Opinión Nacional

Chávez incriminado por su alto mando

Parece increíble que esté pasando por debajo de la mesa el aspecto más importante del célebre comunicado de tres párrafos que el general Lucas Rincón, con el alto mando militar a su lado, leyera al país en la madrugada del 12 de abril. Todo el mundo se acuerda que allí se confirmó la petición de renuncia al presidente Chávez («la cual aceptó»…), pero se olvida que allí también se explicaba por qué el alto mando «chavista» tomó esa drástica decisión.

En efecto, la primera parte del comunicado dice textualmente lo siguiente: «Los miembros del Alto Mando Militar de la Fuerza Armada Nacional de la República Bolivariana de Venezuela deploran los lamentables acontecimientos ocurridos ayer. Ante tales hechos (subrayado mío) se le solicitó al señor presidente la renuncia de su cargo, la cual aceptó».

Esa expresión «ante tales hechos» significa, de manera clara y contundente, que el Alto Mando nombrado por Chávez, lo responsabilizó a él de los «lamentables acontecimientos ocurridos ayer». En otras palabras, tanto el inspector general de las FAN como sus compañeros generales y almirantes, hicieron constar una relación de causalidad expresa, directa y personal entre las actuaciones de Chávez y la violencia desatada el 11-A.

De lo contrario, ¿por qué justificar la solicitud de renuncia presidencial «en virtud» de los lamentables acontecimientos? No hay ni un ápice de duda o vacilación en el citado inicio del comunicado oficial . El presidente Chávez fue considerado responsable de los sucesos deplorables y por ello tenía que renunciar a la jefatura del Estado.

Debe también destacarse que dicho pronunciamiento público fue suscrito por el comandante general de la Guardia Nacional, general Francisco Belisario Landis, cuya principal atribución legal es el resguardo del orden público y la seguridad ciudadana. Que Belisario haya incriminado a Chávez por la «masacre de Miraflores» significa que la autoridad competente respaldó y acreditó la culpabilidad presidencial.

Algo verdaderamente insólito es que de los seis integrantes del alto mando del 11 de abril, tres continúan perteneciendo a la cúpula militar. Lucas Rincón como ministro de la Defensa, el ex-comandante de la Armada como inspector general de las FAN y el general Belisario en su misma posición al frente de la Guardia Nacional.

La mejor refutación a la tesis chavista del 11-A: «todo fue un golpe conspirativo de derecha que buscaba instaurar una dictadura fascista», la presentaron los propios jefes militares nombrados por Chávez: se le pidió la renuncia por su evidente autoría de las acciones represivas en contra del pueblo en marcha cívica. Ni más ni menos.

Ojalá que los parlamentarios de oposición, en lo que queda de las «interpelaciones», pongan la lupa en este aspecto esencial de los sucesos de abril. Ojalá que la llamada «Comisión de la Verdad» comience por reconocer el testimonio inapelable de este pronunciamiento institucional, público y notorio.

Si Chávez es o no culpable de la violencia deliberada e inconstitucional de aquel jueves, es ya un tema que fue plenamente resuelto y aclarado en la madrugada siguiente. Su propio alto mando lo incriminó y por eso fue que le solicitó la renuncia. Lo obvio es a veces tan obvio, que casi puede pasar inadvertido.

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