Opinión Internacional

Cuba: de Castro a Castro

I.-

La renuncia por incapacidad física de Fidel Castro Ruz a la Presidencia de Cuba y a la máxima dirección del Partido Comunista de Cuba – PPC – después de gobernar a la «Isla de la Felicidad» durante cuarenta y nueve años, mediante una férrea dictadura que aplicó y aplica hasta hoy un virtual terrorismo de Estado al mejor estilo staliniano o hitleriano, dictadura que raya con el fascismo de derecha pero con connotaciones ideológicas robadas a Marx, Engels, Plejanov y Lenin, entre otros, ha logrado concitar la atención del mundo sobre la sufrida Cuba, que a pesar de la visita papal pareciera dejada de la mano de Dios y «tan cerca de Estados Unidos».

Durante cuarenta y nueve años, millones de cubanos tuvieron que emigrar de su patria, muchos, cientos, perdieron la vida en el intento porque más valía la pena morir ahogado que vivir de rodillas.

Durante cuarenta y nueve años los cubanos han tenido que sobrevivir a un terrible capitalismo de Estado en donde la burocracia partidista, autocalificada de revolucionaria, se adueñó de la nación de Martí y de sus símbolos libertarios. Este capitalismo de Estado fue incapaz de terminar con las que ellos llamaron lacras del capitalismo y más bien las llevó a su máxima expresión.

De hecho, la sociedad burócratalumpenburguesa instaurada en la Isla fue incapaz, en nombre del socialismo, de acabar por ejemplo con la alienación del pueblo; no consiguieron resolver en casi cinco décadas el problema fundamental del sistema capitalista que es la plusvalía, máxima base de la teoría filosófica, política y económica del marxismo. De hecho, el Estado implantado por Castro, su hermano Raúl y sus seguidores, muchos de los cuales sucumbieron asesinados ante su lujuria de Poder omnímodo, se transformó en el máximo explotador de la clase obrera, de la clase campesina e hizo desaparecer a la clase media cubana, creando una nueva clase de burócratas que treparon desde la mala hierba de la revolución que en un principio tenía, aparentemente, valores solidarios y democráticos.

Esta revolución también fracaso al no lograr con otro de los factores de explotación del capitalismo que sería, según Marx y Engels, la división social del trabajo mediante la creación del «hombre nuevo», inteligente, brillante y educado.

II.-

En el plano económico, también, los Castro, en especial Fidel y su Partido, fracasaron totalmente al no poder encontrar una respuesta clara y valedera al problema del valor de las mercancías y se quedaron eternamente en la discusión entre el valor de uso y el valor del trabajo mientras seguían y siguen explotando a los trabajadores.

Todo esto y otras suposiciones del socialismo no solamente se quedaron en letra muerta sino que aún hay individuos que no lo comprenden, no lo entienden y no lo pueden explicar tratando de hacer revivir a un cadáver insepulto llamado Socialismo del Siglo XXI, cuyos promotores como Martha Harnecker, Heinz Dietreich y otros, ven fracasar, una vez más, el nuevo intento de socialismo que trataron de hacer con un conejillo de indias llamado Hugo Chávez, quien definió al socialismo como «la sociedad que puede alimentar a su pueblo», mientras el pueblo venezolano gasta sus recursos en pagar la factura alimenticia de Cuba, pasando hambre sin sus alimentos primordiales como harina, azúcar, arroz, aceite, etcétera, demostrando con esto lo retrógrado del pensamiento castrista.

A pesar de que el régimen castrista se acostumbró a vivir parasitariamente de otros países, primero de la URSS (Q.E.P.D.), luego de la República Popular China, hasta que esta se volvió capitalista y, ahora, de la República Bolivariana de Venezuela, ha logrado sobrevivir, resistiendo un bloqueo económico que es más teatral que verdadero, importando alimentos, entre ellos azúcar, por más de 400 millones de dólares desde EE.UU., su odiado enemigo, importando alimentos por 100 millones de dólares desde Chile, en donde existe un «socialismo revisionista» según los garúes del «pensamiento» socialista, y obteniendo divisas desde la Venezuela petrolera que es incapaz de satisfacer las necesidades de su propio pueblo.

En otras palabras, el éxito de la revolución de Fidel Castro radica en haber transformado a la Isla en un país parasitario para vergüenza de los patriotas cubanos.

III.-

Raúl Castro, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Cubanas y hasta ayer Vice-presidente de la República por designio de su hermano Fidel, «fue elegido» (24/02/02), por la Asamblea (Parlamento) cubana con el voto unánime de los 614 asambleístas, llamando la atención de que ese día no se enfermó ninguno, no se abstuvo ninguno y ninguno votó en contra, lo que dice mucho del sistema «democrático» imperante.

De los 614 asambleístas, se dice que el 61% nació después del triunfo de la revolución, es decir se criaron con el cerebro completamente puro en términos de desconocimiento de otros sistemas políticos. «No están contaminados» dijo cínicamente un prócer de la «Revolución Bonita» de Venezuela. Obviamente, todos los diputados son miembros del PCC o de sus partidos o movimientos espejos como las Juventudes Revolucionarias de Cuba.

Raúl Castro, quien es sólo cinco años menor que su hermano Fidel, prometió al asumir su nueva magistratura, muy pragmáticamente, la «suspensión de algunas prohibiciones y regulaciones», las cuales serán, seguramente, algún tipo de maquillaje social como permitir que el pueblo cubano entre a los supermercados para extranjeros, a los hoteles para extranjeros y en general a los lugares en donde tienen vedado entrar. Claro, obviamente podrán entrar pero ¿podrán comprar? – Seguramente levantará las prohibiciones de uso del Internet, y de la venta de teléfonos celulares.

IV.-

Lo más importante, sin embargo, es ver que irá a pasar con la política económica de la nación, la cual si llega a liberalizarse serviría de base a la liberalización política como lentamente está ocurriendo en China.

Raúl Castro, ha sido durante su interinato duro crítico a algunas de las falencias económicas de su régimen y llamó a hacer críticas y a estudiar soluciones.

Por otro lado, seguramente pondrá en libertad a algunos de los cientos de presos políticos por disidencia, entre los cuales hay periodistas, poetas e intelectuales en general, quienes se han opuesto al pensamiento único que ha querido imponer la revolución durante sus cuarenta y nueve años de dictadura.

Por coincidencia, el quebrantamiento Terminal de salud de Fidel Castro se produce en un período en que se observa una enfermedad fatal en el cuerpo de la revolución el cual no es otro que su fracaso rotundo. En otras palabras, a pesar de las arengas, slogans y discuros la revolución es totalmente reversible pues siempre el capitalismo liberal termina por imponerse sobre el capitalismo de Estado, cuestión totalmente probada por las revoluciones del mundo.

Raúl Castro, quien no las tiene todas consigo con la vieja dirección comunista que es más leal a su hermano que a Cuba en su discurso le pidió a la Asamblea discutir «todo con Fidel» pues «Fidel es la revolución». Esto lo hizo, más que nada para congraciarse con los sectores del Partido que le son adversos.

V.-

En materia internacional el pragmatismo de Raúl ya ha sido demostrado con su acercamiento a Brasil país con el cual tratará de buscar, seguramente un acercamiento a EE.UU., para que este país levante el embargo tecnológico, financiero y militar que pesa sobre la Isla. En una movida sin precedentes y a pesar de los nexos de Fidel con Chávez, Raúl le entregó a Petrobrás, la petrolera estatal de Brasil, la prospección del 90% de los campos petroleros en el Golfo de México en donde, según estudios geológicos, los cubanos tendrían reservas de petróleo y de gas superior a los 4 mil millones de barriles. A PDVSA de Venezuela, se le entregó la prospección de 7 campos, sin reservas probadas y esta empresa hasta hoy no ha iniciado ninguna perforación.

Si los brasileños encuentran petróleo, como está programado, la dependencia petrolera de Cuba se acabará y podrá exportar hidrocarburos a la vez que terminará su dependencia estratégica de Venezuela, cuestión que busca Raúl Castro a quien le molestan las severas críticas e insultos que Hugo Chávez propicia a países amigos de Cuba como México, Perú y Colombia.

VI.-

Las cartas están echadas sobre la mesa; el pueblo cubano tendrá que ser paciente y seguramente el exilio deberá cambiar sus estrategias para dar la lucha en contra del régimen opresor que, obviamente, no puede ser eterno.

Los cubanos que luchan por espacios democráticos deben aprovechar esta oportunidad e influir, especialmente, en regímenes como el de Tabaré Vásquez de Uruguay, Inatio «Lula» Da Silva de Brasil y Michelle Bachelet de Chile, que son socialistas pero que creen en la democracia y en la libertad de comercio.

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