Opinión Internacional

La contraofensiva Gubernamental

He venido comentando en mis anteriores artículos referentes a la política colombiana, la difícil situación en la cual se encuentra la democracia colombiana en los actuales momentos, frente a un doble acecho: 1) en el plano interno, la ofensiva de los grupos extremistas de la izquierda(FARC-ELN-PC3-algunos infiltrados comunistas en el Polo) y de la derecha(las AUC); 2) En el plano externo, los ataques de la revolución chavista y la indiferencia gringa frente a la crítica situación política del país. Igualmente he indicado que tengo grandes esperanzas en que Colombia saldrá delante de esta coyuntura por la gran calidad de su liderazgo en sus múltiples facetas. Pero a la vez, indicaba mi preocupación por la incoherencia y debilidad de la respuesta del gobierno frente a esas múltiples ofensivas. En muy breve plazo, es decir semanas, el gobierno parece haberse reacomodado, entender la difícil situación y proponer estrategias al respecto; aun cuando es muy temprano para hacer un análisis crítico de esa contraofensiva, este artículo tiene como intención el realizar un somero esbozo del mismo.

En líneas generales, mi opinión es que el gobierno está más interesado en su proyección exterior (probablemente debido al cambio del clima político en los Estados Unidos respecto a Colombia), que en la continuidad de su política de Seguridad Democrática; esto, por los momentos no tiene una significación de valor, puede ser positivo en tanto signifique una inflexión táctica, que redunde en una reafirmación estratégica de esa política; sería extremadamente negativo, si implicase un frenazo, o peor aun, un vuelco, en la implementación de tal política.

Comencemos por analizar el plano interno, aquí el gobierno se ha movido en dos direcciones:
1) Ha contraatacado con energía y eficacia el acecho ofensivo de los extremistas; las declaraciones del Vicepresidente Santos, reiterando su inmaculada posición como demócrata y defensor de los Derechos Humanos, silenció por completo, los ataques que se le habían hecho, con el ruin objetivo de enredar al gobierno como cómplice de los para. En ese sentido el gobierno se anotó un golazo, en el último minuto del partido, llevándose la copa final de la buena intención y pulcritud democrática de sus más altos personeros. Paralelamente la intervención del Ministro Santos en el Congreso, ha servido diáfanamente para desenmascarar la estrategia opositora de desprestigiarlo y anularlo como figura política de peso, para así trancarle una posible aspiración presidencial. Como bien señala Maria Isabel Rueda, la moción de censura debería darle vergüenza a la oposición, pues no es sino una demostración de canibalismo político, basado en ridículas acusaciones.

2) La iniciativa fundamental del gobierno ha sido su directiva de excarcelación de más de un centenar de guerrilleros de las FARC.

¿Qué busca el gobierno con esto? En primer lugar, demostrar que no es inflexible en la cuestión de la búsqueda de un intercambio humanitario, sólo que no cae en la trampa de regalarle apetecidos territorios a la guerrilla, con la excusa de dicho intercambio. En segundo lugar, desenmascarar a las FARC, como lo que verdaderamente son: una pandilla de terroristas y bandidos, que no tienen ninguna finalidad política, sino meramente un negocio de tráfico de narcóticos. Ambos objetivos se están cumpliendo a cabalidad, pero ello no significa un triunfo para el gobierno, y podría significar más bien, una enorme derrota. Si bien se logró el objetivo de no regalarle territorio, esto se logró a cambio de la excarcelación de numerosos guerrilleros, quienes sin ninguna duda volverán a reincorporarse en las filas guerrilleras, pues la excarcelación no ha tenido como paso previo su desmovilización. ¿Quién va a creer que el asesino Granda, protegido de Chávez, va a ser inocuo a partir de ahora? Nadie, el va a volver a ser figura de lanza de la estrategia chavista de destrucción del sistema democrático colombiano. Esto vale, de él para abajo, para quizás la totalidad de los excarcelados.

Pasemos ahora al plano internacional, aquí también ha habido dos direcciones:

1) La iniciativa de la excarcelación arriba aludida, tiene un único objetivo estratégico: “que quede claro que la liberación se está produciendo por cuenta del gobierno y no por cuenta de las FARC, lo cual no deslegitima, sino, por el contrario, legitima al Estado colombiano… El acto de Uribe consolida a varios países del mundo, con Francia a la cabeza, como aliado del gobierno colombiano contra las FARC porque ya ningún país podrá alegar que el presidente colombiano se niega a hacer gestos humanitarios” (Maria Isabel Rueda: ¿Se nos enloqueció el hombre?, Semana,06/02/2007).

2) Con la deportación de dos altos funcionarios chavistas, que estaban dirigiendo un acto electoral en la Costa, y las enérgicas declaraciones del director del DAS al respecto, se atisba un inicio del endurecimiento de la posición del gobierno frente a la ofensiva chavista contra el régimen colombiano. Esto está bien, pero es muy poco, y es que el gobierno colombiano está chantajeado por el miedo a represalias económicas chavistas, a cualquier medida enérgica de defensa colombiana frente a la agresión de ese gobierno totalitario contra la democracia colombiana .La injerencia chavista en Colombia, debería tener como respuesta mínima el llamado de Uribe a su Embajador en Caracas para Bogotá, como lo hizo. con su embajador en Quito, por un incidente mucho menor. Hasta tanto el gobierno colombiano no responda con energía a la intromisión antidemocrática del vecino presidente, entendiendo que el coraje en la defensa del sistema de libertades, está por encima de los pragmáticos intereses económicos, Colombia será vulnerable a la agresión de ese gobierno, y lo que es peor el apoyo de Chávez a los grupos guerrilleros será persistente, esto con la ayuda de “compagnons de route” del chavismo como Petro y Córdoba.

En conclusión, el gobierno ha tenido 4 iniciativas para responder a la ofensiva contra el sistema democrático en los últimos días, esas iniciativas plantean una reorientación táctica de la política de Seguridad Democrática, en el plano exterior ellas son altamente positivas, pero en el plano interno podrían tener un efecto convulsionante, lo que nos deja ante la duda de una negociación secreta entre el gobierno y las FARC, que despejaría ese efecto negativo interno, de ser así redondearía Uribe un triunfo colosal de su política de Seguridad Democrática, si no, no creo que se haya vuelto loco, pero sí que habría cometido un garrafal error estratégico, de serias consecuencias para el futuro; sólo nos queda esperar para ver, lo que realmente está sucediendo.

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