Opinión Nacional

El enemigo del pueblo

El Defensor del Pueblo (Ombudsman o Médiateur de la République) es un funcionario del Estado encargado de representar los intereses de los ciudadanos ante abusos que puedan cometer los funcionarios de ese Estado. La figura procede de la Constitución Sueca que estableció dicha figura en 1809 para dar respuesta inmediata a los ciudadanos ante abusos de difícil solución por vía burocrática o judicial. De ahí que en muchos idiomas se haga referencia a su nombre en sueco Ombudsman. En los países francófonos se le suele denominar Médiateur de la République.

Su efectividad queda limitada por la incapacidad de sancionar las actuaciones de la administración, autoridades e instituciones a las que se dirige. Se puede decir por tanto que su capacidad de control tiene un carácter más político que judicial. Habitualmente no tiene potestad sancionadora.

En algunos países, el Defensor del Pueblo tiene capacidad para presentar acciones o recursos ante el Tribunal Constitucional. Sin embargo, por lo general, es una capacidad muy poco utilizada. Esta información la encuentran en la siguiente dirección:
http://es.wikipedia.org/wiki/Defensor_del_Pueblo

En Venezuela, vergonzosamente, estamos constatando la degradación del espíritu de justicia que originó a esta institución (introducida en Venezuela a finales de los ochenta y gracias a las gestiones de la Embajada de Venezuela en Suecia).

El ombudsman venezolano (Defensoría del Pueblo), Sr. Germán Mundaraín, en vez de defender, consecuente e imparcialmente al pueblo de Venezuela, está claro que no sólo oscurece y entorpece toda posibilidad de justicia sino que prácticamente increpa a los denunciantes; claramente parcializado con la contraparte natural de su función: El Estado.

Es una vergüenza, no sólo para él sino para toda la nación, seguir considerando a Mundaraín como un funcionario legítimo de tal investidura.

El régimen chavista, y todos los que lo apoyan, no han entendido que el Defensor del Pueblo debe ser un funcionario del Estado Democrático y no del gobierno de turno; y que su función es la de controlar, de manera jurídica y profesional, cualquier irregularidad que las autoridades puedan o pretendan ejercer contra el ciudadano común.

Ya que nuestra defensoría del pueblo es una institución secuestrada de su verdadero encargo, y que más bien está arrastrada y vendida al un gobierno de turno (de paso totalitario), quiero sugerir que nos dirijamos a la institución del Ombudsman de la Comunidad Económica Europea y denunciemos, masivamente, la desprotegida situación en que se encuentra la sociedad venezolana.

Es lógico que la institución europea no procese las denuncias externas a la comunidad que les hagamos llegar, pero el espíritu de la institución, cada vez más universal, podría hacer sentir su descontento ante tanta distorsión por parte de Venezuela.

La página europea la encuentran en la siguiente dirección:
http://ombudsman.europa.eu/home/es/default.htm

Y la planilla electrónica para denunciar la encuentran en:
http://ombudsman.europa.eu/form/es/form2.htm

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