Opinión Nacional

Burocracia roja

Uno pudiera entender los actos de este “boss” desde el punto de vista de las condiciones de la existencia de un nuevo estrato privilegiado, codicioso por las comodidades materiales, aprensivo por su posición, temeroso de las masas y con un odio enfermizo a la Oposición y a la perdida del poder. Lo pregona y lo practica. Hambre de figuración, posición y poder. Toda una locura, como diría “el pueblo”.

Pero es bueno recordar que el ascenso de este “boss” al poder no fue en absoluto debido a alguna cualidad personal superior, y que, sin ninguna duda, fortuita o no, contó con la ayuda de una maquinaria impersonal, además de los conjurados y los de “atrás del telón”.

Y no fue él quien creó la máquina, sino que la maquinaria lo creó a el, la misma burocracia que viene aplastando gradualmente a toda la sociedad y en especial a las capas creadoras, productoras, trabajadoras, industriosas, dedicadas, intelectuales, etc.

Este “boss” cuanto aparentemente desea, por lo que grita, de lo cual no estoy muy seguro, es el éxito de su “mandato”. Sin embargo, sus propios métodos burocráticos, tanto políticamente como organizacional, dentro de los partidos socialistas comunistas y fuera del país, están promoviendo las derrotas y el alejamiento de la clases productoras y obreras e intelectuales del poder.

La burocracia en el gobierno entendió que el ascenso de una nueva elite al poder, un nuevo “cogollo”, los rojos rojitos, estimularía una sublevación de las masas, del pueblo, contra la economía centralizada, las “apropiaciones en mala lid”, contra la elite privilegiada y usurpadora representada por este “boss” y su “allegados” e íntimos.

Por lo tanto ha implementado desde el poder una modalidad de guerra civil unilateral bajo la forma de represión, terror y crimen, juicios (politicidio, criminalizacion de la política, exterminio, etc.) y purgas, la aplicación de la represión, el terror y el crimen que le son inherentes al socialismo comunismo para poder mantenerse en el mando. Dirigido desde Cuba y otros.

Ellos están basados, a mi modo de observar, en una lectura anterior, la cual les indica que los capitalistas han invertidos en la tierra, en medios de comunicación y los latifundistas han invertido en la industria. Por lo tanto, cualquier intento serio por una reforma agraria desafiaría el poder de los latifundistas como también se enfrentaría a la oposición de los capitalistas y sus representantes políticos, los partidos.

Así ocurrió en Rusia, en Alemania en el siglo XIX y XX y muy gráficamente en nuestro tiempo en África, Asia y América Latina.

El campesinado, el hombre que vive y trabaja en el campo, nunca ha estado al lado, ni ha apoyado a los socialistas comunistas; históricamente han conservado un rol independiente, y, según los socialistas comunistas, deben ser dirigidos, sometidos, por una u otra de las dos grandes clases de la sociedad, la burguesía o la clase obrera, los trabajadores urbanos.

La historia, según los socialistas comunistas, les ha demostrado que el campesinado, el hombre que vive y trabaja el campo, nunca puede jugar un rol independiente en la política, por lo tanto debe ser dirigido por la clase obrera urbana. Es una fijación marxista, una discriminación, una exclusión.

El movimiento combinado de la clase obrera en las ciudades y una sublevación campesina total en el campo, fueron considerados como la forma más probable en que la revolución se desarrollaría en Rusia y que ahora la tarea del proletariado era tomar el poder, apoyado por el campesinado.

Pero en esta supuesta revolución, proceso, socialismo comunismo del siglo XXI no hay ni campesinos ni obreros, tampoco vanguardia ni al frente, ni por los lados. Hay solo unos militares golpistas y unos cuantos y que “vivos”, ávidos, hambrientos de billetes verdes. Retrógrados, cavernícolas, gendarmes no necesarios, botaratas. Le han hecho perder al país casi media generación, un tiempo invalorable y recursos incalculables.

La receta socialista comunista indica que una vez conquistado el poder y completadas las principales tareas tras la mampara de la revolución democrática burguesa, el poder revolucionario procedería a las tareas socialistas comunistas dentro del país, actuando también como la chispa para la revolución mundial.

Y fue así como los acontecimientos se desarrollaron, con una supuesta ola revolucionaria sobre América Latina, por donde una supuesta espada camina y un “chorro de dólares” vuela en maletas y armas y recursos y “agentes” se dispersan solos. Estas “avanzadas” han sido identificadas y “controladas” una que otra, por ahora. Falta todavía.

Sin embargo, algo ha pasado, militares golpistas por lo menos en Venezuela, están desempeñando directamente el rol de dirección, de gobierno. En Cuba la revolución se convirtió en una capa burocrática, se petrifico, los castro concentraron el poder en sus propias manos y prácticamente, luego de mas de cincuenta años, liquidaron al país y ya no es económica y políticamente un país viable, eso no es ya país, estado. Y según su hacedor, su stalin, ya no les sirve para nada. Viven del “sablazo” a los bobos, de la producción y dineros de otros. De sus esclavos “negociados”.

¿Hasta dónde llegará este “boss” en Venezuela? Depende de un gran número de factores, especialmente de la situación económica mundial y de los efectos sociales en Venezuela y en América Latina.

¿Podrá este “boss” seguir el camino de Castro después de más de 50 años y romper con el capitalismo? Lo dudo. Los matones castro están en franca búsqueda de un acuerdo con el “otro” capitalismo, plural, con la democracia plural, con Usa y Europa porque la “teta” Venezuela no es suficiente, ni es segura ya.

Esto es una cuestión abierta a los análisis y tomando en cuenta que hoy no existe un régimen socialista comunista poderoso en otra parte del mundo que, en cierta forma actúe como “pilar y ayuda”, “como mina sin fondo”, y como “modelo” para los “estados comunales, colectivistas” que se pretendieron desarrollar en el mundo postcolonial.

Por otra parte, aparentemente están desaparecidos quienes puedan dar luz con valentía suficiente sobre la realidad objetiva de la sociedad venezolana o están ocultos, demasiado reprimidos, aterrorizados y criminalizados y/o exilados por el régimen y por ello es que no se atreven a hacerlo. O no quieren arriesgar en el intento.

La mayor parte de los apologistas de la Venezuela de hoy, tal como emana de los voceros del régimen y de sus alienantes medios de comunicación “mal habidos” en la actualidad, están inclinados a razonar más o menos así: aun para aquellos que sostienen que el régimen todavía no es socialista comunista, el desarrollo ulterior de las fuerzas productivas, sobre las bases actuales, debe, tarde o temprano, conducir al triunfo completo del socialismo comunismo. Sólo el factor tiempo es discutible. ¿Para cuando? No hay cuando. Nadie sabe para cuando.

¿Vale la pena hacer, entonces, tanta propaganda por eso? Por victorioso que parezca ese razonamiento en realidad es muy superficial. El tiempo no es, de ninguna manera, un factor secundario cuando se trata de un proceso histórico: es infinitamente peligroso confundir el presente con el futuro en política.

Las contradicciones económicas hacen nacer los antagonismos sociales que despliegan su propia lógica sin esperar el desarrollo de las fuerzas productivas. Acabamos de verlo con el problema de las confiscaciones y “arrebatos” de las tierras y de los hombres del campo, quienes no permiten ni aceptan el socialismo comunismo y que están exhibiendo, más que todo con su actitud personal, una conducta que los burócratas del gobierno rojito y sus ideólogos socialistas comunistas no se esperaban. ¿Los van a dejar morir de hambre a todos? Este pueblo no quiere ni acepta el socialismo comunismo en ninguna versión ni medida.

¿Y la inmensa burocracia financiada por el presupuesto nacional donde queda y quedará? ¿Consentirá la burocracia, en cuyas manos se concentra el poder y la riqueza por ahora, en dejarse asimilar por el socialismo comunismo de estos “pudreval” rojos rojitos? ¿No es inhumano? ¿Contradictorio?

El país no sale ni saldrá bajo un régimen socialista comunista de carecer de gente capaz, de la penuria de la escasez, de mercancías y alimentos, el avituallamiento se interrumpe a cada instante, los niños carecen de leche y los oráculos oficiales proclaman que el país ha entrado en el periodo socialista comunista.

¿Es posible comprometer más torpemente al socialismo comunismo? Alguien, socialista comunista por supuesto, cuyo nombre no recuerdo ahora, dejo escrito algo como lo siguiente: “La leche es el producto de la vaca, no del socialismo comunismo; y se necesita realmente confundir el socialismo comunismo con la imagen del país en que corren ríos de leche para no comprender que un país puede elevarse a un grado superior de desarrollo sin que, momentáneamente, la situación material de las masas populares mejore sensiblemente”.

El socialismo comunismo supuestamente seria, para sus fanáticos, el régimen de la producción planificada para la mejor satisfacción de las necesidades del hombre, sin lo cual no merece ese nombre.

Sigamos con el ejemplo de las vacas. Si a las vacas las declaran propiedad colectiva, cooperativas, comunales, propiedad social, estadal, etc., y, además, son pocas o si su producto es insuficiente, comienzan los conflictos por la falta de leche: entre la ciudad y el campo, entre los campesinos y los sembradores independientes, entre las diversas capas del pueblo, entre la burocracia del gobierno y el conjunto de los trabajadores y población.

Y justamente a causa de la colectivización, socialización de las vacas, los campesinos, en la Rusia socialista comunista, las sacrificaron en masa. Los conflictos sociales engendrados por la criminalidad, indigencia, el hambre, la ociosidad, pueden, a su vez, hacer que se detenga y/o se acabe con “todo” en un “santiamén” y más temprano que tarde.

Si el socialismo comunismo es el futuro, es la meca de la felicidad, y vencerá al capitalismo definitiva e irrevocablemente, como principio y como organización social viva, tal como vocifera este “boss”, entonces es totalmente contradictorio con el socialismo comunismo del siglo XXI, con todo lo actual, con todo lo actuado, con todo lo hecho hasta el momento, con todo lo que se pregona y se escribe por todas partes.

¿Cómo se justifica entonces una dictadura? ¿Concentración de poder tan grande en una sola persona? ¿Consolidación de una dictadura del supuesto proletariado que aquí no existe, por el contrario son militares golpistas? ¿Carencia de libertades? ¿Esclavismo? ¿Gulag? ¿Laogai? Es un evidente absurdo. Si la consolidación de la dictadura responde a las necesidades reales del régimen, es porque aún estamos pero muy lejos, es imposible alcanzar la supuesta victoria del socialismo comunismo sobre el capitalismo. Es otra gran mentira más.

Todo político más o menos sensato debería comprender que la necesidad misma de “consolidar” la dictadura, es decir, la imposición gubernamental, no prueba el triunfo de una armonía social sin clases, sino el crecimiento de nuevos antagonismos sociales.

¿Cuál es su base? La insuficiencia de los medios de existencia, resultado del bajo rendimiento del trabajo. Ejemplo cercano: Cuba.

Los rojos rojitos en el poder, empezando por su “boss”, no han previsto para nada los inevitables resultados del desarrollo que persigue; ha reaccionado con reflejos administrativos creando, posteriormente a los hechos, una teoría de sus cambios de opinión, sin preocuparse de lo que proclamaba la víspera.

Su resentimiento social, su venganza contra el pueblo, por quien sabe qué causa y ahora su bajón del “orgullo plebeyo” tiene como consecuencia un exceso de arribismo y de pusilanimidad. Casos Brito, Afiuni. Seguridad. Alimentos y medicinas. Luz eléctrica. Vivienda. Salud. Etc. Patético.

Hace poco el “boss” llevo al poder a ciertos anteriores supuestos encapuchados y asaltantes y guerrilleros como supuestos dirigentes y tiene en el país no se sabe cuantos supuestos cubanos, iraníes, de la eta, de la guerrilla de todas partes y otros. Muchos de ellos cumplen papeles, roles, en la burocracia partidista y gubernamental, según medios de comunicación.

¿Tienen los puestos importantes en los “organismos” locales, en la producción, etc., y a todas partes han llevado obstinadamente “el régimen” que supuestamente les ha hecho ganar?

La masa, el pueblo, el pueblo llano, los mal llamados “pata en el suelo”, han sido quitados poco a poco de los beneficios del poder (dadivas, puestos, regalos, etc) y de la participación efectiva del poder (en donde nunca los han llevado, solo usados) a pesar de que ese supuesto pueblo llano tenía grandes esperanzas y gran seguridad en el proceso, en el socialismo comunismo del siglo XXI, en su “boss”. Hoy defraudados y engañados no “dan una locha por el”, reniegan de el.

Luego de casi once años de ejercicio del poder rojo rojito la joven burocracia, formada a la ligera, sin profundos conocimientos y rápidamente con el fin de servir al proletariado, al pueblo, a los mas pobres, se sintió ya el árbitro entre las clases, adquirió una autonomía creciente y abandonó a los menos favorecidos para favorecerse ella así misma, a sus anchas.

Les ocurrió lo mismo que paso en la Urss: las continuas derrotas de la revolución socialista comunista en Europa y Asia, al mismo tiempo que debilitaban la situación internacional de la URSS fueron afianzado extraordinariamente a la burocracia soviética. Casi igual aquí, ahora.

Sería ingenuo creer que Stalin, desconocido por las masas, por el pueblo, surgió repentinamente de “abajo” armado de un plan estratégico completamente elaborado para gobernar la Urss.

No. Antes de que él hubiera previsto su camino, la burocracia lo había seleccionado; Stalin le daba todas las garantías deseables: el prestigio del viejo bolchevique, carácter firme, espíritu estrecho, una relación cercana con las distintas oficinas y oficiales, aparente única fuente de su influencia personal.

Al principio, Stalin se sorprendió con su éxito. Era la aprobación unánime de una nueva capa dirigente que trataba de liberarse de los supuestos viejos principios, compromisos y “vagamunderías” así como del control de las masas y que necesitaba un “boss”, tipo árbitro, que les diera seguridad en sus asuntos interiores.

Figura de segundo plano ante las masas y ante la revolución, Stalin se mostró como el jefe de la burocracia “termidoriana”, el primero entre los termidorianos. Se vio bien pronto que la nueva capa dirigente tenía sus ideas propias, sus sentimientos y, lo que es más importante, sus intereses.

La gran mayoría de los burócratas rojos rojitos en el gobierno actual, esos y esas que se rasgan las vestiduras por el proceso rojo rojito estuvieron muchísimos años del otro lado de la “trinchera”, no vamos a decir nombres porque todos son bien conocidos y, en el mejor de los casos, algunos alejados de la lucha política.

En cuanto a los jóvenes burócratas rojos rojitos, han sido formados y seleccionados por los viejos, frecuentemente elegidos entre su propia casta, como el caso del señor “K”, el “trébol”, el Fouquier Tinville de este gobierno con su pupilo y damas, con sus programas de opinión en medios.

Estos hombres jóvenes no hubieran sido capaces de hacer la supuesta y para ellos “la revolución”; pero han sido los mejores adaptados para explotarla, para gozarla, para disfrutarla, para hacerse muy ricos, para usufructuarla, con el silencio cómplice del “boss” e íntimos.

¿Quién dentro, del interior, de este desastroso régimen es capaz de detener el avance de la burocracia roja rojita? Por ahora ninguno, incluso, el propio “boss” pudiera terminar en chirona por mandato de su propia burocracia. Tipo procesos de Moscú.

Es observable que la burocracia socialista comunista “aparentemente”, y así se exhibe para reprimir, aterrorizar y criminalizar, pretende arrinconar y vencer a la Oposición, a la Izquierda, en vista de que ha sometido, anulado, al partido bolchevique venezolano (pcv) y otros aliados, ha hecho efectivo uno de los temores y miedos de Lenin, quien veía el principal peligro de la revolución en la transformación de los órganos del Estado (gobierno) “de servidores de la sociedad en amos de ella”; pretende someter a todos sus adversarios y no por medio de argumentos y de ideas, sino aplastando todo bajo su propio peso social.

Se decía en Rusia que “El último vagón fue más pesado que la cabeza de la revolución”. Así ha sido y es la burocracia roja, rojita. Pero aquí sentimos que se les termino “el carburo”, su tiempo. Toda pasa y ellos también.

“El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos”

Publius Cornelius Tacitus (55-120 d.J.C.): Cornelio Tácito (Cornelius Tacitus) historiador, senador, cónsul y gobernador del Imperio Romano.

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