Opinión Nacional

¡Ahí vienen los chavesaurios!

Ah cuerpo cobarde

Con una borrachera, el cuerpo humano se transforma en un juguete de los elementos, se «menea» y «balbucea», se somete dócilmente a la voluntad newtoniana, es decir, al inverso de la distancia al cuadrado, como una brizna de paja abatida por el viento. Algo parecido le ocurre a las huestes chavistas. La «pea» que el elixir mágico de su líder les produce, los lleva irremediablemente a revivir todo aquello contra lo que se supone luchan, o mas bien luchaban, esa mentalidad que brillantemente Hernández Montoya bautizara con el epíteto de (%=Link(«/bitblioteca/roberto/miquilena.asp»,»“miquilenista”»)%), que no es otra cosa que un eufemismo de «alfarista» o «calderista» o «puntofijista», o tantos otros «istas» propios de estas tierras tropicales.

Un buen ejemplo de todo esto lo tenemos en las pasadas elecciones del 30-J. La «pea» chavista llego sin duda a su clímax, en un fraude electoral de proporciones disneylándicas. Por supuesto, la réplica no fue al caletre. Conscientes de que ciertas variables del proceso habían cambiado (mayor participación ciudadana en la vigilancia «durante» el proceso), los chavistas enfilaron su armas en el «después de».

Las denuncias rayan en lo fantástico. Sumas de votos «after matching», votantes «virtuales» que superan a los «reales», ruletas estadísticas que saltan de un candidato al otro, horas después de que la bola se detuviera, etc., etc. Un imán mágico que conduce la voluntad popular por el buen camino de la «revolución pacifica y democrática», «patriótica y bolivariana». Por supuesto, todo esto acompañado por las hordas siempre dispuestas de cabilleros, por la sobrada actitud de los «electos» que ungidos por el dedo providencial, amenazan y señalan con «UNA SOLA VOZ», la del sacro padre postizo de la patria, a cualquier «oligarca» que atente contra el orden y la paz del nuevo reino.

Desde el balcón

Sobre aquel «mesmo», fue decepcionante esta vez verlo desde su balcón empíreo. Ya como un ritual propio post eleccionario, resulta un cliché horrible escucharlo implorar la unidad de todos, bajo su férrea, pero «democrática», voluntad. Echarle pestes a los medios ya es también tradicional, sobre todo cuando estos se organizan para competir con él, en su plan divino de conducir al «bravo pueblo» bajo su sola voz sacramental, o debiéramos decir mas bien, una sola y eterna «cadena».

En fin, purito lugar común escuchamos esta vez. Incluso el espectáculo de la pasarela de al lado, cuando Miqui y el clintoniano Canciller se pasearon con sus exquisiteces en frente del pueblo, se repitió. Imagino que de no ser por las listicas y las predicas de rigor, buena parte de esa gente se habría marchado «ipso facto», para pasar felices su «pea» en el dulce calor de su hogar, con una botella de Gatorade o una juguito de parchita, o la birra del estribo. ¿O será por eso que la charada solo duro hora y media?
Lo llamaban CNE

Hay cosas en la vida ante las cuales es difícil decidirse, una de ellas es cómo calificar al CNE. Cuando se dio la elección de las nuevas autoridades, luego del talk show de «el 28, el 28, el 28», con todo y «megamatch» del TSJ, mucha gente se creo el rollo moral de confiar en un ente liderado por «buenas gentes» de la sociedad civil, pero operado por fieles seguidores del dedo supraconstitucional chavista. En lo personal, jamas me hice ilusiones, porque si bien el ojo del amo engorda al ganado, aquí el amo era otro. Lo cierto es que quienes aceptaron formar parte de dicha directiva, en las condiciones que lo hicieron, son todo menos «inocentes». Claro, si hemos de ser justos, tampoco lo son quienes los auparon, a pesar de la buena intención.

La cuestión es, sabiendo el precio que tiene la lealtad al régimen en cuanto a dignidad personal (preguntenle a Estanislao y/o a Semtei, entre otros), ¿qué van a hacer ahora? La galleta fue de Ripley, así que ni entre todos la pueden sostener. La auditoria, de apenas un 3% de las mesas, tiene colas mas grandes que las del mismo 30-J. Sus resultados, supongo, deben pasar primero por Miraflores, ya que la Directiva se niega a tocar el asunto, ni siquiera a entregar el bendito CD con la «data raw» de las eleciones. Entonces, imagino que muchos venezolanos deberemos contentarnos con el consuelo de que nuestro «alter ego» que votó en «Sabaneta de la Patria», sí fue leal a la revolución y sí nos compensa el Karma de pecadores «oligarcas».

En conclusión, solo nos queda decir como Brutón, el personaje barragano de la saga jurásica de Disney: ¡corran todos, hay vienen los chavesaurios!

(%=Link(«[email protected]»,»[email protected]»)%)

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