Opinión Nacional

Como “ganó” Chávez

Definitivamente el proceso electoral venezolano ya no puede ser percibido ni analizado como un proceso electoral de un país democrático cualquiera.  El venezolano es el producto del “acuartelamiento” al que el “socialismo del siglo XXI” está sometiendo al país y de la subestimación de su maquinaria por parte de la oposición.  Mientras la oposición se comporta como una suma de partidos tradicionales, en estructura, organización y procedimientos, el partido de gobierno copió elementos esenciales del partido Acción Democrática, entre ellos su organización y algunos procedimientos como el de las dádivas y la “operación galope” el día de las elecciones y los actualizó  utilizando la experiencia militar de sus integrantes en los niveles estratégicos y tácticos.  
La creencia de que el aumento de votantes producido por el fenómeno Capriles y el deterioro de la imagen del gobierno iba a ser suficiente para derrotar a Chávez, llevó a la oposición a ignorar la estructura militar del PSUV, compuesta por batallones, pelotones y patrullas.
Para poder entender que ocurrió el 7 de octubre, que es lo mismo que lo ocurrido en todas los procesos anteriores, solo que en octubre se cumplió casi a la perfección, forzosamente tenemos que hacer antes algunas precisiones antes de dar una versión de lo que ocurrió realmente el 7 de octubre.
La experiencia militar del PUSV
Indudablemente que el aporte de la experiencia militar en la conformación de la estructura del PSUV y en los métodos utilizados para contabilizar y luego materializar la participación de sus integrantes en el proceso electoral venezolano ha sido determinante.  De hecho, el paquete completo ha sido exportado a otros países de latinoamerica con la finalidad de mantener a ciertos presidentes en el poder, por lo menos hasta que sus países queden totalmente a merced de la nueva tendencia socialista.
Mi participación en el Plan República entre 1983 y 1998, en los que la participación de las Fuerzas Armadas se circunscribía solo al resguardo del Orden Público y en donde se prohibía a los militares el acceso a los recintos electorales, me hizo testigo de como desde el exterior de los centros se percibía lo que estaba ocurriendo dentro, luego de la llegada de oleadas de votantes de último momento o durante el proceso de la totalización de los votos, donde se popularizó la frase “Acta mata voto”, experiencia que lógicamente también vivió Hugo Chávez y los militares que actualmente detentan el poder en su compañía.  Esta experiencia lógicamente no iba a ser desaprovechada, dada la efectividad que mostró tener a lo largo del proceso político venezolano anterior a 1998.
Un perfeccionamiento de tal método podría producir resultados aún mejores y el “Acta mata voto” no podía quedar a la discresionalidad de los miembros de mesa, así que se sometió el resultado del escrutinio a la inflexibilidad de una máquina “apartidista” y a la dictadura de “el voto”, por lo que se le dio plena vigencia a lo expresado por Hugo Chávez en su Aló Presidente Nº 182 del 15 de febrero del 2004: “esto no puede repetirse más nunca, independientemente de quien sea el presidente. Esa perversión del pasado, de la cuarta república de que acta mata voto, de poner a los muertos a firmar, eso tiene que acabarse pues es una de las causas más grandes del desastre de los venezolanos, de la moral”. El dilema se convirtió entonces en hacer que el voto fuera favorable a Chávez desde la raíz, evitando así la comisión de un fraude en la mitad o a final del proceso, con posibilidades de ser descubierto mediante alguna auditoría.
La solución del problema estaba “a la vuelta de la esquina”; en los cuarteles, precisamente  allí de donde vinieron Chávez, Ameliach, Reyes, Cabello, Carreño y muchos otros de los jerarcas políticos del PSUV. 
El denominado “Parte Numérico” de los integrantes de las unidades militares fue integrado al chavismo como instrumento de control de personal, solo quedaba asignarle personas a ese parte y la mejor forma fue mediante la captación y reclutamiento mediante el sistema de dádivas de sus integrantes o “misiones”. Así, el inventario de posibles votantes del chavismo puede estar rondando los anunciados 10 millones del gobierno, el problema  se reduce entonces a “como hacerlos votar favorablemente” e inclusive, como confirmarlos como adscritos al PSUV.
La guerra contra los partidos
Para luchar contra un enemigo como la oposición, era necesario primero destruir su infraestructura.  Así el primer paso fue la de cortar sus “rutas de abastecimiento” y destruir sus “puntos de abastecimiento”.  En consecuencia, se eliminó los subsidios a los partidos políticos y a algunas instituciones u organizaciones que pudieran financiarlos, así como también se desestimularon las vías alternas o no convencionales de financiamiento por no decir clandestinas. La Contraloría General de la República y el CNE jugaron allí un papel importantísimo a la hora de inhabilitar candidatos en todos los niveles.
Luego se puso en práctica su desarticulación política, vinculándolos a actividades que produjeran repudio en el resto de los venezolanos y falta de identificación con dichas organizaciones en sus integrantes, tales como el “golpismo’, el narcotráfico y otros delitos.
Esta fase del “Plan de Batalla” anunciado por Chávez, aunque tuvo éxito con los viejos partidos no pudo detener la aparición de otros nuevos y la identificación de un gran número de venezolanos con ellos como formas de organización contra la ineficiencia y los abusos del gobierno.
Conociendo al enemigo
Al momento de escribir este artículo, asumo que para la fecha de las elecciones, el Comando Venezuela conocía a la perfección como estaba estructurado la maquinaria a la que se iba a enfrentar, por lo que lo que a continuación se expone solo sería para hacerlo del conocimiento de aquellos ciudadanos no involucrados directamente en la estrategia electoral. 
Como se precisó anteriormente, la composición numérica del chavismo se encuentra estrictamente contabilizada.  Lo que tenía algunas fallas era la localización de sus integrantes, problema que fue resuelto para las Presidenciales del 2012 con la ayuda del CNE.  Con el transcurrir del tiempo y con cada proceso electoral, la maquinaria chavista ha ido evolucionando y es así que para las Presidenciales del 2006, se usó el mismo dispositivo usado en el Referendo Revocatorio del 2004, en el que se creó el escalón denominado “Circunscripciones”, solo que su nombre cambió a “Batallones” a los cuales se les asignó dependencia operativa de las “Brigadas Socialistas”. De estas Brigadas dependían entonces los Batallones y las “Patrullas Logísticas”;  a ambos se les asignó un Centro Electoral como objetivo. A cada Batallón se le colocaron tres “Patrullas Operativas” de 50 patrulleros y a cada una de ellas se le asignó una mesa de votación.
Para las elecciones parlamentarias del 2010, la forma de la estructura fue modificada pero no el fondo.  Así, del máximo nivel que era el Comando Nacional de Campaña Bolívar 200, se adscribieron 24 Comandos Estadales y a éstos 87 Comandos Circuitales. Lo importante es que a éstos últimos, se les asignaron 12.471 Unidades de Batalla Bolívar 200 a las que se les designó como objetivo un Centro Electoral y de ellas dependían 36.303 Patrullas Bolívar 200, es decir una por cada mesa electoral, en las que 50 patrulleros tenían la labor de “convencer” a los integrantes de cada mesa para que votaran a favor del gobierno.
Para las elecciones presidenciales y ante el resultado adverso de los comicios parlamentarios, desde el 2011 el PSUV se reorganizó y comenzó a trabajar a través de “Equipos Políticos Estadales” distribuidos en  “Regiones”, donde se desechó la estructura de Comandos Circuitales ya que esta estructura correspondía a la elección parlamentaria. A los Comandos Estadales se agregó la figura de los Comandos Parroquiales con la finalidad de poder llegar más directamente al elector antes de las elecciones. Desde el punto de vista operativo se conservaron las Unidades de Batalla y las Patrullas Bolívar 200, con la misma misión anterior sobre centros y mesas de votación. El escenario para que el gobierno produjera la “Victoria Perfecta” estaba preparado al detalle.
El CNE toma partido
El Consejo Nacional Electoral se ha empeñado en dar señales de transparencia, las cuales son evidentes tanto a nivel de información a los votantes, como en el aspecto de actualización y depuración del Registro Electoral Permanente.  Los casos en los que se presentan reclamos por difuntos incluidos en el REP, multicedulados o cualquier otro tipo de anormalidad, son atendidos y resueltos en cuanto se denuncian; los que aun persisten representan cantidades con incidencia insignificante en un proceso tan concurrido como el electoral venezolano.  Es decir, en lo que está a simple vista, el CNE se presenta impecable.  
No obstante, no le ha jugado limpio a los venezolanos, tal como se detalla a continuación:  
Para la organización del chavismo el CNE ha aportado la información confidencial de carácter electoral de los venezolanos, es decir a que centro y a que mesa se encuentra adscrito cada venezolano, lo cual se convierte en un instrumento formidable de localización cuando esta información se relaciona a través del número de cédula y recientemente por la fórmula decadactilar, con las bases de datos de los inscritos en cualquiera de los programas, instituciones, servicios o controles del gobierno, empleados públicos, etc. de tal manera que el gobierno ya sabe donde vota y donde vive cada uno quienes reciben algún tipo de ayuda. 
Lo que sigue ya queda en manos de las Patrullas Bolívar 200 quienes hacen que la localización y traslado del votante hasta su respectiva mesa de votación sea inmediata y efectiva. 
Otra forma de colaboración del CNE con el gobierno es mediante la manipulación selectiva de los Centros Electorales.  El crecimiento del Padrón Electoral demandó de la creación de nuevos Centros y Mesas Electorales, pero el CNE dispuso la creación de Centros y Mesas de Votación “express”, donde la información de todos sus votantes ha sido puesta a la orden de la maquinaria del gobierno.  Para los comicios del 7 de octubre, el 97.52% de los nuevos centros de votación creados fueron de una o dos mesas, lo que los hizo fácilmente manejables por parte de las Patrullas Bolívar 200.  El CNE usó como excusa “la necesidad de acercar estos puntos a los lugares donde habitan los ciudadanos y aliviar los sitios con mayor cantidad de personas”, pero la regla que aplicó el CNE fue la de desconcentrar las zonas donde el voto chavista es mayor y mantener la concentración en los lugares donde el voto mayoritario es el de la oposición. Caso excepcional resultó la aplicación de la norma del CNE a la inversa en Miami, donde lo que se hizo fue alejar a los puntos de los ciudadanos.
Pero no solo el CNE se ha parcializado hacia el chavismo a la hora de crear y ubicar los Centros Electorales” express”.  También previamente actuó de la misma manera con los centros de actualización del Registro Electoral.  Según un estudio de Voto Joven elaborado con información del CNE reveló que 77,4% de los centros de actualización fueron distribuidos en zonas en que el chavismo era mayoría.
La “maquinaria roja engrasada”, tal como se publicó en el 2010 no es mas que una simbiosis entre el PSUV y el CNE, donde ambos intercambian información para favorecer al partido de gobierno.  La estructura electoral muta para adecuarse a la circunstancia electoral, se crean centros de votación en lugares confinados o asociados ideológicamente con el Gobierno, como consejos comunales, módulos de Barrio Adentro y desarrollos urbanísticos, donde el secreto del voto es violado.  En ellos se restringe el acceso de los testigos de la oposición y se intimida a los electores.
Por ejemplo, en el 23 de Enero existen centros que funcionan en consejos comunales y en zonas donde operan colectivos como La Piedrita, José Leonardo Chirinos y Alexis Vive.  En la misma zona, existen 4 centros electorales de una sola mesa en una sola calle.  A las solicitudes colocar estos centros en sitios neutrales, el CNE ha respondido negativamente.
La “recluta” ahora es electoral
En su campaña electoral, el candidato del gobierno proclamó que ganaría la “batalla perfecta”. Esta arrogante expresión tenía suficientes fundamentos debido a la información que recibía de Francisco Ameliach desde su comando de campaña. El “parte numérico” le indicaba que por fin tendría la posibilidad de tener en sus manos la esperada cifra de diez millones de votos.
Aunque la cantidad de inscritos en el PSUV no se conoce realmente, la última cifra que se dio a conocer el pasado mes de junio fue 7.253.691, cifra en la cual se incluyen menores de 18 años, el gobierno maneja listados de direcciones, teléfonos y direcciones de email de venezolanos inscritos en sus programas sociales, por lo que la cifra de posibles “compatriotas por convencer” sobrepasa en un buen trecho la cifra de inscritos en el partido.
Un buen ejemplo de como funciona la que denomino “recluta electoral” lo constituyen las declaraciones de Adán Chávez el pasado 15 de junio en Barinas “La meta es visitar unos 230 mil hogares”.  Allí expresó que “el Comando de Campaña tiene una gran ventaja que es el aparato electoral, y el plan de batalla que se ve fortalecido con el recorrido casa a casa realizado por cada uno de los patrulleros y patrulleras, para alcanzar la victoria el 7 de octubre buscando más de 100 mil votos en el municipio Barinas”.
Revisando los resultados de las elecciones parlamentarias del 2010 en ese municipio, se encontró que un total de 115 centros con 401 mesas le aportaron 62.591 votos al chavismo.  La aspiración del gobernador de Barinas, que rondaba por los 37.409 votos adicionales no era descabellada.  El 7 de octubre 136 centros con 445 mesas produjeron un total de 94.895 votos, 5.105 menos de los esperados por Adán Chávez.
Como logró el chavismo que el Municipio Barinas aumentara la votación a su favor en un 35%? La respuesta es simple, mediante la aplicación del método de la recluta electoral entre otros. 
El instrumento principal para la práctica de la recluta electoral son las denominadas Patrullas Bolívar 200. Estas reciben un pago del gobierno por actuar durante la jornada. En su papel de votantes tienen asignados centros de una o dos mesas en las que votan muy rápidamente debido a que son conducidos de primeros a los centros electorales luego del “toque de diana” y a que dichos centros se encuentran ubicados estratégicamente, en los que pueden votar de manera más rápida que la oposición en sus centros abarrotados de mesas y personas.  Es así como aun antes del mediodía comienza el trabajo de acarreo de votantes, a quienes se localizan, según el PSUV, mediante el operativo 1×10, que no es más que el compromiso de cada militante activo del partido, de convencer a 5, 10 ó 15 personas para que voten el día de las elecciones.  
No obstante, existen fuentes bastante serias que afirman que el proceso es a la inversa.  A nivel central se confrontan las bases de datos de control ciudadano elaboradas por el gobierno en función a sus programas de ayuda y misiones con los del Consejo Nacional Electoral a fin de agruparlos geográficamente y asignarles Centros Electorales y Mesas de Votación.  El CNE crea los centros y mesas y les asigna un número de votantes inferior a los de cualquiera de los centros con más de 2 mesas, lo que los convierte en centros de votación “Express”.  
Así, en las tres primeras horas de votación ya ha sufragado la mayoría de los votantes registrados.  Es entonces cuando comienza la operación de acarreo de votantes, a las que se le denominó operación remate y que funciona como la repudiada “recluta militar”.  Para ello, desde el interior del Centro electoral se informa a las patrullas sobre los nombres de los electores que no se han presentado a votar.  Es allí donde se concreta la ejecución de los puntos 3 y 4 de las funciones de las Patrullas Bolívar 200. Punto 3: “Ubicar a todos los electores y electoras, incluso a los que aparecen como electores o electoras en la mesa de votación, pero ya no residen en la localidad o se encuentran de viaje. Se debe contactar a todos y todas, haciendo el mejor trabajo político y esfuerzo de convencimiento. Si falta un elector o electora por ubicar y atender, la misión estará incompleta. Todas y todos los integrantes de la comunidad son importantes y deben ser tomados en cuenta”. Punto 4: “Prestar atención especial a los electores y electoras que se identifiquen como “ni-ni”, e incluso a los escuálidos, siempre que no sean oligarcas. Con seguridad muchos de los “ni-ni” se convertirán en “sí-sí”, siempre que la tarea política de acercamiento, de convencimiento personal cara a cara, se realice de manera franca, creativa y sistemática.
El “esfuerzo de convencimiento” no es mas que la intimidación, la cual de manera notable y sistemática se hizo presente el 7 de octubre.  Ese día se utilizo un mecanismo de comunicaciones vía mensajería de texto a través del 489 usado en anteriores procesos, mediante el cual el Comando de Campaña Bolívar 200 controló a nivel nacional a todos los patrulleros usando una sofisticada base de datos en la que todos los teléfonos celulares estaban registrados para evitar la infiltración.
En las próximas elecciones regionales se utilizará la misma maquinaria, por lo que la oposición deberá implementar mecanismos inéditos con la finalidad de anularla en gran parte si es que pretende obtener resultados electorales favorables.
En tal sentido, además de exigir formalmente al CNE el cumplimiento de las garantías referentes al voto antes, durante y después de las elecciones, se deberán realizar acciones específicas de carácter informal, tales como: 
  1. Movilizar a los electores de las mesas identificadas como Centros de votación “express” para que voten antes de que sean “reclutados” por los patrulleros del PSUV.
  2. Iniciar una campaña psicológica entre la población susceptible de ser intimidada a fin de que se traslade por su propia voluntad hasta los centros de votación a tempranas horas del día.  El llamado sería a que vote libre antes de ser “reclutado”.  
  3. Reemplazar a todos aquellos testigos en cuya mesa se produjo un resultado adverso de carácter dudoso, como por ejemplo, aquellos donde se registró un índice de abstención menor al promedio nacional; donde se recibieron denuncias de violaciones al secreto del voto y no se dejó formal denuncia de los testigos; donde se mantuvo abierto el centro sin la concurrencia de personas  después de las 6 de la tarde o donde se cerró antes del plazo, etc.
  4.   Sobresaturar las comunicaciones de la línea 489 u otra que el gobierno destine para cumplir su función, con la finalidad de dificultar o impedir su utilización el día de las elecciones.
  5. Llevar hasta las zonas donde se instalaron los centros de una y dos mesas una campaña de captación de votantes arrepentidos de apoyar al gobierno.
  6.   En las zonas donde se concentró el voto chavista, presentar a la población que no pueda ser captado y que no desee votar, alternativas para evadir la recluta electoral: Usar tinta del mismo color de la indeleble en el dedo para simular haber votado o alejarse de sus viviendas o de su comunidad el día de las elecciones.
Lo más importante en los comicios regionales será no desactivarse por desaliento o por temor.  El voto voluntario es secreto, lo que no es secreto es el voto de los venezolanos reclutados.
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