Opinión Internacional

Elecciones en Ecuador: Desconcierto en Estados Unidos

El próximo domingo 15 se celebrarán elecciones presidenciales en Ecuador.

La forma rápida e inesperada en que avanzó en las encuestas, el líder de la Alianza País, Rafael Correa, ha creado desconcierto en el seno del gobierno de Estados Unidos.

Correa quien estudiara en Universidades norteamericanas y fuera ministro de Economía del actual gobierno ecuatoriano, ha presentado un programa político y un discurso atractivos para la izquierda, basado en la convocatoria a una Asamblea Constituyente, la lucha contra la corrupción, el desarrollo de una politica de empleos e ingresos suficientes, la oposición al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, el derecho de todos los ciudadanos a la salud y la educación, la integración latinoamericana bolivariana y la soberanía nacional, especialmente la no renovación del acuerdo de la base militar norteamericana en Manta.

Esta proyección le permitió avanzar, en poco tiempo, desde un modesto y alejado tercer puesto en las encuestas a un sólido primer lugar. Además de su programa, la razón estriba en que a pesar de su diversificación, la izquierda ecuatoriana ha venido creciendo en los últimos años con las luchas indígenas y populares por el control de la soberanía nacional y de sus recursos naturales, lo que ha provocado un reacomodo de las posiciones políticas, que ahora se muestran abrumadoramente favorable a la izquierda y el centro. El discurso abiertamente derechista y pronorteamericano encuentra un respaldo minoritario.

La Revolución bolivariana que impulsa el Presidente Chávez, el triunfo de Evo Morales en la vecina Bolivia, y la elección de gobiernos democráticos de centroizquierda en casi todo el continente sudamericano, alientan el proyecto democrático que promueve la Alianza País.

Hace dos años tuve la oportunidad de visitar Ecuador, coincidiendo con las elecciones para Prefectos. Entonces la Izquierda Democrática (ID), era el más fuerte de los partidos identificados como progresistas. Desde esa fecha para acá ha llovido bastante. Se ha producido una recomposición de la propia izquierda y nuevos actores individuales y grupales han surgido en la palestra. ID es ahora la tercera fuerza electoral según las encuestas.

Los acontecimientos de los últimos años en el seno de la sociedad ecuatoriana han provocado una radicalización del pensamiento social. Especialmente importantes han sido las luchas por el control nacional de los hidrocarburos, contra el Tratado de Libre Comercio que amenaza a gran parte de la industria y la agricultura autóctonas y por la soberanía nacional contra el enclave de una base militar norteamericana, claramente establecida como parte del Plan Colombia para combatir la insurgencia rebelde en el país vecino.

El Imperialismo ha venido ensayado todo su arsenal político en Ecuador, desde que en los años 70 el famoso agente de la CIA Phillip Agee inventaba y aplicaba todo tipo de triquiñuelas contra la izquierda de ese país, que incluían componendas, desinformación, guerra sicológica y secreta contra la guerrilla Alfaro Vive Carajo, hasta el chantaje económico y el nominar democráticos, izquierdistas y socialistas a Partidos que no lo eran.

En los últimos meses Washington ha venido reevaluando su política hacia la región, y es evidente que ya cuenta con una clara estrategia para tratar de revertir el avance democrático del Continente en los últimos años, como lo demuestra su trabajo de zapa encubierto en Perú, México y Brasil.

En Ecuador, el Imperialismo y sus aliados internos mantuvieron una preocupación constante por el crecimiento del movimiento indigenista ecuatoriano, contra el cual trabajaron para dividirlo (1) y evitar que se constituyera en una fuerza al estilo del MAS boliviano. Sin embargo, lo que no pudieron prever ni evitar fue el surgimiento de una creciente alianza de centro izquierda que cuenta con apoyo de fuerzas indígenas y amenaza con capitalizar para su proyecto, todo el espectro político diversificado y fortalecido de la izquierda ecuatoriana y convocar una nueva Constituyente.

El candidato de la Alianza País guarda cómoda ventaja sobre su más cercano contrincante y podría ganar en la primera vuelta de estos comicios si alcanza el 40 % de los votos y logra ventaja de 10 % sobre su cercano rival. De no conseguirlo, se iría a una segunda vuelta donde veríamos nuevamente al maquiavelismo yanqui tratando de dividir a la izquierda, promoviendo la reagrupación de la derecha, en torno a cualquiera que sea, el otro candidato que se oponga a Rafael Correa.

El movimiento indígena ecuatoriano no va unido a las actuales elecciones, pero podría reunificarse si fuera necesaria una segunda vuelta, y de esa forma, constituir un frente con mayor peso en el próximo gobierno de Correa. Pero presumiblemente, la reacción y el imperio seguirán buscando su desunión y la división de su voto. Ver para creer.

El líder de Alianza País, no ha ocultado sus simpatías con el Presidente venezolano Hugo Chávez y con la Revolución Cubana, que en los casos de los candidatos de izquierda Ollanta Humala de Perú y Andrés Manuel López Obrador de México, se consideraron factores negativos para su elección. La derecha ecuatoriana, y el imperialismo, no ha dejado de manipular esas simpatías para acusar a Correa de estar al servicio de los designios “chavistas y castritas”

Pero las armas utilizadas por el imperialismo en Perú y en México, parecen ya melladas y poco efectivas para un Ecuador donde el crecimiento de la izquierda y la radicalización del movimiento democrático e indigenista, sobrepasa a sus propios actores, desborda las expectativas y se proyecta con la fuerza telúrica de sus volcanes.

El Estado Mayor imperial y su ayudante natural interna, la oligarquía, buscan desesperadamente en la sociedad ecuatoriana cómo organizar a todo tren cualquier invento sucio, de su vetusta caja de trucos, que saque de juego a la figura de Correa, da lo mismo un fraude, una acusación de corrupción de última hora, que una disputa en el seno de la izquierda.

De momento, la estrategia la han concentrado en evitar que Alianza País salga victoriosa en la primera vuelta y así, ganar tiempo para reorganizar su maltrecho frente derechista que, realmente, nada novedoso ni atractivo tiene que brindar al electorado ecuatoriano.

La Alianza País debe estar atenta, y evitar caer en eventuales provocaciones de última hora que el imperialismo y la reacción interna estarán fraguando hasta el minuto final. Para bien de todos los ecuatorianos, la izquierda en conjunto debería echar rápidamente a un lado todo banal sectarismo y volcarse este domingo en apoyo al candidato de la Alianza País.

*Pedro Campos Santos. Lic. en Historia y ex funcionario del Servicio Exterior de Cuba, sin vínculos oficiales actuales con el gobierno.

1- Raúl Llasag Fernández. El Movimiento Indígena Ecuatoriano y las Elecciones .Entre el Mito y la Realidad. Publicado en Kaosenlared 11 de octubre de 2006

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