Opinión Internacional

La OEA, el ALBA, Honduras, las guerras de Chávez y los otros

La OEA. La Carta Constitutiva de la OEA, firmada en Bogotá en Abril de 1948, deja sentado en el artículo primero del Capítulo I (Naturaleza y Propósitos), lo siguiente: Artículo 1º.- “La OEA no tiene más facultades que las que expresamente le confiere la presente carta, ninguna de cuyas disposiciones la autoriza a intervenir en asuntos de la jurisdicción interna de los Estados miembros”. Principio que no ha sufrido modificaciones a lo largo 62 años. Y en el Artículo segundo, con suerte similar, precisa: “Promover y consolidar la democracia representativa, dentro del respeto al principio de no intervención”. El ALBA. El 26-07-07, en artículo que tituláramos “El ALBA de la guerra”, denunciamos los objetivos ocultos de esa asociación de gobernantes forajidos. Redimir las derrotas sufridas por Fidel Castro en sus reiterados intentos por implantar el comunismo en las tierras libres de Latinoamérica. Para ello elaboraron un Plan General de Guerra. Copar a Colombia una vez consolidada una pica en Mesoamérica. Fuerzas de Cuba y Haití, para donde se programó una base de lanzamiento, cerrarían el acceso al golfo. La armada de USA quedaba atrapada y sin salida. Los convenios de aprestamiento bélico firmados con Irán que, eventualmente, podrían incluir bases para lanzamiento de misiles ¿con ojiva nuclear?, colmarían la expectativa de volver a plantar frente al “imperio” una línea de combate, con capacidad para la destrucción masiva y, de paso, otorgar nacionalidad latinoamericana al contencioso del fundamentalismo islámico contra la cultura judeo-cristiana. Honduras. El poder de una chequera hinchada de petrodólares, “administrados” al libre arbitrio del Bellaco en Jefe que nos desgobierna ha financiado, con generosidad de heredero botarate, a Ortegas, Evo, Correa y la Kirshner, garantizándose el aplauso a cuanto dislate se le ocurre y los brazos alzados en los foros internacionales, más el de las menesterosas excolonias insulares junto con Guyana y Surinam. En tanto Lula se conduce como una experimentada “madame”. Eso si todos, con mano extendida del chulo, en espera de la “justa” compensación. Pero en Honduras el Plan General de Guerra hizo aguas en un “mar de fondo”. Un misil en la línea de flotación resultó ser la información acumulada, referente a las trapacerías electorales del Bellaco en Jefe venezolano, para desbarrancar la democracia liberal e implantar, en el continente, la “dictadura constitucional” denominada Socialismo del Siglo XXI. Manuel Zelaya intentó llevar adelante la línea impuesta por el ALBA, pasando el contrabando de una consulta “no vinculante” en votaciones no programadas por el organismo electoral. El elector debía responder SI o NO a la propuesta de una Reforma Constitucional que, ¿eventualmente?, permitiría la reelección ad infinitum del Presidente de la República, violando el articulado que prohíbe reformar los que garantizan la alternabilidad democrática. La institucionalidad civil y democrática rechazó la propuesta, señalándole que tal procedimiento incursionaba en espacios delincuenciales. Hizo caso omiso y continuó por el camino ya emprendido. El 27-06-09 la institución civil, por mandato constitucional, lo destituyó y ordenó a las Fuerzas Armadas su detención. La orden fue acatada y el sujeto aprehendido, conforme debe hacerse con todo delincuente. Se dispararon las alarmas del ALBA. Comenzó la alharaca y el chantaje político televisados. El club de gobernantes que es la OEA asumió igual actitud y acordó la expulsión y el embargo comercial del país centroamericano, invocando la Carta Democrática Interamericana que no establece, para nada, esa penalización. Sólo autoriza la separación del Estado que incurriere en falta y la suspensión de los beneficios de que disfrutan los estados miembros, hasta tanto se superen las causas que lo originaron. Porque el chantaje económico e ideológico hizo que los Estados Americanos y los otros, los de Unión Europea, prestos al encubrimiento de cualquier forajido con careta de izquierdista que actúe fuera de sus fronteras, condenaran al aislamiento y al hambre a la nación que paró en seco la subversión contra la institucionalidad y derrotó la conspiración para establecer la dictadura comunista destructora de la libertad y la economía, de la paz y de la cultura de las naciones. Las guerras de Chávez. Es sabido que el individuo emerge al escenario político, comandando un golpe de Estado contra la institucionalidad democrática y luego accede a la Presidencia de la República mediante el voto ciudadano, génesis de la democracia liberal. Ese Bellaco en Jefe, que en ocasiones aterriza en Venezuela, aspira detener el desplome de un proyecto en trance de colapso y requiere de la profundización de los conflictos. Así, como los provocados en la casa carecen de entidad para cohesionar al colectivo en torno a su locura, recurre a la pendencia internacional. Por ese camino imagina a Colombia candidata a fácil derrota, sin análisis de costos. De allí que, cuando hablaron las computadoras capturadas al bandolero Raúl Reyes, ordenara el desplazamiento de 10 batallones de tanques hacia la frontera, que nunca llegaron. Es la provocación permanente encubierta en la denuncia de invasión colombiana o de magnicidio con apoyo de USA y, más recientemente, de Holanda. Francia ya está en sala de espera. Creer que con una guerra los venezolanos nos cohesionaremos en el respaldo a su conducción y, de esa manera, prolongar su permanencia en el poder hasta cuando Dios quiera. En una retaguardia distante juega a la guerra. Desparrama dólares sobre gobernantes que le son obsecuentes. Aporta URANIO a Irán y, en el mayor secreto, junto con los Castro, se plantea la rehabilitación de los silos de lanzamiento abandonados por la URSS y, con apoyo tecnológico de Irán, la construcción de otros en Venezuela o en Haití, donde tienen avanzadas de “apoyo humanitario” y adoctrinamiento. Delira pero es peligroso. Ve al imperio envuelto en llamas y se imagina plantando su bota militar-comunista en la Plaza Bolívar de Bogotá y en todas las capitales latinoamericanas. Los otros. El respaldo masivo que la ciudadanía dio al gobierno provisional presidido por Roberto Micheletti, le permitió soportar las arremetidas en su contra. Las elecciones presidenciales se realizaron en la fecha establecida en la ley. Porfirio Lobo fue electo, derrotando tanto a sus contendores como a la abstención, última esperanza de los complotados del ALBA. Es pertinente preguntar ¿qué intentarán hacer ahora y en adelante los feligreses del Socialismo del Siglo XXI, para malograr democracia hondureña o en otros países? ¿Lograrán que la OEA desconozca la autodeterminación de los pueblos? Es deber de hondureños y de latinoamericanos libres de las garras del Socialismo del Siglo XXI, mantenerse en guardia. Al fundamentalismo social-comunista es menester derrotarlo todos los días. Venezuela es el ejemplo de las bellaquerías de que son capaces. Aquí se le rechazó la reforma constitucional que posibilitaba la reelección a perpetuidad y la impusieron por vía de la enmienda. Escandalosa violación de la Constitución de la República. A partir de ese crimen se han aprobado leyes inconstitucionales, configurando un golpe de Estado continuado… Y en ese estamos. Vienen al caso otras preguntas: ¿En cuál planeta han estado vacacionando la OEA y otros defensores de la institucionalidad democrática? ¿Acaso guardan silencio para hacer buenos negocios, con un país forrado en petrodólares, condenado a importarlo todo, antes del día en que se agote la última gota y ellos ya dispongan de suficiente “Petróleo 2.0”, energía alternativa ya en camino?

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