Opinión Nacional

Chávez no va a los barrios

Las reiteradas visitas de Manuel Rosales alas barriadas populares caraqueñas y del interior del país están causando una profunda preocupación en el Comando Miranda del candidato reeleccionista. Y, esto ocurre por diferentes razones. Una de ellas es la receptividad que ha tenido el candidato unitario de la oposición entre la gente humilde. De allí los ataques violentos de algunos tarifados del régimen para desalentar a la gente.

La otra razón no menos importante, es la pérdida de sintonía de Chávez con los sectores populares. Su discurso ya no llega. No tiene el efecto balsámico de otros tiempos y la gente ya no le cree. Son casi 8 años de gobierno repitiendo siempre lo mismo, como una cantaleta fastidiosa y sin contenido: ¡la arenga antiimperialista!; mientras regala miles de millones de dólares en el extranjero y los servicios públicos, la inseguridad y la miseria cada vez son mayores. Ahora los temas de su preferencia son los internacionales: la revolución mundial, el desarrollo nuclear de Irán y, por supuesto, los múltiples convenios con regímenes no democráticos. Convenios que crecen proporcionalmente a las millas recorridas en el avión presidencial.

La realidad, el teniente coronel tiene miedo de visitar las zonas populares. No solamente por razones de seguridad personal. Le teme más a los reclamos directos de la gente sencilla por las promesas incumplidas durante tanto tiempo, que a cualquier otra cosa. No sabe como darle la cara a los desposeídos que vieron el él una posibilidad de mejorar sus condiciones de vida, y el resultado ha sido totalmente opuesto. Al gran encantador de serpientes, poco a poco, se le cae la máscara de la demagogia y la mentira. Cada día la gente pobre está más desencantada, más alejada de lo que representó el candidato del oficialismo
La mejor demostración de lo que sucede dentro del chavismo son los estruendosos fracaso de las manifestaciones públicas que ha convocado el oficialismo. No pudieron llenar la avenida Bolívar, a pesar de haber corrido la tarima más hacia el este, y haber transportado gente de todo el país -con los dineros de gobernaciones, alcaldías y del Ejecutivo Nacional, manejados sin ningún tipo de control-. Sin embargo todos esos esfuerzos no sirvieron de nada a la hora de presentar una entusiasta demostración de fervor popular hacia el candidato oficialista. Pasaron aquellos tiempos en los cuales llenaban la avenida de bote en boto. Por cierto, ¿dónde quedaron los binoculares para ver los ríos de gente? ¿Será que Fidel Castro se los prestó y luego se los quitó?…

¿Desde cuándo Chávez no visita una barriada de cualquier población de Venezuela? Ahora va a las de Bolivia, Bielorrusia, Irán y Cuba, por mencionar algunas. Pero lo que es a las de aquí… bien lejos. No vaya a ser que alguien intente reclamarle sus inconsecuencias en su propia cara. Por eso su mendaz tesis de que como los barrios populares son chavistas, visitar cualquiera de ellos representa una provocación. ¿Provocación de quién?.

Eso es lo que realmente está sucediendo, hay miedo, culillo, en las filas de los seguidores de la revolución. El mito se derrumba poco a poco… De allí sus huidas frecuentes al exterior, donde se siente más a gusto. Halagado por los gobernantes extranjeros que reciben los petrodólares venezolanos, y bien lejos del sufrimiento y padecimiento del pueblo venezolano. De ese pueblo que ya ha empezado a despertar y a tomar conciencia de la engañifa revolucionaria chavista.

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