Opinión Nacional

Confianza

La definición de confianza: Esperanza firme que se tiene de alguien o algo. En el impresionante mitin de Capriles Radonski al cierre de su campaña en Caracas, el líder de las fuerzas democráticas unidas, dijo esto:

Estoy buscando la confianza de los venezolanos para construir una patria, esa patria de todos, no de un partido político, la democracia es pluralidad, la democracia no es hegemonía, la democracia no es un solo color, y yo vengo hoy, en este momento histórico, en querer invitarlos a todos a tener más y mejor democracia, y yo me pongo al servicio de todos y no de una parcialidad política.

Sin desplantes, y con una firmeza digna de admiración, éste joven político venezolano, hoy candidateado a la Presidencia, nos ofrece un nuevo pacto de país alejado de los lugares comunes. Venezuela vive expectante la llegada de una nueva esperanza, luego del estrepitoso fracaso de una “hegemonía sin dolientes”, de una “revolución sin épica” y de un líder egoísta sin ninguna otra virtud que no sea la de martirizar a sus propios compatriotas.

La “revolución chavista” fue un fiasco de proporciones históricas, diríamos, que diluvianas. Hoy, se resiste en aceptar su hipotético fracaso electoral y apela malamente a sus acostumbradas violencias y descalificaciones. Mientras uno argumenta, el otro descalifica; mientras el abanderado de las fuerzas democráticas apuesta a lo positivo y el acuerdo, el otro, furibundo y fuera de sí, apela a la barbarie junto a la amenaza y el insulto. Uno ofrece confianza y respeto, mientras el otro, las ha perdido a las dos irremediablemente.

Las cartas están echadas y las opciones son claras: por un lado un régimen vitalicio y de corte antidemocrático y militarista, cuya obra política consiste en arruinar al país y alentar la guerra civil entre los propios venezolanos, y en la acera de enfrente, una opción pro democrática, moderna, pluralista, racional, persuasiva y tolerante que invita a la gran reconciliación nacional.

La propuesta “revolucionaria” desde el año 1998 tuvo su oportunidad histórica de engrandecer al país y no a sus acólitos, de profundizar en el sistema de libertades y no restringirlas, de contribuir en la disminución de la pobreza y no en aumentarla. En la práctica fue un Gobierno irresponsable y de desempeño mediocre.

Hoy el gran reto político/electoral consiste en desmontar la “legalidad autoritaria y personalista” desde la misma legalidad a través de los votos. Hoy, en víspera de la gran cita electoral, todos los venezolanos de bien, debemos contribuir con nuestra participación cívica al relevo de un viejo y ya caduco liderazgo, por otro nuevo, cuya base, es la recuperación de la CONFIANZA alrededor del gran esfuerzo por engrandecer a Venezuela, esa patria de todos.

Director del Centro de Estudios Históricos de LUZ

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