Opinión Internacional

Larga vida a la autonomía

Las autonomías departamentales son un principio y una aspiración que está por encima de lo coyuntural, de las personas opositoras e impulsoras de este proyecto, así a la últimas se les reconozca el valor de haberlas generado, apoyado o convertido en una realidad viable. Esto se debe a que el proyecto autonómico se ha convertido en una causa justa además de concretar una profundización de la democracia, razón por la que el pueblo, que a la larga termina siendo sabio en sus decisiones, las ha elegido como el principio rector del cambio que el país necesita implementar, como el camino que la gran mayoría de ciudadanos de Bolivia se siente inclinado a seguir.

Las autonomías concebidas desde los departamentos, son la báscula que podrá equilibrar la balanza del poder, porque encarnan valores democráticos que la población boliviana se resiste a perder, a sabiendas de que los poderes totalitarios se convierten en bestias feroces, dañinas e incluso demenciales.

Los defensores de estas autonomías son convictos de los principios rectores de la igualdad de derechos frente a la ley, de la justicia que es la única que permite la coexistencia de los pueblos más allá de sus diferencias culturales, de visión, e incluso de raza. Se puede convivir con quienes se reconocen en la diferencia, siempre y cuando las reglas del juego sean claras, equitativas para que se levanten como una muralla que no pueda ser franqueada por los abusos del poder que busca sacar ventajas invisibilizando a algunos, marginando a otros, y dominando a todos por igual.

Las autonomías departamentales han vencido al proyecto de constitución del MAS y esto se ha hecho evidente de tal manera que el Gobierno se ha visto obligado a aplazar el Referendum aprobatorio al proyecto de constitución, pues el resultado de las encuestas le son del todo desfavorables Para corroborar esta afirmación, ponemos en consideración los datos obtenidos en la última encuesta de Equipos Mori sobre el Referendum del 4 de mayo. Ante la pregunta ¿cómo votará ud. en el Referendum por el Estatuto autonómico?, 76% respondió que dará su voto por el SI, al tiempo que 84% de los encuestados afirmó que irá a votar el 4 de mayo, cifra que nos parece alentadora puesto que la mayor enemiga del Referendum autonómico puede ser el ausentismo, se produzca este como resultado de un exitismo o provocada por el temor o por distintas estrategias disuasivas que podría implementar el MAS en su afán de revertir los resultados que se anticipan.

Los datos de la citada encuesta muestran el grado de desaprobación que actualmente tiene el proyecto constitucional del Mas, que está siendo castigado por haber nacido de la violencia y del atropello a las leyes. Ante la pregunta ¿cree que el gobierno de Evo Morales viene cometiendo muchos errores últimamente? El 73% respondió (SI), y ante el cuestionamiento ¿cómo ha resultado el gobierno de Evo Morales según esperaba? El 68% contestó PEOR. Un dato importante es la respuesta a ¿aprueba la gestión de Evo Morales? En la que un revelador 69% respondió (NO), lo que de por sí se constituye en un dato muy importante, pues muestra que el Referendum Revocatorio de mandato que propuso envalentonadamente el mandatario Boliviano estaría en grave peligro de hacerlo cesar en sus funciones, puesto que la reprobación y rechazo sobrepasa por un gran margen al 54% que hiciera a Evo presidente. Para finalizar y como broche de oro la encuesta muestra que ante la pregunta ¿cree que el país va por buen camino? El 78% dijo (NO), lo que resulta contundente a la hora de evaluar la presente gestión.

Esta sí es una encuesta que deberían tomar muy en cuenta los miembros del Ejecutivo y el mismo mandatario boliviano, pues les está develando una verdad que no se puede esconder con bravuconadas, con jueguitos macabros de poder, con otros tonos de vocerías, con mentiras que a la larga tienen patas cortas, peor si estas son torcidas. La encuesta descalifica al gobierno del MAS, muestra que el pueblo los está juzgando, que nunca más Evo Morales obtendría su 54%, salvo que juegue con las estadisticas, con los padrones electorales, con meterle miedo a la gente para que haya ausentismo.

Decididamente Evo Morales ha quemado su 54% en violencia, los ha hecho gas en discursos incendiarios, a fuerza de desconocimiento de las leyes, aceptando la moneda de la corrupción con la que le pagan sus protegido del clan de familias que ha alentado que se encarame en el poder, por los sindicatos cocaleros disfrazados de movimientos sociales que están produciendo pasta de coca al trochis mochis y que han hecho del Chapare una zona roja protegida. Han jugado a favor de este desgaste los ataques permanentes a los ciudadanos que trabajan, que se gastan la vida produciendo, o que le arrancan un poco de alimento y de vida a la tierra que los ha visto nacer y de la que pretenden arrancarlos con políticas impregnadas de odio, de discriminación. Esta es la medida y la distancia que existe entre el proyecto de autonomías departamentales con visión integradora y productiva y el proyecto de constitución masista discriminadora, racista y plagada de recursos para favorecer a una toma del poder por parte de una elite política que pretende destruir todo lo que no pueda manejar y manipular a su antojo.

El deseo autonomista se expande, crece, se está convirtiendo en una ola que cobija a dos tercios de la población de Bolivia y abraza a siete de los nueve departamentos.

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