un suficiente espacio territorial ante de iniciar las negociaciones diplomáticas. Posiblemente, la intervención de la OEA y de las Naciones Unidas obligaría a los dos Fuerzas Armadas a aceptar un alto al fuego que conduciría a un retorno al estatus quo existente.

Una intervención de las Fuerzas Armadas norteamericanas en respaldo de Colombia cambiaría el enfoque de guerra limitada por uno de conflicto generalizado que tendría por objetivo el derrocamiento del gobierno de Hugo Chávez. Esta hipótesis sólo es probable en caso de un conflicto de mayor alcance a nivel mundial, que coloque el problema de Venezuela como un pequeño factor a resolver en el ajuste que las principales potencias mundiales deseen hacer a la estructura del sistema internacional. La cercanía de Venezuela a Irán es una imprudencia que puede tener consecuencias en caso de que los Estados Unidos e Israel decidan realizar una guerra preventiva como consecuencia de la amenaza que representa las investigaciones nucleares iraníes.

El gobierno de Hugo Chávez no representa ninguna amenaza creíble en contra del gobierno del presidente Bush. Sus amenazas de suspender el suministro petrolero a los Estados Unidos es realmente una fanfarronería sin mayores consecuencias. Venezuela está haciendo esfuerzos para diversificar sus clientes en el mercado petrolero, pero esta acción no es fácil de lograr motivado al tipo de petróleo y a su dependencia de las refinerías ubicadas en territorio norteamericano. Los Estados Unidos si han dado pasos importantes para independizarse del suministro petrolero venezolano. Han logrado disminuir de 15 % que significaban estas importaciones en 1998 a sólo un 10%. La consolidación de ese camino si sería una verdadera amenaza a los intereses venezolanos.

La posibilidad de una guerra regular generalizada con Colombia es poco probable. Un conflicto que se genere como consecuencia de un incidente militar fuera de control no tendría mayores consecuencias, ya que la intervención de los organismos internacionales impondría de nuevo el estatus quo. Estas realidades indican que Hugo Chávez no puede utilizar la vía militar para alcanzar su objetivo geopolítico de controlar Colombia. La pregunta a responder es si Hugo Chávez, ante estas dificultades, dejaría a un lado su proyecto continental. La respuesta es no. La importancia del objetivo que significa Colombia en su proyecto geopolítico obliga a buscar otros caminos. A Hugo Chávez se le presentan dos: respaldar a las FARC, con el objeto de que triunfen militarmente y puedan imponer un gobierno estrechamente vinculado al proceso revolucionario venezolano; apoyar a sectores políticos colombianos cercanos ideológicamente a su proyecto con el objeto de fortalecer sus posibilidades políticas ante la cercanía del próximo proceso electoral colombiano.

Respaldar a las FARC, en su objetivo de alcanzar el poder en Colombia mediante la fuerza, es una irrealidad. Sus posibilidades militares prácticamente no existen. Durante cuarenta años han mantenido en zozobra a la sociedad colombiana, transitando un tortuoso camino: de un grupo guerrillero ideológicamente militante a un grupo delictivo que subsiste por el respaldo que le da al narcotráfico. El gobierno del presidente Uribe, con el apoyo militar, logístico y tecnológico de los Estados Unidos, ha logrado a través del Plan Colombia y del Plan Patriota, importantes victorias militares sobre ese grupo subversivo. La reducción de efectivos guerrilleros, 17.000 en 2002, menos de 9.000 actualmente, es una muestra más que convincente de la compleja y difícil situación militar que vive las FARC. La muerte de Raúl Reyes ratifica esta conclusión.

Además, su pérdida territorial es una realidad. De haber logrado una importante zona de despeje de cientos de kilómetros durante el gobierno del presidente Andrés Pastrana y el control político de un número importante de municipios, actualmente apenas logra subsistir en lo más intrincado de la selva colombiana. Otro aspecto a considerar es el profundo rechazo del pueblo colombiano a la política de secuestros y a otras violaciones de los derechos humanos realizadas por las FARC. Estas acciones han debilitado de tal manera su popularidad en la opinión pública colombiana que actualmente su aceptación como grupo político es prácticamente ninguno. Estas realidades muestran la imposibilidad que tiene el presidente Chávez de controlar Colombia mediante el apoyo político y militar a las FARC. No sólo sería perder el tiempo, sino debilitar el impacto político que puede estar teniendo la liberación de rehenes por este grupo subversivo como resultado de la intervención del gobierno de Venezuela. La solicitud de declarar a las FARC como fuerza beligerante solicitada públicamente por el presidente Chávez puede terminar siendo un grave error político.

Apoyar a sectores políticos colombianos, cercanos ideológicamente a su proyecto ideológico, es el único camino que le queda a Hugo Chávez para tratar de alcanzar su objetivo de controlar Colombia. Esta política se basa en varios supuestos: la bandera de la paz será el centro del próximo debate electoral en Colombia; el pueblo colombiano interpretará positivamente la política de intercambio humanitario; el gobierno del presidente Uribe, en los dos años que le quedan de gestión, no será capaz de derrotar la insurgencia colombiana; los sectores del actual estatus político colombiano no tendrán un candidato suficientemente carismático para proponerlo como continuador de la política de Seguridad Democrática; el pueblo colombiano no aceptará una nueva reelección de Álvaro Uribe.

Esta acción política del presidente Chávez tiene que superar el rechazo que públicamente ha hecho el Polo Democrático a la violación permanente de los derechos humanos por las FARC, ya que el candidato de ese sector, si acepta el respaldo del presidente Chávez, tendría que plantear como su más importante bandera electoral una posible negociación política con las FARC para lograr la paz. En caso de que no sea posible, ya que las posiciones contrarias a las FARC de Carlos Gaviria y Gustavo Petro, entre otros, han sido muy firmes, Hugo Chávez tendría que buscar un candidato diferente en los sectores de izquierda que acepte dividir el Polo Patriótico para utilizar como bandera política una negociación con las FARC. Este panorama es complejo y requeriría de circunstancias muy particulares para tener éxito.

Conclusiones:

1. Colombia es un objetivo estratégico fundamental para el fortalecimiento del proyecto continental de Hugo Chávez, quien realizará esfuerzos consistentes para tratar de controlar su gobierno.

2. Una guerra generalizada entre Venezuela y Colombia, en las actuales circunstancias políticas, económicas y militares de los dos países, sería poco probable. La estrecha alianza militar con los Estados Unidos favorece aún más la fortaleza militar de Colombia. Imaginarse que Venezuela puede utilizar el petróleo como arma para amenazar a los Estados Unidos es totalmente absurdo.

3. La bandera de la paz se transformaría, en caso de que el gobierno de Álvaro Uribe no logre derrotar militarmente a las FARC y al ELN en el corto tiempo que queda de su gobierno, en la principal bandera de los grupos de oposición. El prestigio de Hugo Chávez en Colombia, en caso de ocurrir ese fracaso, se fortalecería de una manera importante. Ese ascendiente popular podría ser transferido a cualquier candidato cercano ideológicamente al chavismo. Sus posibilidades electorales se incrementarían de una manera importante.

4. La política de apoyo de Hugo Chávez a un candidato presidencial, que utilice como bandera una negociación con las FARC, deberá superar delicados problemas internos en el Polo Patriótico y en otros sectores de la izquierda colombianos.

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