Opinión Nacional

Capriles:¡Cuidado con lo que dirás!

Aún recuerdo perfectamente que la noche del 3 de diciembre de 2006, una mujer nunca enfocada por las cámaras, una voz evidentemente discordante con el público presente, le gritó varias veces a un Manuel Rosales a punto de hablarle al país para reconocer su derrota:

“¡Cuidado con lo que dices!…”

Y la misma voz siguió insistiendo: ¡no te des por vencido! en medio de los exasperados ¡SHHH!! de un público, más que importunado, por esta fémina indoblegable que hasta llegó a espetarle un ¡MENTIRA! al candidato, ya en plena transmisión televisada, cuando se refería a la revisión que su comando había hecho de los exit puls (sic), conteos rápidos y actas…

Nunca llegué a saber quien era, me hubiera gustado saberlo, en todo caso, el “resto es historia” y ¡vayamos al grano!

Al parecer, y según los entendidos en la materia, vamos hacia unas elecciones presidenciales en donde los escenarios más probables son de triunfo más o menos holgado para Chávez, o a lo sumo: “final de foto”.

Si Capriles se encaminase, como mucha gente seria parece vislumbrar, hacia un final muy ajustado en el escrutinio, habría que preguntarse si con una diferencia “pírrica” (una “diferencia de mierda” como diría el comandante-presidente) nuestro Candidato fuese capaz de atreverse a plantar cara al CNE, con todo y la tensión grande/extrema que podría generar tan inusitado reto al todopoderoso.

He llegado a pensar que si nuestro Candidato de verdad llegara a atreverse, y tuviésemos suficiente presencia de gente en la calle, de gente perfectamente dispuesta a defender cívicamente su voluntad expresada en las urnas, eso aumentaría muchísimo nuestra probabilidad de disuadir cualquier sinvergüenzura, y de imponer cualquier diferencia (real) a favor nuestro, por más pequeña que fuese, tal como lo expuse en mi artículo anterior.

En otras palabras, todo posible final favorable a nosotros en última instancia, aunque fuese por una cabeza/nariz (para contentar al saliente) sólo podremos conquistarlo si vamos primero a votar masivamente y luego, en el momento decisivo, desechamos la doble ilusión, perdedora por naturaleza, de que enfrentaremos a un contendor dispuesto a entregar, y de que contaremos con un árbitro honesto, aun así, indispensable será que en la primera línea de esa actitud se coloque, con firmeza y seguridad, nuestro Candidato. Y nadie más dentro de la oposición podrá tomar ese papel.

Un Henrique Capriles respetuoso pero desafiante, exigiendo claridad a la autoridad competente, a ese CNE que ha reconocido y validado con escrupulosidad casi impecable, y respaldado a su vez por miles/millones de gentes instaladas en la calle, en actitud cívica pero resteada, será la única oportunidad real que vamos a tener, de eso no me cabe duda, incluso de llegar a darse el escenario menos probable de todos: aquel que coloca al contendiente opositor logrando una clara ventaja en los conteos (superior al menos al 5%).

Y esto sin esperar un cantidad ridícula de horas para pronunciarse: pues a las dos horas de haberse cerrado las mesas ya se debería tener un panorama más que claro, desde luego si el resultado es apretado eso se podría postergar, una o dos horas no más, pero debería plantearse un límite, para evitar a toda costa la nocturnidad amiga de la intimidación y el pillaje, además, el mejor sistema electoral del mundo, tal como lo acaba de sancionar nada más y nada menos que Jimmy Carter, no debería acabar propiciando un incongruente y embarazoso madrugonazo*

Considero que el 7 de octubre va a representar una prueba de fuego para la solidez de la actual dirigencia opositora, pero especialmente para Capriles, el cual debería demostrar ese día, con actitud crecida ante las circunstancias, que es un verdadero líder, capaz de conducir al país por la transición más difícil de su historia, y no sólo un candidato más, intercambiable por algún otro en una próxima oportunidad.

Eventualmente, el 7 de octubre también debería llevarnos a una eventual e impostergable conclusión: si Chávez gana de nuevo es porque hubo fraude, y si nos demuestran que ganó limpiamente, a pesar de catorce interminables años de calamidad inenarrable e inconmensurable, entonces habrá que preguntarse seriamente si esta oposición realmente sirve para algo, especialmente como alternativa de poder…

Me disculpan pero esto me parece lo mínimo exigible como reflexión, tomando en cuenta lo que estará en juego.

Porque si la oposición rechaza la posibilidad de fraude, por considerar que “el CNE es confiable”, y admite, una vez más, los fatídicos resultados… ¿será entonces capaz, en vista de tanta “objetividad” y de tan virtuosa inclinación a ser realista, de por lo menos cuestionarse a si misma?

Lo dudo…

Lo dudo además, porque luego de las presidenciales vendrán justamente las elecciones regionales, contienda que para buena parte de nuestro liderazgo opositor, será tanto o más importante que la presidencial, pero eso será tratado en otra ocasión.

 

twitter: @FBoccanera

*http://actualidad.rt.com/actualidad/view/54145-jimmy-carter-sistema-electoral-venezolano-mejor-mundo

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