Opinión Nacional

¡De la tranquilidad… al terror!

Era el 4 de febrero de 1992 cuando por primera vez ví a Hugo Chávez Frías, fue en la televisión venezolana, en horas de la madrugada, cuando un amigo nos llamó para alertarnos sobre lo que estaba ocurriendo en el país, este señor intentaba realizar un golpe de Estado al gobierno del entonces presidente Carlos Andres Pérez, casi no podía creer lo que mis ojos veían, me parecía algo insólito y aterrador, sentí miedo, en especial por mis hijas que eran muy pequeñas, de 5 años y 1 año, y dormían plácidamente en su habitación. También sentí miedo por el futuro de mi país. Este personaje despertó en mí, además de miedo, desconfianza y rechazo. Había algo que me hacía rechazar sus actitudes, lo que proyectaba su personalidad

Los responsables del golpe de Estado pertenecían a un grupo clandestino que existía en las Fuerzas Armadas, llamado Movimiento Bolivariano MBR-200, predecesor del actual Movimiento Quinta República; el principal líder del intento de golpe fue Hugo Chávez Frías.

Posiblemente, las razones de los “golpistas” del MBR-200 eran válidas, más no así, los medios utilizados, plagados de la más detestable violencia, manifestación evidente de la naturaleza autoritaria y agresiva de éste grupo subversivo.

El golpe de febrero del 92 fracasó. Sin embargo, debido a la insatisfacción y descontento del pueblo con los gobiernos imperantes en el país hasta entonces, Hugo Chávez, gana mayoritariamente la elección presidencial en diciembre de 1998.

En Venezuela, reinaba la tranquilidad, la paz y la armonía, pero, a partir de esta fecha, comienza una nueva etapa en nuestro país, donde el terror, el despotismo, el autoritarismo, entre otras prácticas anti-democráticas, imperan en el territorio nacional.

A mi modo de ver las cosas, Chávez mostró desde el principio su tendencia autoritaria y despótica, tanto por sus actitudes verbales y no verbales, como por su abierta defensa del régimen totalitarista cubano y su líder, Fidel Castro. El fallido golpe de Estado sembró en mí la duda permanente con respecto a la conveniencia, para mi país, de que Hugo Chávez llegara a ser presidente. Al igual que un buen grupo de venezolanos, aunque no la mayoría, me sentí triste al saber, que el susodicho personaje, había ganado la elección.

En 1999, fue aprobada una nueva constitución que le otorgó grandes poderes a Hugo Chávez, sembrándose las bases para la falsa democracia que rige a Venezuela hasta el presente; siendo testigo y padeciendo en carne propia, el noble y pacífico pueblo venezolano, de la violación diaria de sus derechos humanos, como por ejemplo: expresar libremente su opinión, el derecho al trabajo, el derecho a la protección de su integridad física, el derecho a la vivienda, por nombrar algunos.

La tranquilidad que teníamos hasta hace pocos años, ha sido sustituida por el terror, situación está provocada por el estilo manipulador, exclusionista, persecutorio, hipócrita y dañino, entre muchas otras cosas, del “regimen chavista”. La “revolución” no ha sido impulsada por los “ideales bolivarianos”, nada más falso que eso, esa es otra de las “máscaras” de Chávez, sino por intereses personales del desalmado y enmascarado líder.

Esta situación es absolutamente reversible, todo depende de la unión y de la voluntad de cambio y acción de todos los venezolanos.

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