Opinión Internacional

La metamorfosis

La identidad del Presidente da muestras de estar pasando por una etapa de transformaciones aceleradas, que asemeja haber entrado en una reconversión o metamorfosis kafkiana, en la que por supuesto no se ha despertado convertido en una cucaracha, sino en un presidente Rojo, Rojito, muy cercano a el nuevo tip latino-venezolano, con modismo altiplánico, pero con el pensamiento enrojecido por la práctica de la cuerda floja por la que transita con los ojos vendados sobre una constituyente que no tiene red de contención y por la que ha apostado el todo por el todo, al punto de violentar las reglas constitucionales, de cercar ciudades y de proponer un apartheid indígena, con la intención de dominar a Bolivia, sin mestizos de por medio, los que según su apreciación estorbarían a sus planes por conformar un grupo que por haber tenido acceso a una instrucción puede forjar su propio criterio sobre la situación a la que se encamina al país vulnerando derechos y libertades largamente adquiridas.

El ex lider masista, Filemón Escobar quien fue compañero de lucha del actual Presidente Evo Morales en el inició del Movimiento al Socialismo (MAS) en una reunión que mantuvo hace un tiempo atrás con los sectores empresariales y sociales cruceños en la Cámara de Industria y Comercio, comentó en forma ácida que el gabinete de Evo Morales está conformado por ‘oportunistas’, que estarían practicando una izquierda tradicional que buscaría la división y confrontación entre bolivianos. Filemón opinó entonces que debería haber un equilibrio entre la zona occidental y oriental, pues esta sería la única forma de no acabar con el país.

Filemón sin embargo, no había reparado entonces que Evo ya había iniciado su estado de metamorfosis, razón por la que no concebía la vida fuera de la prisión de la caparazón Roja, Rojita, en la que tiene que haber inevitablemente identificado un enemigo que sirva de catalizador de todos los males habidos y por haber. En este panorama los cambas han sido elegidos para convertirse en los enemigos mortales de los indígenas que en el juego de transformaciones se han convertido en una bandera virtual, en cifras de estadística, más que en personas o ciudadanos susceptibles de derechos y deberes. La metamorfosis boliviana, plantea una pelea entre indígenas y mestizos con ganancia para los operadores políticos, que sólo apelarán al diálogo como un pretexto para dilatar o aprovechar tiempos políticos, antes de llegar al desenlace que sobrevendrá después de un juego de tensiones y distensiones. En el sistema de transformaciones los cambas o habitantes de la región oriental de Bolivia deben ser desposeídos de su sistema productivo de libre emprendimiento, para quitarles la libertad en todos los órdenes. Los cambas han forjado una cultura del trabajo con muestras claras de espontaneidad, de apuesta a los logros individuales, a la prosperidad, lo cual se contrapone a un sistema comunitario de sometimiento al Estado.

La metamorfosis de Bolivia, apuesta a la eliminar las libertades individuales y la independencia de opciones para supeditar a la población a las reglas comunitarias del manual Rojo que exige llevar un caparazón que no permita creer que se puede hacer las cosas sin supeditarse a órdenes. Evo, calcula que la metamorfosis de los habitantes de la región andina será más fácil, puesto que los grupos indígenas en su dependencia, asumen con facilidad una dependencia a la teta madre-estado, de la que el actual gobierno no desea destetarlos, sino que muy por el contrario, les propone que esto se convierta en un vicio supremo, al punto que no conciban la vida sin mamar de la teta madre estado.

En la ocasión que Escobar visitó Santa Cruz, realizó un llamado al Presidente: «Evo tu haz sido educado en una escuela de izquierda tradicional? no, tu eres un aymara, tienes la filosofía de la complementariedad de lo opuesto, no de la confrontación menos de la división, Evo tienes que volver a tu línea original, a una línea de consenso». Pero al mismo tiempo Filemón se contradijo, denunciando que Evo y García Linera tienen la visión de que los aymaras deben terminar con los blancoides, con lo cual no se estarían construyendo ningún avance en el país. Lo que Escobar no quería admitir es que después de haber ingresado en la política a Evo ya no le interesa tanto lo Aymara, sino el sueño de conservar el poder, lo que lo ha llevado a revestirse con un caparazón Rojo, muy pesado para permitirle moverse con libertad. Es necesario aclarar que la transformación se reproduce con cheques rojos rojitos.

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