Opinión Nacional

Carta a Arias Cárdenas

Maracaibo, 6 de mayo de 2012

 Ciudadano.-

FRANCISCO ARIAS CÁRDENAS

Vice-presidente PSUV Zulia

Y demás Miembros PSUV

 Respetado Compatriota:

                Esta comunicación la he tenido pendiente desde hace varios meses, sin embargo las circunstancias recientes me han hecho concretarla en lo inmediato, sin alcanzar quizás la profundidad de los términos que la había pensado. Quisiera comenzar señalando que la misma no es producto de despechos ni rabias, por el contrario, surge de una preocupación que siempre me ha marcado: los peligros de la improvisación política del PSUV en el Zulia.

                La política no puede ser un acto pragmático, marcado esencialmente por la entrega de recursos, o el ganar el voluntarismo de las personas a través de las entregas de aportes. No significa que le señale que obviemos las necesidades y las carencias de las personas. Nada más contrario de las convicciones sobre las cuales he sido formado y que han marcado mis más de 20 años de ejercicio analítico de la realidad, desde mí puesto de intelectual orgánico en el sentido gramsciano. Pensar la realidad, comprenderla, desentrañarla es la esencia de la interpretación materialista de la historia, señalaba contundentemente Carlos Marx en los Grundaisse, ese documento esencial para pensar la construcción del socialismo. Más recientemente Iztvan Mezaros señalaba en Más allá del Capital, que la única forma de construir socialismo como respuesta contrahegemónica al capitalismo debía pasar necesariamente por superar el dominio del capital sobre todos los aspectos de la vida humana. Creo que no lo estamos haciendo, por lo menos en lo que respecta al Zulia.

                No es suficiente la entrega de casas, la aparición pública en actos de masas, una que otra declaración en medios. Si algo caracterizó su campaña en 1995 fue la conexión emotiva con la gente, con el ciudadano cuya desesperanza era evidente. Eso lo logro a través de ese diseño prodigioso que fue el Voluntariado organizado del Zulia (VOZ), que empleó el tema de la emotividad para conectarse con la gente. Hoy no hay conectividad, a pesar que los estudios de opinión revelan que existe es un excelente recuerdo de su gestión como gobernador. Sin embargo, en ningún lado de los estudios de opinión que he analizado, aparece un indicador que lo identifique a usted con la defensa de los intereses del zuliano. Esa es una debilidad, que forma parte de la falta de coherencia y seriedad en el manejo de lo ideológico. Lamentablemente, creo que usted se está dejando arrastrar por una visión utilitarista y pragmática que prevalece en los equipos políticos del PSUV. Ello es debido a las carencias formativas, insisto carencias formativas, más no carencias de compromisos políticos con el proyecto bolivariano. Lo digo con conocimiento y sin ánimo de ofender a los compatriotas que tienen responsabilidades en la estructura del PSUV. En ellos hay mucho voluntarismo pero escasa seriedad ideológica, de ideas, de contexto en los planteamientos públicos. El discurso es vacío. Se ve ese discurso como si fuera el discurso de la oposición a Chávez. Un discurso sin planteamiento de fondo, sin proyecto alternativo.

                Cuando escucho a los que fungen como voceros oficiales, lo que oigo es una crítica constante sin pronunciamientos de alternativas al proyecto de Un Nuevo Tiempo. La crítica por la crítica no es suficiente. Un gran pensador francés, el filósofo y sociólogo Michel Foucault decía en un texto extraordinario (El orden del discurso) que un discurso se transforma en algo “dicho” cuando por aceptación o rechazo es reproducido. Los actores que quedan esclavizados por un discurso que “es dicho” – señala Foucault- quedan subsumidos a las matrices de ese discurso. Traducido, eso significa que los discursos no tienen identidad propia, por el contrario sus determinantes siempre están en función del discurso que “critican”. Eso le sucede a la oposición a Chávez. Su discurso pretende ser una alternativa pero no hacen más que reforzar los planteamientos e ideas de Chávez.

                Eso nos sucede acá en el Zulia. Nosotros respondemos – es decir reaccionamos- al discurso de UNT reproduciendo sus referentes. En teoría de la comunicación política decimos que debe construirse una teoría de la evidencia. Es decir, que la evidencia sea una fuerza que aparece, ante la cual todo espíritu normal no puede menos que ceder, como consecuencia de un SIGNO DE VERDAD, que enlace lo sicológico con lo lógico.

                Su discurso tiene lógica. Es decir, tiene sentido decir que el gobierno nacional invierte en el Zulia. Que usted y la estructura nacional responde ante las ausencias del Gobernador y la Alcaldesa. No obstante, el aspecto sicológico no está siendo trabajado. Nada lo conecta a usted- y por lo tanto al PSUV- con las motivaciones antropológicas e históricas del zuliano. Lo he advertido, junto con otros zulianos comprometidos (Roberto Jiménez Maggiolo, Roberto López, Carmen Bohórquez) insistentemente. No obstante, el pragmatismo que caracteriza a nuestros voceros ha hecho ver que no tiene sentido lo que decimos, o en el mejor de los casos, pasan a darnos una palmada en la espalda y la acompañan de la frase “lo que usted dice es valioso”, pero en la práctica no lo aplican.

                Hoy, fui testigo del campo esencial desde el cual se manejará la campaña de la oposición. Elías Mata, que conocemos bien usted y yo, salió diciendo hoy – con cifras, para crear una teoría de la evidencia- que al Zulia se le han escamoteado más de 9.500 millones de Bsf. Y que a pesar de ello, los “diputados de la zulianidad” han defendido los intereses del colectivo regional. Mientras eso sucede nuestros voceros en el Consejo Legislativo, en los Consejos Municipales, nuestros alcaldes y el resto de los diputados a la Asamblea Nacional, carecen de un discurso de la evidencia                que los “conecte” con la emotividad del zuliano.

                Veo con preocupación, que desde Caracas se insistirá en una campaña pensada desde ese espacio real centralista sin tomar en cuenta lo que acá sucede. Le confieso que al escribir esto, me siento indignado e inútil, pues lo que he venido diciendo ha sido insistentemente obviado – incluso por usted mismo y la estructura del partido- y desplazado por el pragmatismo de la política del día a día. Si no logramos articular la entrega – y el hacer político menudo- de viviendas y recursos, con las necesidades sicológicas del zuliano, podemos perder la oportunidad que tenemos de recuperar este espacio.

                En este aspecto, me permito decirle algo, que sé, lo incómoda y que otros lo piensan pero no se atreven a decírselo, para no perder su favor y ponerse en mal con usted. Yo me atrevo, pues no tengo ese problema. Al contrario de esos otros compatriotas, que están pendientes de obtener su beneplácito para acceder a un cargo, no ando buscando uno. Yo tengo y tendré profesión: historiador y profesor universitario. Y desde ese baluarte digo lo que pienso basado en un ejercicio de racionalidad e interpretación crítica. Por eso me permito decirle, pues sé lo emplearán en su contra, que debe hacer un paréntesis para asumir en su discurso la “equivocación” del 2002. Esas palabras suyas durante los sucesos de abril serán utilizadas constantemente.

                La solución es sencilla: haga un acto de humildad, reconociendo públicamente la equivocación del momento. Es más, le doy un elemento teórico que puede emplear: las operaciones de guerra sicológica que contribuyen a confundir y cambiar las percepciones de la realidad. Los sucesos de abril confundieron a los venezolanos, presentando a Chávez como un asesino y llevando a muchos venezolanos y bolivarianos a criticarlo. Ese es su caso. Usted debe insistir en la equivocación y en el ejercicio de humildad de reconocerlo y enmendarlo. Esa muestra sicológica de reconocimiento, lo conecta con el perdón de la gente común y lo exalta a usted en su condición humana y hace inútil cualquier futuro manejo de ese tema en su contra o contra el proceso bolivariano.

                Resumo por lo tanto el planteamiento de esta carta: 1) Construya una teoría de la evidencia , mostrando no sólo la inversión y las obras que el gobierno hace en el Zulia, sino que se haga evidente a través de una propuesta pensada para “los zulianos” por un zuliano del Táchira (preséntese usted asimismo de esa manera).  Acompañe esta teoría de la evidencia con actores serios – no políticos profesionales- que puedan dar “sustancia” a sus planteamientos. Actores como Magdelis, José Luís Acosta, Henry Ramírez, Luís Caldera (POR SOLO NOMBRAR ALGUNOS) son buenos para acciones políticas electorales, pero no para construir una teoría de la evidencia. 2) Conforme un equipo de comunicación política serio. El equipo de comunicación cercano a usted, no es serio en los estudios de opinión y análisis. Lo digo como estudioso del tema. No podemos seguir mandando a realizar estudios a compañeros que han venido equivocándose en sus análisis constantemente. Debemos levantar un equipo que haga seguimiento a lo que dicen ellos y ridiculizarlos, enfrentarlos con ideas serias. Hay que emotivizar la campaña. Hasta ahora no lo hemos hecho. Use el elemento de su zulianidad como conector sicológico con los colectivos, que sin ser bolivarianos lo recuerdan a usted como el “mejor gobernador del Zulia”. 3) Introduzca la acción de la promesa o el JUEGO DE LA PROMESA. Eso es enfrentar la estrategia que ellos tienen que con UNT el Zulia gana. Usted debe construir una contrapromesa: con el socialismo bolivariano el Zulia obtiene más. De muestras de las consecuencias históricas que tiene para el Zulia dejarse manipular en su sentimiento. Ponga el ejemplo de lo que le sucedió al Zulia con los gobiernos de Sutherland y Pulgar, que utilizaron en su provecho los intereses del Zulia y luego huyeron. Conecte eso que sucedió en el siglo XIX con Rosales. 4) Combate la efectividad de la teoría del desplazamiento que identifica al Zulia con UNT. Desmonte esa asociación manipulada. No hacerlo es arriesgarnos. Demuestre la falsedad de su representación de zulianidad. Muestre que su zulianidad está concentrada sólo en Maracaibo y no incorpora al resto de las subregiones históricas. 5) Conforme un gabinete en la sombra. Es necesario que tenga voceros con autoritas – en el sentido griego- es más que ejercicio del poder, es acción MORAL. Demuestre usted la falsa moral de ellos y valide la nuestra con acciones y propuestas, destinadas a demostrar que con el socialismo bolivariano el Zulia puede obtener más, que enfrentándose al poder central. 6) Debe ridiculizarse y antagonizarse al adversario. Debe ridiculizar a Capriles, a Pablo Pérez y la Alcaldesa, a los diputados del Zulia. Para hacerlo, debe tener un equipo de comunicación que haga más que cuidar sus ruedas de prensa. Deben “pensar y analizar” la realidad comunicacional y los actos del habla. Y Finalmente, 7) Debe mostrarse el error del otro.

                Quisiera decirle que espero lea con atención esto, pero hay algo en mí que me llena de frustración y pienso, que de nuevo, será obviado los planteamientos que hago. Si algo me ha demostrado esta pasantía por el compromiso directo con la estructura del PSUV, es que en nosotros prevalece el pragmatismo del peor tipo y no hay esfuerzo por estudiar y formarse en la política. Son escasos los actores que como Chávez, que como Muller Rojas, que como usted, Héctor Navarro, Rodrigo cabezas, Aristóbulo tienen la seriedad de buscar formarse y darle contenido conceptual a sus afirmaciones. En el partido prevalecen comportamientos pragmáticos que hacen que aquellos que como yo, sean estigmatizados y segregados. Sin embargo, me queda la tranquilidad de demostrar en algún momento, que advertí sobre una situación y no fueron tomadas en cuenta mis sugerencias. Espero usted me demuestre que me equivoco en este planteamiento y con gusto asumiré mi equivocación. Mientras tanto sigo firme en el combate por las ideas y la historia, como decía el historiador francés Marc Bloch, PARA ELLO LA PALABRA ES EL MEJOR ARMA y como decía Alí Primera: la palabra por dentro da sed, lanzala.

 Atentamente y con estima

 DR. JUAN EDUARDO ROMERO

Historiador

Militante socialista

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