Opinión Nacional

Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos

En España, esta asignatura, obligatoria en un curso de primaria y en otro de secundaria, ha levantado un revuelo descomunal atizado por la Conferencia Episcopal que sostiene que nadie, más que ella, tiene derecho a educar en valores. Aunque tienen el derecho reconocido a impartir Religión, como asignatura optativa, y costeada por el Estado. El Partido Popular ha atizado la polémica proponiendo la “objeción de conciencia” que permita a los padres negarse a que sus hijos cursen esa asignatura. Lo que ha motivado la respuesta del Gobierno declarando que no podrán obtener el título correspondiente quienes se nieguen a cursar cualquier asignatura del plan de estudios. ¡Imagínense si cada ciudadano pudiera esgrimir una pretendida “objeción de conciencia” a la hora de pagar los impuestos porque no le gusta algo de la política del gobierno! O circular por la derecha, o hacer picnic en el Museo del Prado, u ocupar la propiedad de todos los edificios religiosos por falta del uso para el que habían sido donados.

El Gobierno siempre ha respondido a las críticas sobre un pretendido adoctrinamiento señalando que Europa ha recomendado dar estas enseñanzas incorporadas en otras materias, o con una asignatura independiente. Pero los que promueven el boicoteo aseguran que en todos los países sólo se atienen en estas enseñanzas a la constitución o la Declaración de los Derechos Humanos sin entrar en cuestiones morales o de transmisión de valores.

Los países europeos han asumido la responsabilidad de transmitir a sus jóvenes los valores cívicos, democráticos y plurales compartidos por la sociedad. Pero varía el modo de acercarse a algunos temas que en España han levantado la polémica. Dependiendo del país, se habla de homosexualidad y los distintos tipos de familia (Finlandia o Suecia) o no (Polonia), o dejan estas cuestiones morales para una asignatura en la que se mezclan religiones y ética, como en Noruega, en donde no existe separación entre Iglesia y Estado.

Frente a la postura de la Conferencia Episcopal se ha alzado la poderosa Federación Española de Enseñanza Religiosa, compuesta por religiosos dueños de muchos colegios concertados y, por lo tanto, subvencionados por el Estado, aduciendo que existen diversos textos de la asignatura aprobados oficialmente y que en cada centro los profesores serán los responsables de su explicación.)
En los medios de comunicación españoles de derechas, sobre todo en la combativa COPE, emisora de los Obispos, el ensañamiento es escandaloso e ignora la realidad social de un país que se ha dado una Constitución en la que se declara la “aconfesionalidad” del Estado y se prohíbe que éste favorezca a ninguna religión sobre las demás.

Si se indaga en la realidad de las aulas de otros países (Finlandia, Suecia, Grecia, Portugal, Rumania, Italia, Luxemburgo, Austria, Noruega, Bulgaria, Polonia, Reino Unido, República Checa, Eslovaquia y Eslovenia) no todos tienen una asignatura independiente (Noruega o Suecia tienen la ciudadanía como contenido importante y específico dentro de otras materias), otras la ofrecen sólo en bachillerato o la FP (Italia o Austria) y otras en todas las etapas (Grecia).

Finlandia introdujo la asignatura de Ciencia Cívica a fines de los setenta. Esta disciplina es obligatoria para los alumnos del segundo ciclo de la enseñanza básica. Se pretende fomentar la participación ciudadana y la tolerancia. Se explican las particularidades que se dan en torno a la familia como pueden ser las familias monoparentales y las uniones homosexuales. En cuanto al aborto o las relaciones sexuales, son abordados en la asignatura de Educación sobre la salud.

En Italia, se cursa en 1º y 2º de bachillerato, dentro del área de historia y ciencias sociales, la Constitución, los derechos humanos, los fundamentos jurídicos. También se trata la integración y promoción de la igualdad de oportunidades. El objetivo es identificar los diversos modelos institucionales y de organización social y las principales relaciones entre persona-familia-sociedad-estado.

En Suecia, desde primaria se imparten conocimientos sobre principios democráticos, igualdad sin discriminación social, de sexo o étnica. En el bachillerato, la asignatura abarca problemas de medioambiente, medios de comunicación o la organización política actual. También se habla explícitamente del matrimonio y de los derechos de las parejas que viven juntas sin estar legalmente casadas, parejas homosexuales.

En Polonia, Educación Cívica se imparte de 2º a 4º de ESO y en los dos últimos cursos del bachillerato. En ningún momento se habla de la homosexualidad, pero sí de la familia. Se comienza hablando de los derechos humanos y de la no discriminación por razón de sexo o religión. Luego, se va profundizando sobre «la familia como grupo básico en la sociedad, de su función económica, procreadora, sexual, social o cultural. Como en España, las escuelas eligen libremente los libros de texto, que «difieren según la región». Los libros hablan también del matrimonio civil o por la Iglesia, o de las patologías, como el alcohol, que pueden destruirlo.

En Grecia, es obligatoria en los dos últimos cursos de primaria y en toda secundaria, para formar a los alumnos como ciudadanos respetuosos y responsables: escuela, familia, vecindario. En secundaria, se abordan la relación el individuo con la sociedad o los problemas sociales. Hay otra materia, Nosotros y el mundo, que pretende ayudar a los niños a conocer el mundo en el que están llamados a vivir.

En Bulgaria, la asignatura se estudia en 2º de bachillerato. En Psicología, se habla de la sexualidad, la homosexualidad y la transexualidad. En Ética, las relaciones personales, el amor, y la familia en su dimensión ética y en la jurídica. Se trata de la familia ortodoxa; de las monoparentales, no se habla mucho. La organización política, administrativa, la identidad nacional, con sus costumbres, tradiciones y religión, o las fuentes de conflicto, haciendo hincapié en los que se pueden producir entre distintas etnias, hasta llegar la asignatura El Mundo y la persona del bachillerato, desde una perspectiva ética y filosófica y sobre medioambiente.

En Noruega tienen una asignatura obligatoria para todos los escolares: Cristianismo, religión y ética, en la que se explican todas las religiones y posturas éticas. La Educación Secundaria contribuirá a extender el conocimiento y la comprensión de los principales valores cristianos y humanistas. El resto de la educación cívica (democracia, política, etcétera) se da en el área de Sociales y Historia y en una asignatura optativa en bachillerato.

¿A qué temen los Obispos y los segmentos más conservadores de nuestra sociedad? A que los ciudadanos puedan formarse con responsabilidad y pensar por sí mismos en la libertad, la justicia, la Razón, la Ética, la solidaridad y en el derecho a la búsqueda de la felicidad. En lugar de caminar como súbditos uncidos a una ideología que durante siglos ha pretendido mantenerlos en perenne minoría de edad.

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