Opinión Internacional

Un comercio infame

La señora aparentaba haber cumplido los 50 años. Tenía el cabello plateado y por su sobrio vestir y sus maneras daba la impresión de no haber pasado nunca por apuros económicos.Se la veía también saludable cuando empujaba un coqueto cochecito de bebé.

Mientras aguardaba para encontrarme con un amigo funcionario del consulado de Estados Unidos en La Paz observaba al público que ansiaba ser atendido en el cuarto piso de ese edificio de la calle Potosí. Me pregunté cómo habría hecho esa mujer para subir con el cochecito dado que esa mañana el ascensor no funcionaba.

Cuando la llamaron por su nombre escuché una especie de protesta silenciosa del público por la preferencia que se le daba pese a haber llegado de última. “Es que es norteamericana”, dijo una señora sentada al lado mio, “y a ellos no les hacen esperar”, agregó.

En eso salió mi amigo y de paso alcancé a ver al bebé de la señora norteamericana. Eran inconfundibles sus rasgos fisionómicos aymaras. Resaltaban más en ese mameluco celeste con el que lo vistieron y que no alcanzaba a cubrir su eléctrico cabellito negro. Tendría entre dos y seis meses de edad.

Mi reencuentro con el viejo amigo quedó marcado de inmediato por lo que acababa de ver. Casi de sopetón le pregunté si él también había visto lo que yo. “Ha venido a sacarle pasaporte al niño”, me explicó con displicencia y conduciéndome casi con apuro hacia la puerta. “Esta es una historia de nunca acabar…”, agregó en voz baja.

Más tarde me explicó. “En el consulado no podemos hacer nada porque todos los papeles que presentan son (pónle comillas) legales”, dijo y continuó: “Por ejemplo, la señora que viste tiene una resolución suprema autorizando la adopción de ese niño”.

“Todos sus papeles están en orden. Lo que no está en orden es la forma como los obtuvo. La adopción es un trámite legal en Bolivia que debe cumplirse en ciertos plazos, en este caso se han saltado los plazos. Virtualmente la señora vino a Bolivia sólo a recoger al niño y como habrás visto ni siquiera debe ser para ella, sino para su propia hija, su hijo o quien sabe…”

Enseguida me contó que toda la tramitación había sido realizada por un equipo de abogados que supuestamente se especializaba en las adopciones, pero que formaba parte de una red de traficantes de niños en el que incluso figuraban un par de jueces de Santa Cruz.

¿Y sabiendo que todo esto es ilegal, que se está comerciando con menores, ustedes en el consulado no hacen nada para evitarlo? , le pregunté. “Hacemos lo único que podemos hacer”,dijo y me explicó que en cada caso sospechoso de ilegalidad se eleva un informe al fiscal correspondiente. “Hasta ahí nomás llegamos, el resto es cuestión del gobierno boliviano”, dijo.

“Fíjate que en el caso de otra adopción mediante una resolución suprema demostramos que se trataba de una falsificación porque el número correspondía a una dictada en el gobierno de Víctor Paz Estenssoro hace 30 años y que tenia que ver con la adjudicacion de tierras”, recordó.

¿Y los culpables hansido juzgados y encarcelados?, le interrogué.

“No sabía que habías cambiado tu nombre a Cándido. Debes volver más frecuentemente al país. Te has yanquinizado”, me dijo con sarcasmo.

Y en esos años el tráfico de menores bolivianos parecía estar en pañales en relación al torrente de denuncias que últimamente devela la prensa boliviana con los niños y niñas “vendidos” en España y Argentina, especialmente.

Mientras tanto nuestros legisladores recién piensan estudiar (y vaya uno a saber para cuándo será su aprobación) la ley que castigara el tráfico de menores.

No hay ningún preso por las denuncias que hiciera el consulado estadounidense porque los fiscales en su día, si acaso no podían juzgar a los traficantes de niños por falta de ley, se durmieron en sus laureles dado que podían haber encarcelado a los culpables, cuando menos, por la falsificacion de documentos publicos.

Fundado hace 26 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba