Opinión Internacional

El fantasma de la Florida

Se ha reabierto en los Estados Unidos un debate crucial que hace a la transparencia electoral y al mismo destino de la democracia. Su desenlace no es ni podrá ser extraño para los venezolanos, empeñados como estamos en los comicios presidenciales de diciembre.

Tiene lugar, dentro los ambientes políticos y judiciales del Norte, una suerte de relectura de las elecciones de 2000 que ganara George W. Bush frente al candidato demócrata Al Gore. Media una circunstancia llena de opacidad, que nunca fue despejada totalmente. En el Condado de Volusia – como lo recuerda Mario Diament, corresponsal en la Florida del Diario argentino La Nación – más de 16.000 votos favorables a quien fuera el vicepresidente de Bill Clinton, misteriosamente se evaporaron en horas de la madrugada y por obra aparente de una tarjeta de memoria de los equipos electrónicos de votación.

Los votos de Gore, a pesar de los esfuerzos de Jimmy Carter para defenderlos, terminaron por obra de la imaginería cibernética en manos del mandatario norteamericano en ejercicio. Y lo cierto es, como lo narra Diament, que la tarjeta de memoria electrónica acusada de “defectuosa” había pasado todos los exámenes, todas las auditorias y se despejó cualquier hipótesis de error. Sin embargo, hubo espacio para un incidente que, en opinión de los entendidos, sólo podría darse una vez en 60.000 veces.

Tengo muy presente – me es inevitable – al narrar cuanto narro y por obra de mi lectura de la prensa en Buenos Aires, los cuestionamientos que al sistema electrónico de votación, por susceptible de ser corrompido y manipulado en pocos minutos, hiciera entonces ante el periodista Larry King el mismo ex mandatario que luego rindió culto sacrosanto a las votaciones electrónicas realizadas en Venezuela en el referéndum revocatorio de 2004: el ya mencionado Carter.

En horas de la noche, aproximadamente las 8.30 PM, el Secretario de la OEA, Gaviria, nos confirmaba la tendencia dominante hacia el voto SI, que luego se esfumó, se hizo NO con dominancia igual y proporcional a la del SI pero a la inversa, una vez como Carter, en la madrugada, nos diese noticias de unos resultados electrónicos que no cuestionaba.

HBO, la cadena norteamericana de televisión, así las cosas, presentó hace 72 horas un documental escalofriante y muy decidor que llevó por tituló “Pirateando a la democracia”. Aparecen involucradas en el asunto tres empresas especializadas en votaciones electrónicas (ES&S, Diebold Corporation, HartInterCivic y Sequoia Voting Systems), cuyos programas y máquinas de votación fueron objeto de análisis y revisión por las Universidades de Princenton y Johns Hopkins, arrojando resultados preocupantes.

En lo particular, refiere Diament, “la máquina de Diebold” sometida a una serie de pruebas “demostró que era posible insertar programas en el sistema operativo que permiten manipular los resultados”. David Dill, de la Universidad de Stanford declaró que “hay mucha gente involucrada en programar el sofware y puede haber pasado por muchas manos antes de ser instalado en la máquina de votar” respectiva.

Hay preocupación en USA, además, porque la Sequoia Voting Systems habría sido adquirida por el consorcio Smarmatic, de no grata recordación entre nosotros, aquí en Venezuela y que la prensa norteamericana vincula con Hugo Chávez. Nada más.

Así las cosas, no resulta impertinente que a la preocupación acusada por los políticos de los Estados Unidos de América se sume la propia, no tanto por los resultados de las elecciones parlamentarias de medio término que influirán sobre el control futuro del Congreso de la Unión, que es la principal cliente de nuestra industria petrolera. Antes bien, ya nosotros hemos sufrido y sufrimos del mismo mal.

Aquí y allá, es evidente, cada vez más la soberanía electoral deriva en una “caja negra” y cada vez menos deja de estar en manos o es cuidada por los ojos de los actores de la política y sobre todo de los mismos electores. Se desliza aquella y la suerte de la democracia hacia los cables y las redes telefónicas y satelitales, cuyos datos en bytes o megabytes sólo controla y entiende una elite tecnocrática, que sirve lealmente, como ha de suponerse, a quien mejor apueste u oferte por sus servicios.

De cara a las elecciones presidenciales de diciembre, en suma, será determinante la movilización masiva de voluntades hacia las urnas hasta transformarla en avalancha, que no deje dudas ante la opinión interna e internacional sobre la vocación y el reclamo democráticos del pueblo venezolano. Pero, asimismo, se requerirá de manos expertas, especializadas en la observación de procesos electrónicos de votación, que puedan advertir a tiempo cualquier despropósito o invocación al fantasma de La Florida.

Breves

• La presencia de observadores internacionales en las elecciones presidenciales de Nicaragua será masiva: son casi mil y provienen de 22 países. La OEA tendrá 200 misionarios en tanto que serán 150 los de la Unión Europea. El Centro Carter llevará 80 observadores, que mucho hicieron falta durante el RR venezolano. Tanto que la auditoria que debió realizarse al concluir dichas elecciones que no se hizo, por una razón: no había observadores suficientes, según el ex mandatario norteamericano.

• Las declaraciones de Chávez avalando a las de su Ministro de petróleo y capo de PDVSA, Rafael Ramírez, no dejan espacio para la duda. Habló claro, para que nadie se engañe. Quienes no apoyen a la revolución tendrán que irse, no solo de la industria sino del país, y en cuanto a las televisoras que difundieron la especie, no tendrán concesiones para el 2007. Se acabará la televisión privada, y punto. En pocas palabras, en la Venezuela Bolivariana no habrá espacio ni podrán sobrevivir quienes no vistan de rojo ni le rindan culto al Rey Sol. Así de simple. De modo que, la opción electoral de diciembre será una opción de futuro, sin alternativas medias: viviremos o no en democracia, conforme lo dictaminen los venezolanos y no solo el capataz de turno.

• Se inauguró en Montevideo la XVI Cumbre Iberoamericana, en la que destaca la presencia de Rodríguez Zapatero, Kirschner, Tabaré y Lula, miembros del “eje de los cambios” según Hugo Chávez. El Rey de España ocupa un espacio preferente. Pero algo habrá cambiado en el “eje de los cambios”, tanto que a la Cumbre no asiste el gobernante bolivariano. ¿Ocupado en su campaña o acaso rumiando todavía la severa derrota internacional que le propinaran en Naciones Unidas?

• La candidatura de Panamá al puesto de Latinoamérica en el Consejo de Seguridad de la ONU, deja la victoria en Centroamérica. Guatemala, al justificar su candidatura esgrimió como argumento el derecho centroamericano a ocupar el sillón de referencia. La Venezuela Bolivariana arguyó una razón distinta: su lucha frontal contra el Imperio. Panamá, por cierto, es de las naciones centroamericanas que mantiene una relación privilegiada con USA.

• El encuentro del Secretario de la OEA, José Miguel Insulza con Manuel Rosales, de suyo implicó un claro reconocimiento internacional al liderazgo de oposición que ejerce frente a Hugo Chávez el gobernador zuliano.

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