Opinión Internacional

En Irán se discrimina a las mujeres

La llegada del primer mandatario Maahmud Ahmadinejad, esta causando revuelo en nuestro país, más aún cuando se dice que el presidente iraní, nuevo amigo y socio «comercial» de Evo Morales, ha exigido que en los actos y reuniones en los cuales hará su aparición, no estén presentes mujeres, ni como reporteras, ni como camareras, mucho menos como funcionarias públicas. La aceptación de este condicionamiento se convertiría en una explícita discriminación de género del gobierno boliviano, que estaría aceptando que no tiene afirmado el valor de la equidad e igualdad de condiciones como uno de los derechos inalienables e inherentes a todos los seres humanos.

El Parlamento iraní ha generado leyes que autorizan la segregación o apartheid de género, lo que se ha hecho evidente en los servicios de salud, poniendo en riesgo la salud de las mujeres que deben ser atendidas sólo por médicas.

Las mujeres son discriminadas de múltiples maneras en el régimen de los ayothalah que profesan la religión islámica, que entre otras cosas prohíben a la prensa utilizar fotos de mujeres, así estas estén cubiertas por velos. Es también ilegal el demandar derechos para las mujeres, saliendo del marco establecido por la «sharia»(ley islámica) que es interpretada por dirigentes religiosos, siendo penalizadas las actividades realizadas en favor de los derechos de las mujeres.

Desde que la República Islámica llegó al poder en 1979, instituyó el velo forzoso bajo pena de azotes y prisión, y la segregación de géneros en todos los espacios públicos, que llevó a que las mujeres fueran excluidas de numerosos espacios de estudios y trabajos, reduciendo al mínimo la edad legal del matrimonio, que se fijó a los nueve años para las niñas, incluyendo lapidación de mujeres sospechosas de adulterio. A pesar de las medidas represivas del régimen, las mujeres han estado realizando acciones de resistencia para tratar de retirar algunas de estas leyes discriminatorias.

El régimen se caracteriza por limitar la libertad de movimiento de las mujeres y su acceso a instituciones públicas, la dureza de los islamitas contra la mujer es de una hostilidad tal, que se realizan batidas para enviar a prisión a las que no tienen puesto el velo, al tiempo que se penaliza a las mujeres a más corta edad que a los hombres. La discriminación sexual llega también a las personas homosexuales, las que son condenas a morir en la horca sin ningún tipo de miramiento.

Frente a las relaciones que ahora entabla el gobierno de Evo Morales con un gobierno de las características que acabamos de describir, es lógico que tratemos de realizar ciertas relaciones e inferencias, porque encontramos que en muchos de su planteamiento nuestro país está dando muestra de haber comenzado a retroceder con conductas de corte racista, y con acciones que apunta a la generación de fundamentalismos religiosos, étnicos y posiblemente también de genero. Debemos defender con firmeza y decisión los derechos que hemos ganado, que son universales y que implican un logro democrático y de profundización de los derechos humanos. Los eslóganes vacuos de que Bolivia ha renunciado a la guerra y a la muerte, suenan como tambores distractivos, de quienes de manera frontal ahora se unen a los que portan culturas de destrucción y barbarie, dejándonos ver que más bien se preparan para realizar una futura andanada de discriminación fundamentalista, con su segura secuela de muerte y nueva vigencia del horror

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