Opinión Internacional

Tocan tambores

A pocos días de la finalización de la Asamblea Constituyente, la
confrontación entre el gobierno y los sectores que demandan reivindicaciones
ha crecido a tal punto que amenaza en convertir a la ciudad de Sucre, cede
de la constituyente, en un escenario de violencia.

El gobierno no quiere ver la gravedad del momento presente e intenta cargar
las tintas de la confrontación en las regiones autonómicas. Esto es lo que
ha hecho el vicepresidente García Linera quien fustigó a la región cruceña
porque supuestamente ha tocado »tambores de guerra» alentando un golpe
militar. Este comentario surgió como reacción al anunció que realizó la
Junta Autonómica de tomar medidas de hecho ante las acciones ilegales que se
estarían dando en el seno de la Asamblea.

EL tambor que toca el vicepresidente nos recuerda al tambor de hojalata, que
está teñido de traumas de la propia historia de los actuales personeros de
gobierno, quienes han emergido de movimientos que han sido catalogados en
su momento como grupos irregulares y que en el caso de Álvaro García lo
llevó a purgar cárcel después de ser juzgado por acciones de terrorismo
contra el Estado.

Por muchos años y desde la instauración de los regímenes democráticos, que
suplantaron a las dictaduras militares, no habíamos escuchado que el
gobierno se refiriera de manera tan asidua a posibles golpes de Estado, tal
como lo hace actualmente la gestión de Evo Morales. El hecho de catalogar
como terroristas a toda las acciones que genera el movimiento de oposición
contra las políticas de Estado que considera injustas, se constituye más
bien en un claro síntoma de la forma autoritaria con la que intenta operar
este gobierno, que no admite acciones de activismo o de oposición. El
vocero presidencial Alex Contreras insistió en hablar de aprestos golpistas:
»Es un intento de golpe de estado, es un intento de desestabilizar el
proceso democrático», dijo corroborando la opinión del vicepresidente que
planteó que la región opositora de la media luna despide un »tufillo a
herencia golpista».

Es muy lamentable que el vicepresidente se haya convertido tan rápidamente
en un agente de la misma represión de la que dice haber padecido, olvidando
además que el sufrió encarcelamiento (1992-1997) ‘‘, al haber sido acusado de
operar como ideólogo del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK). Se debe
señalar así mismo que la oposición regional no se constituye en la única
protesta que se está haciendo sentir en estos momentos, pues también hay
movimientos de protestas estudiantiles, universitarios, sectores
productivos, mineros e incluso de grupos indígenas que están en desacuerdo
con las reformas que intenta implantar el partido de gobierno.

Suenan muchos tambores como consecuencia del fracaso que se ha generado al
interior de la Asamblea Constituyente, que en lugar de solucionar la crisis
política y social de Bolivia da muestras de haberla profundizado.

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