Opinión Nacional

Al que parte y reparte le toca la peor parte

Respuesta de Luis Enriqué Alcalá (27/2/2004) a este artículo:
(%=Link(«http://analitica.com/va/politica/opinion/5462888.asp»,»Réplica a una calumnia de Basilio Plaza»)%)

  • El suicidio
  • Reunión en Madrid
  • Elecciones en España
  • ¿Hasta cuándo, Claudio?
  • Los comandantes: o se callan, o se alzan
  • El síndrome Elechiguerra
  • Medios en crisis
  • Fedecámaras, revuelta interna
  • Vuelven las aguas a su nivel en el Banco central
  • Telefónica en la CANTV
  • Arde Colombia
  • Los chismes de Don Dimas
  • Con agradecimiento a Miguelina Payares y a Don Dimas Graterol regresa Basilio Plaza de vacaciones para encontrarse a un presidente (%=Link(«http://analitica.com/bitblioteca/hchavez/»,»Chávez»)%) enredado con la cuestión de la inseguridad personal, con el pleito con sus compañeros de movimiento y con los primeros atisbos de erosión de su popularidad.

    Esta pequeña erosión no es grave ni le generará dificultad alguna en cuanto al resultado de las próximas elecciones, en las cuales Chávez y el chavismo (“chavismo” ni significa necesariamente PPT, por ejemplo) arrasarán. Los temas de la creciente inseguridad ciudadana y el resquebrajamiento de la unión de los comandantes, en cambio, sí son cuestiones políticamente delicadas y, como ya es costumbre, torpemente manejadas.

    No admitir y enfrentar con sinceridad la cuestión de la inseguridad y empezar a echarle la culpa a todo el mundo excepto al gobierno, lo único que demuestra al público es que no hay solución a la vista, y que el problema ha agarrado al gobierno del presidente Chávez sin ideas.

    Nadie está culpando a Chávez y su hasta ahora intrascendente equipo por la delincuencia feroz e incontrolada que asola a Venezuela; todo el mundo sabe que este problema viene desde hace mucho tiempo, acumulándose, en base a incompetencia de los sucesivos gobiernos, al agravamiento de la crisis económica y al desbarrancamiento moral de la sociedad venezolana.

    Pero la respuesta de este gris Ministro de Relaciones Interiores y Justicia que parece venir a este Ministerio a hacer lo mismo y lo único que hizo como Presidente del Congreso, es decir, nada, y del propio Presidente de la República, no puede ser sólo culpar a los medios de comunicación, a los cuales, de todas maneras, ha empujado hacia la oposición.

    A Chávez se lo está comiendo el tiempo en problemas muy sensibles y difíciles como son la inseguridad personal, la solución de los dramas de reubicación habitacional, laboral y social de los damnificados de Vargas –los de Miranda no se escuchan, porque Mendoza resuelve sin ruedas de prensa ni viajes al extranjero-, el desempleo y los retrasos en las cuestiones laborales y sindicales. Esto, aparte de la sombra de dudas echadas sobre el Presidente y su actuación con los reclamos de Arias, (%=Link(«/bitblioteca/hchavez/urdaneta_hernandez.asp»,»Urdaneta»)%) y Acosta.

    Chávez sigue con su técnica populista y anticuada de discursos y declaraciones a granel, y se toma a chiste la queja que empieza a crecer en cuanto a la excesiva frecuencia y duración de sus cadenas. El problema es que ya no está diciendo nada nuevo en esos discursos y cadenas, sus temas se han agotado y él insiste en los chistes, las ironías, los epítetos feroces contra el neoliberalismo salvaje y la demonización de los cuarenta años de puntofijismo.

    Chávez parece creer que el público disfruta intensamente sus largas peroratas encadenadas, y que está haciendo sufrir a los dueños de las televisoras y emisoras. En efecto, las estaciones sufren económicamente por la distorsión inevitable del cumplimiento de sus pautas publicitarias, pero más sufren y se molestan los televidentes y radioescuchas que pierden el disfrute de sus programas favoritos para escuchar, habitualmente, más de lo mismo.

    Porque la verdad –y Chávez parace no darse cuenta- es que para sus electores y para el resto del mercado político, lleva más de un año en lo mismo, y salvo los paños calientes del programa Bolívar 2000, no sólo no se ven soluciones, sino que los problemas empeoran. Como está pasando en Vargas apenas caen un aguacero. En sus discursos el Presidente Chávez perdió ya la novedad, y ése es, siempre, el principio del fin. El próximo paso, si persiste en hablar sin resolver, será perder la credibilidad. Y ahí sí se le acabará el libro de cuentos.

    Chávez reparte culpas de todo a todos excepto a él mismo y su gobierno, sin darse cuenta de que en ese repartir, la peor parte le está quedando a él. Eso no significa que vaya a perder las próximas elecciones, ni que pueda ser fácilmente derrocado por presuntos golpistas de uno y otro confín.

    Lo que significa es que Chávez está dejando que se le vaya el tren, y corre el riesgo de que, en vez de llenarse de gloria, se quede estancado como otro más de los tradicionales fracasos políticos venezolanos. ¡Otro más!

    El suicidio

    Podría ser simplemente una cuestión estrictamente personal, pero muchos lanzarán sospechas al vuelo por el suicidio del Coronel Luis Ascanio Báez, Presidente de la Corte Marcial después de una reunión con el Ministro de la Defensa, al cual habría solicitado formalmente su baja; mucho más cuando se ha venido hablando de fuertes presiones sobre el Coronel para que se decidiese a abrir un presunto juicio militar contra Arias Cárdenas, a lo cual el importante juez militar se negaba reiteradamente –según rumores no confirmados.

    Abogado UCV y ya en la lista de candidatos para ascenso a General de Brigada en julio de este año, el suicidio del Coronel Ascanio Báez podría ser simple y triste cuestión personal, pero resulta sorprendente la firme petición del Ministro de la Defensa -¿advertencia?- al mundo político -¿a los tres exComandantes ahora políticos y a sus contrincantes Miquilena y Rangel?- de respeto a la Fuerza Armada Nacional, justo en el mismo acto de dar la versión oficial del desconcertante suicidio de un importante funcionario militar que acababa de pedir su baja por cuestiones de salud.

    Reunión en Madrid

    Estaba Basilio Plaza en Madrid en los días previos a la poco difundida llegada del Presidente Chávez a la reunión organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo.

    Ninguna información pública al respecto hasta el mismo domingo de su aterrizaje en el renovado Aeropuerto de Barajas, carencia que demuestra, al mismo tiempo, el escaso interés de los medios españoles en Chávez, cuyas peculiaridades ya no son noticia, y la nula actuación de la Embajada venezolana.

    En cambio, fuerte escepticismo en círculos de inversionistas, quienes no creen en la gestión ni mucho menos el éxito económico de un gobierno sin política económica razonable y que se presentó en el hermosísimo palacio de la Casa de América madrileña con un plan muy general, sin las precisiones legales y económicas que interesan a cualquier inversionista.

    Chávez dijo las mismas frases altisonantes de siempre, repartió sonrisas y abrazos, interrumpió sin necesidad algunas las intervenciones de sus ministros, disminuyó públicamente al ministro Genatios por su juventud con un chiste innecesario, todo ello frente a gente con muy escaso sentido del humor en ese tipo de reuniones. Y, por su puesto, volvió a sacarse de la manga su latiguillo del neoliberalismo salvaje.

    España tiene un claro interés en Venezuela, parte de su interés prioritario en Latinoamérica como área de expansión económica y política. De hecho, hoy en día, un poco a la chita callando pero sin pausa, España es el mayor inversionista mundial en Latinoamérica. Pero la parte del león de esas inversiones se la están llevando justamente los países que practican el neoliberalismo salvaje que tanto molesta al Presidente Chávez, Argentina, Chile, México principalmente.

    Chávez fue esperado por el Presidente Aznar con resignación y sin entusiasmo alguno. Aznar no es ni podrá ser jamás amigo de Chávez, no importa lo que éste proclame en su sencillez llanera. José María Aznar es un político duro, firme, frío como el hielo, hombre que sonríe poco y jamás suelta prenda, un eficiente y bien preparado ejecutivo político que está conduciendo a España a la situación de mayor éxito económico y mayor libertad en toda la historia hispánica, un verdadero líder europeo, en base a tres elementos estratégicos: la absoluta libertad económica y clara separación entre lo estatal –la política de Estado- y lo empresarial, la máxima democratización del capital y el fortalecimiento de la posición de centro frente a los estragos sociales y políticos del peculiar socialismo encabezado por Felipe González.

    La firme, inalterable y estratégica conducción política de Aznar ha llevado a España a una época de plena integración con lo europeo sin perder su propio orgullo y su firme conciencia española, a la derrota del desempleo –de hecho la España de Aznar es de los pocos países europeos que han revertido el crecimiento del desempleo hacia un constante crecimiento del empleo- y a la ampliación de la riqueza a nuevos grupos y empresarios de todos los niveles, más allá de los grandes grupos tradicionales.

    Fue a esa España consolidada en el primer mundo, a ese sólido –aunque poco carismático, cosa que nada le importa- líder que es Aznar y a esos exitosos empresarios liberales, a los cuales Chávez fue a hablarles mal del neoliberalismo salvaje. El mismo Chávez cuyo gobierno tiene de manos atadas al joven Ministro responsabilizado del problema Vargas, Carlos Genatio, al cual los incombustibles ministros Giordani y Rojas mantienen sin un centavo para ejecutar el trabajo colosal que Vargas requiere: los mismos ministros que no impresionan a nadie, ni en Europa, ni en Venezuela.

    A diferencia de Chávez, José María Aznar habla lo menos posible; Aznar ejecuta en silencio y los resultados de su capacidad ejecutiva están luminosamente a la vista. Aunque ha sido sometido a un constante y feroz ataque por parte de los socialistas en todos los medios y campos, Aznar no culpa a nadie de los problemas que le van quedando a España: simplemente, los resuelve.

    Un hombre así no puede llevarse bien con un hombre como Chávez, no importa cuántos abrazos y sonrisas se intercambien ante los fotógrafos. Porque Aznar gobierna con criterio de actualidad realista, mientras Chávez sueña románticas vaguedades socialistoides cuyos fracasos a lo largo de cuarenta años son responsables de la crisis venezolana. No se olvide que los sueños y promesas de Chávez son, con la diferencia de las constantes alusiones al Libertador, los mismos de los políticos venezolanos nacidos en la época de Gómez: Betancourt, Machado, Villalba, Miquilena, etc.

    Elecciones en España

    Las elecciones de marzo en España sólo tienen dos salidas posibles: si Aznar y el Partido Popular pierden, se produciría un desastre para un país actualmente lanzado por la autopista del éxito económico, social y político; si el Partido Socialista Obrero Español y Joaquín Almunia pierden, el PSOE se hundirá en todo un proceso de renovación a fondo de dirigencias, que echaría al saco del olvido a todo el felipismo mientras Aznar y el PP completan su proceso de ubicación en el centro y de consolidación de España como potencia de primer orden.

    Dicho en otras palabras, el triunfo de Aznar y el PP es vital para España en estos momentos; los españoles no pueden darse el lujo de un regreso del corrompido PSOE felipista hoy en día, pues sería volver a tiempos de confusión y de atropellos políticos, de uso abusivo del poder y de dependencia política del empresariado principal.

    Para que el PSOE vuelva a ser una opción válida y confiable de poder en un país totalmente integrado a la Europa del siglo XXI, los socialistas deben perder y tener así la oportunidad de regenerarse a fondo erradicando toda esa pesada capa de dirigencia felipista y abriendo las puertas a una dirigencia joven, actualizada y sin contaminaciones.

    ¿Hasta cuándo, Claudio?

    Claudio Fermín persiste en su tradicional manejo irregular de su propio barco político. Primero aseguró que no se lanzaría como candidato presidencial para las próximas elecciones, posición lógica; pero después se aparece con un grupo pólítico impersonal pero lleno de personalidades incoherentes entre sí; seguidamente decide lanzarse como candidato presidencial; y después pide que se suspendan las elecciones acusando a la Asamblea Nacional Constituyente de haber violado la nueva Constitución.

    Es una lástima que un dirigente de la talla y de la experiencia de Claudio Fermín esté en esta política de bandazos que no lo llevarán a ninguna parte. Justamente la debacle de los partidos tradicionales ha debido impulsar aún más la oportunidad de Claudio Fermín de organizar y hacer crecer su partido Renovación, con miras a próximas elecciones, no éstas en las cuales sin duda Chávez va a ganar contundentemente.

    Si hay algún dirigente político con carácterísticas para enfrentarse a Chávez, ése es precisamente Claudio Fermín. Pero no lo va a lograr asociado a Brewer Carías y Franchesci, quienes en cambio sí pueden ganar algo pegados a él. Claudio no aprende y el tren se le está yendo… ¡otra vez!

    Los comandantes: o se callan, o se alzan

    Chávez no puede cometer la necedad política de ceder ante los planteamientos de sus compañeros del Samán de Güere. Un presidente que además es militar, no puede darse el lujo público de bajar la cabeza ante subalternos, tengan o no razón, y Chávez no lo va a hacer.

    Tal vez si Arias, Urdaneta y Acosta Chirinos hubiesen procedido calladamente, la historia sería distinta, pero por la razón que fuese hablaron a la calle, expusieron en público sus quejas, retaron al Presidente.

    Esto blindó a Miquilena y a Rangel, y ahora los tres rebeldes deberán correr con las consecuencias de su apresuramiento. Sólo tienen en este momento dos salidas: o bajan la cabeza y pactan con Chávez –lo cual es difícil, pero no imposible, de hecho Chávez estaría más cómodo con ellos de su lado- o terminan de romper amarras y se van del sólido muelle chavista a navegar por su cuenta con todos los riesgos y las oportunidades de la independencia política.

    Dar marcha atrás y plegarse a Chávez luce difícil, pero podría significar las gobernaciones de Zulia, Falcón y Aragua para Arias, Acosta y Urdaneta respectivamente, y la prolongación de la vida política de los tres a bordo de la nave chavista.

    Consolidar el rompimiento los lleva al patio abierto de la lucha política sin el respaldo del poder. Dado el proceso inevitable de deterioro de Hugo Chávez, a seis años vista ellos tienen la oportunidad de conformar su propio movimiento político, contarse y decidir cuál de los tres sería candidato presidencial con posibilidades en 2006, porque además parece inevitable que la verdadera oposición a Chávez y su MVR saldrán del chavismo mismo, como además están demostrando Antonio Ledezme y, especialmente, Claudio Fermín y Henrique Salas Römer.

    Todo indica, con bastante claridad, que Chávez no sólo ya se desprendió de ellos, sino que los va a atacar con fuerza. La investigación sobre los bienes personales de Urdaneta, y las acusaciones contra Arias Cárdenas así lo indican.

    Es que los cañonazos disparados por los tres comandantes, fueron gruesos y sin duda dolieron. Lograron poner en la picota pública a J.V. Rangel y especialmente a Miquilena, forzaron al empresario Tobías Carrero a abandonar su muy bajo perfil y demostraron que Chávez es el jefe absoluto, pero tiene criadas respondonas.

    Hagan lo que hagan el gobierno y el Fiscal General Elechiguerra con los expedientes suiministrados por Jesús Urdaneta, quedarán mal. Si hay bases para enjuiciar a funcionarios del gobierno, se demostrará que ellos tenían razón y que hay corrupción en el seno bolivariano de Hugo Chávez; si no hay bases sólidas, mucha gente pensará que el Presidente y su entorno mienten y están protegiendo a amigos corruptos igual que hacía el vilipendiado puntofijismo.

    Tanto Chávez como los comandantes tienen una importante oportunidad si resulta haber elementos suficientes para un juicio. Chávez, la de enjuiciar a los enjuiciables, sean quienes sean, con lo cual demostraría su sinceridad e incorruptibilidad y blindaría su prestigio. Los comandantes, la de consolidarse como garantes de la pureza revolucionaria y, así, como alternativas confiables. Pero la cuestión está para ambas partes, a estas alturas, en que es difícil dar marcha atrás.

    Cruzar el Rubicón no significa que no pueda cruzarse otra vez pero hacia atrás. Podrían esgrimir razones de solidaridad, de que no quieren obstaculizar la revolución creada por todos ellos, etc., etc. La erosión de popularidad y credibilidad que sufrirían por su eventual regreso, sería fácilmente corregible con su trabajo de gobernadores.

    La pelota está en el campo de los comandantes. Ellos decidirán qué hacer. Pero tienen que saber que dependiendo de qué opten por hacer, estarán seis años creciendo bajo el amparo chavista, o seis años creciendo enfrentándose a la fortaleza chavista, lo cual será más difícil pero no imposible.

    Seis años en política no son nada. Lo que hay que decidir es cómo quiere uno vivirlos. Y para esta fecha, el alea jacta est de ambas partes, parece haber sido pronunciado.Arias, Urdaneta y Acosta tienen mucho camino por recorrer, porque, hoy en día, el único jefe político y líder absolutamente mayoritario es Hugo Chávez. Todos los demás tienen que construir su liderazgo.

    El síndrome Elechiguerra

    El Fiscal General tiene una auténtica papa caliente en sus manos con los famosos Expedientes Urdaneta. Por una parte, el Presidente Chávez ha dicho que ordenó no sólo las investigaciones a la Disip, sino los análisis que ahora tiene que hacer la Fiscalía General: “se investigará a quienes haya que investigar, se enjuiciará a quien haya que enjuiciar y se encarcelará a quien haya que encarcelar”, Chávez dixit.

    Elechiguerra, político y hombre público experimentado (fue dirigente comunista y luego masista del grupo de los “Halcones”), sabe con quiénes está lidiando. Fue cabeza principal del pool de abogados de los excomandantes y principalmente de Hugo Chávez, y ha participado activamente en todo el proceso de gestación del movimiento político chavista.

    Elechiguerra conoce bien las personalidades y la capacidad de Arias, Acosta y Urdaneta, tanto como las de Miquilena y Rangel, y la influencia y el peso real que cada uno de ellos tiene con el Presidente Chávez.

    Elechiguerra, un hombre decente, está entre los principios y las realidades políticas. Por ejemplo, suponiendo que Miquilena y Rangel fueran realmente culpables, ¿podrá enjuiciarlos sin entrar en conflicto directo con el Presidente? ¿Cómo reaccionaría Chávez si tal cosa se demostrase?

    Javier Elechiguerra marcha con pies de plomo, porque sea cual sea lo que finalmente suceda, él puede quedar maltrecho.

    Si embargo, hay quien diga que Elechiguerra simplemente bailará discreta pero sólidamente al son de Chávez.

    Medios en crisis

    La crisis económica se refleja también en los medios de comunicación, algunos de los cuales ya empiezan a no poder subsistir.

    Cerró El Diario de Caracas y su editor-gerente, Luis Enrique Alcalá, hombre de confianza de Hans Neumann, le echa la culpa a su exdirector Adolfo Herrera y al equipo periodístico de Herrera, al cual el mismo Alcalá había despedido hace algunos meses, como si los periodistas fueran los gestores de una operación financiera que fue siempre mala. De todos modos no hay problema, los periodistas están ya acostumbrados a que se les culpe de todo lo que no funciona.

    Lo patético, en este caso, es que el señor Alcalá parece haber expuesto negativa e injustamente el prestigio personal y profesional de sus periodistas en público, como justificación ante el personal del periódico para su cierre. El señor Alcalá, por cierto, es el mismo que quebró La Columna de Maracaibo.

    Neumann, entretanto, sigue con el Daily Journal –en donde también viene una reestructuración, o sea, despidos- y se dispone a respaldar financieramente el semanario que proyecta Teodoro Petkoff, cuya sede estará en las antiguas instalaciones de El Diario de Caracas. De esta publicación el señor Neumann posee el 50 %, y el otro 50 se distribuye entre Teodoro, Raúl Lotitto y un grupo minoritario de accionistas. Y no lo manejará el señor Alcalá

    Está en venta el circuito de emisoras de AM 910, y tres grupos importantes están a la expectativa esperando respuesta a sus respectivas ofertas. Lo más probable es que la negociación se cierre con el grupo FM Center, de los Rodolfos (Rodríguez), padre e hijos, quienes transformarían a 910 en una emisora que compita con Unión Radio 1090 –aspiración de Rodolfo el viejo desde hace al menos tres años. La oferta de los Rodríguez, virtualmente aceptada, es de mil millones de bolívares (Bs. 1.000.000.000,oo).

    Por otra parte, parece absurdo que el empresariado no esté apoyando al grupo periodístico de Rafael Poleo, uno de los pocos que se enfrenta racionalmente a Chávez y defiende los intereses del sistema democrático como los empresarios serios lo entienden.

    Zeta y El Nuevo País están en apuros precisamente por la falta de pautas publicitarias, y de seguir las cosas así, Poleo tendrá que cerrar sus publicaciones. Poleo está guapeando, falta saber cuánto tiempo mas podrá hacerlo.

    En la Cadena Capriles viene otra reestructuración de El Mundo, ante la casi certeza de que Teodoro Petkoff se llevaría parte de lo que fue su equipo de periodistas y columnistas, y de Últimas Noticias –en este popular diario están trabajando los mismos españoles que cambiaron el diseño de El Mundo.

    Si nos permiten una sugerencia, hay que tener cuidado con esto. Últimas Noticias es la joya de la corona de la Cadena, y los cambios hay que analizarlos a fondo, y con extremo cuidado, antes de lanzarlos a la calle; no necesariamente la opinión de los editores es la misma de los lectores.

    Entretanto, en el Ministerio de Educación y Cultura se prepara un manual para la exhibición de programas violentos en televisión, siempre sobre la base de que los medios y su programación son responsables de la violencia callejera. De un manual, a la censura, ya se sabe…

    Fedecámaras, revuelta interna

    Con el último Directorio extraordinario de Fedecámaras, se pone tapa, pero no solución, al enfrentamiento de los dos grupos que luchan por definir la política empresarial frenta a Chávez.

    Uno, encabezado por Vicente Brito, actual y polémico Presidente del organismo, Albis Muñoz, Presidenta de Consecomercio y otros dirigentes, quienes propugnan el enfrentamiento a fondo con el gobierno como defensa del sector empresarial; el otro, liderizado por Luis Henrique Ball y Francisco Natera, que plantean el no enfrentamiento a Chávez porque el choque implica inevitablemente pérdidas para el empresariado. Se dice que, de hecho, este grupo estaría promoviendo una escisión del actual gremio para crear una estructura empresarial paralela –algo que, de ser verdad, le interesa sobremanera al gobierno, aunque quizás el ejecutivo esté sobredimensionando la realidad del poder empresarial.

    Esta lucha no se resolverá hoy, y tiene para rato. Pero sus resultados serán trascendentales para la economía del país y para el gobierno que necesita desesperadamente paz empresarial, tanto como paz laboral.

    Vuelven las aguas a su nivel en el (%=Link(«http://www.bcv.org.ve/»,»Banco Central de Venezuela»)%)

    Fueron muchos los que manifestaron desagrado por el nombramiento de Diego Luis Castellanos como Presidente del Banco Central de Venezuela. Lo calificaron de anticuado, de izquierdista y de no ser más que un peón sujeto a la voluntad de Hugo Chávez.

    Pero la actuación de Castellanos, al menos hasta ahora, parece haber sido muy diferente a lo que anunciaban sus detractores. Fuentes del BCV afirman que el veterano economista y profesor ha causado muy buena impresión entre directivos y técnicos del BCV, y que no parece dispuesto a dejarse utilizar por el Poder Ejecutivo.

    De hecho, en la que hasta ahora ha sido su única aparición pública, frenó en seco al Ministro de Finanzas negando de plano la devaluación anunciada por el joven Rojas, no sólo contradiciendo la política monetaria anunciada y reiterada por el Presidente de la República sino, al hacerlo, metiéndose en un campo que no es el suyo.

    Telefónica en la (%=Link(«http://www.cantv.net/»,»CANTV»)%)

    Nada de extraño tendría un supuesto interés de Telefónica de España en aumentar su participación en la CANTV. La compañía española se ha convertido, especialmente a lo largo de la jefatura de Juan Villalonga, en una de las empresas más exitosas financieramente, y más agresiva en sus políticas de expansión, del mundo de habla hispana.

    Siguiendo la política hispana de crecer en Latinoamérica, Telefónica ha comprado presencia fundamental, y de hecho hoy en día, ella sola, controla algo más de un 20 % de la telefonía latinoamericana, y la idea sigue siendo crecer incluso en Brasil.

    Villalonga ha creado una importante base de acción en Miami y se mantiene permanentemente activo en la región. En Venezuela la oportunidad es ahora, cuando se acerca el fin del monopolio CANTV, empresa que, a su vez, se está preparando para seguir siendo líder del mercado cuando empiecen a ofrecer servicios sus competidores.

    Entonces, ¿qué mejor plataforma que el líder para adueñarse del mercado? Porque no hay duda de que CANTV seguirá siendo líder en telecomunicaciones en Venezuela por mucho tiempo.

    Arde Colombia

    Crece la preocupación en círculos norteamericanos por el caso Colombia. Además de los casi 20.000 kilómetros cuadrados ya entregados por el Presidente Pastrana a la guerrilla, ésta crece constantemente en territorio ocupado, y luce y usa cada día mayor organización y armas más modernas y eficientes. Los expertos norteamericanos piensan que disponen del armamento de última tecnología –satélites incluídos- que permitirían a los Estados Unidos acabar rápidamente con el conflicto –sería, para decirlo así, el enfrentamiento de una Fuerza Armada del siglo XXI con otra del siglo XIX.

    Los expertos de Washington parten de la base de que la Fuerza Armada colombiana no podrá ganar la guerra a las guerrillas, y que a éstas por su parte, no les interesa realmente el cese de hostilidades porque dejarían de ganar montones de dinero –su verdadera subsistencia- con la protección al narcotráfico, y la mayoría de los efectivos de las FARC y del ELN volverían a ser campesinos pobres de solemnidad.

    La intervención de una potencia como los Estados Unidos, con el poder militar más avanzado y eficiente del mundo, cambiaría sin duda la perspectiva bélica y eventualmente pondría fin al conflicto.

    Pero, al mismo tiempo, Colombia podría terminar convertida en un territorio similar a lo que hoy queda de Yugoeslavia, tierra en buena parte arrasada, con el agravante de una gran mortandad de civiles, ya no en la lejana Serbia, sino en el mismo continente que es patio trasero y área de intereses esenciales de los Estados Unidos.

    Este país se vería así enfrentado a las inevitables protestas de otros países latinoamericanos por la intervención, y a poderosos grupos y medios internos norteamericanos vigilantes de los derechos humanos, todo ello en medio de tierra arrasada, un montón de cadáveres y la necesidad de recuperar a Colombia.

    El fantasma del inmenso fiasco de Vietnam flota y agrava los temores en Washington, donde saben, además, que los 1.500 millones de dólares propuestos para ayuda a Colombia no son, realmente, la solución.

    Entretanto, Venezuela está entre dos fuegos y pareciera estar apagando mal los dos. Las relaciones con Colombia no son las mejores, la penetración de la guerrilla en territorio venezolano es un hecho frecuente incluyendo su consecuencia de inestabilidad y de secuestros, el control del narcotráfico y de los vuelos sobre territorio nuestro es débil y el Presidente Chávez, aunque no ha vuelto a mencionar el tema, tampoco ha sentado una posición firme en contra de la guerrilla.

    Frente a los Estados Unidos, se niega oficialmente toda colaboración en la cuestión de los vuelos de equipos norteamericanos en función de combate al narcotráfico, mientras Chávez persiste en su juego de amor y odio con USA.

    Analistas de la televisión norteamericana hablan insistentemente de que los países de América Latina con menor estabilidad política son Ecuador y Venezuela; esos mismos comentarios, sumados a la indefinición política y económica del gobierno de Chávez, contribuyen a frenar las inversiones; y la grave disminución de inversiones, a su vez, contribuye al crecimiento de la inestabilidad.

    Y como siempre, igual que con los terremotos, lo que pase en Colombia se refleja fuertemente en Venezuela.

    Los chismes de Don Dimas con la ayuda de Miguelina Payares

    ** Totalmente distanciado de Chávez el exMinistro de Defensa, General Raúl Salazar; según Asdrúbal Zurita (El Mundo), ni siquiera se hablan ** Poca satisfacción en Washington respecto a la actitud venezolana en cuanto a la cooperación en la lucha contra el narcotráfico. Se habla de errores técnicos en el seguimiento de aviones sospechos por parte de aviones militares venezolanos, justamente por la falta de coordinación con los norteamericanos. Hay quien murmure incluso riesgos de descertificación ** Las dirigencias privadas de la economía y de la banca deberían prepararse para enfrentamientos con el Presidente cuando a éste se le terminen de acabar los enemigos fantasmas después de las elecciones ** En el interior están esperando próximas inyecciones fuertes de dinero público y, de hecho, muchas industrias textileras y de electrodomésticos se están preparando para aumentos importantes de producción (y ventas, claro) ** Al gobierno se le está enredando el papagayo en la cuestión laboral. Más allá del conflicto petrolero –y la dirigencia de Fedepetrol quiere verle el hueso a Ciavaldini y su cuerpo ejecutivo, según se afirma en cervecerías adyacentes a la sede de la CTV- ya están en la calle conflictos con los educadores y los médicos, entre otros gremios. ** Pueden venir escándalos sonados en FOGADE, como resultado de investigaciones en proceso sobre la administración de la señora Margulies. ** Se murmura en círculos perversos que tanto Claudio Fermín como Antonio Ledezma, cada uno por su lado, habrían recibido ayudas de las partida secreta del Ministerio de Relaciones Interiores para fortalecer sus respectivas candidaturas. La idea es que Chávez sabe que va a ganar sin problemas, pero quiere ganar en un proceso con varios candidatos, no en una soledad electoral que parecería un plebiscito. ** Una entidad financiera con grandes alardes de nacionalismo en los últimos años, pero presuntamente sumida en una difícil situación económica, se gastó medio millón de dólares en hacer todo un proyecto sobre Vargas; sin embargo, se han negado rotundamente a colaborar con la Autoridad Unica de Vargas, porque obviamente lo que buscan es impactar políticamente buscando convertirse en centro de coordinación de la colosal inversión que se espera para ese estado. Aunque Miguelina Payares piensa que lo están haciendo mal, porque la vía más rápida de entrar a esas inversiones es el ministro legalmente responsable de Vargas por mandato presidencial, justamente a quien se niegan a ayudar. ** Se habla de grupos guerrilleros en Carabobo, Barinas y Apure. Guerrillas que no tienen nada que ver con las de los sesentas, sino que están formadas por gente nueva que oscilan entre algún romanticismo y mucho pragmatismo económico Para la Guardia Nacional son simples bandoleros. Algunos de ellos incluso podrían tener vinculaciones con la guerrilla colombiana. ** El Polo Patriótico ya no tiene yeso suficiente para curar sus fracturas. El único que tiene yeso y capacidad traumatológica es el Dr. Chávez, así que los miembros del Polo hacen lo que él ordene, o veremos los pedazos regados muy pronto

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