Opinión Nacional

El éxito en diez pasos

Hay un aspecto tan difícil y hasta complicado de manejar en el comportamiento colectivo del individuo frente a la comunidad como es disentir o compartir los mecanismos para abordar la complicada problemática social que a diario y en todas partes se presenta. Muchas veces nos inhibimos de participar por el simple temor de sentirnos inseguros o sencillamente por no valorarnos debidamente ante una determinada situación que al final, lejos de resolverse, se complica todavía más. Sostengo que no se debe temer al ridículo pues casi siempre y con más frecuencia de lo que imaginamos caemos en ello; cuestión muy distinta y que si debemos evitar y temer a toda costa es al fracaso. Cuando el hombre o mujer pretende hacer el papel de Dios infalible, sobreviene la catástrofe, pues en ésa situación el ser humano se encuentra en el tránsito del sendero totalitario, donde ya no es él mismo y por ende renuncia a su razón y su conciencia como acertadamente afirma Robert A. Putnam. Estamos de acuerdo en el sistema de gobierno que la mayoría acepta y está a su favor, porque la democracia en su esencia verdadera es la forma política que permite a los seres humanos cincelar o moldear la libertad como responsabilidad, de acuerdo con la idea de que hay cosas que para alcanzarlas bien valen la pena sufrir. El hecho que hoy vemos en Venezuela de que las garantías, la ley y su ejercicio hayan caído tan bajo tanto en términos de prestigio como en la frecuente práctica, es un fenómeno que cada vez causa mayor preocupación. Porque sin ley, queda tan solo un páramo donde el poder campea libremente y el capricho determina las cosas. A propósito de la tan comentada y poco conocida reforma constitucional, tenemos entonces que luchar con tesón para que las disputas o enfoques en torno a las mismas y su renovación o reavivamiento sean parte medular de la discusión democrática. Muchas veces nos parece un verdadero fastidio vivir sometidos al rigor del Estado de Derecho, pero definitivamente es la única protección segura y cierta que tenemos contra el autoritarismo, la tiranía, los demagogos y los gobiernos popularistas encantadores de masas. A fin de cuentas sin el Estado de Derecho no hay ni puede haber vida democrática, aprendizaje de la democracia, sociedad democrática o tradición democrática. Vistas así las cosas, debemos cuanto antes agudizar nuestros sentidos y desempolvar el talante democrático que nos ha caracterizado para lo cual es imprescindible puntualizar algunos aspectos que sin duda nos ayudarán a encontrar el éxito que tanto buscamos en la sociedad:
1. RECONOZCA A LA PERSONA: No confunda a las personas con el problema: Es muy difícil enfrentar un problema sin que surjan mal entendidos, pues antes que todo las partes involucradas son personas, aunque representen intereses de corporaciones; se ponen en juego los valores profundos y las emociones de “seres humanos”, impredecibles, al igual que usted.

2. LENGUAJE: Use un lenguaje afirmativo, realista, sincero, sin etiquetar a nadie, salvo para referirse a sus cualidades. Que se entienda claramente a lo que está preparado para cumplir y no a lo que los demás esperan de usted.

3. PROBLEMAS: Enfoque los conflictos como oportunidades y retos para demostrar su potencial y capacidad. Tome los problemas como desafíos para vencer obstáculos y no haga como los mediocres, que toman los asuntos fáciles y las quejas crónicas.

4. PROACTIVIDAD: Actúe antes o en el momento en que se inicia el problema y planifique su estrategia. Nunca reaccione cuando tenga el “agua al cuello”.

5. INTEGRIDAD: Ser congruente con sus palabras, sus valores y sus acciones, es someterse a las reglas, respetar las normas, ser honesto, justo, agradecido y no contradecirse. En suma, es practicar con el ejemplo.

6. RESPONSABILIDAD: Es asumir las consecuencias de sus palabras y acciones. Es cumplir el compromiso empeñado, sin rehuir ni culpar a los demás.

7. AMBIENTE POSITIVO: Rodéate de personas e informaciones que reanimen el espíritu, en vez de dejarte llevar por el negativismo de los frustrados. Nadie te obliga a leer o escuchar nada que no te convenga.

8. INTERÉS MUTUO: Haga Que a la otra parte le interese la discusión, dándole participación en el proceso, pues de lo contrario no aprobarán el resultado.

9. EMOCIONES: Procure que las emociones se hagan explícitas y reconózcalas como legítimas. Permita a la vez, que la otra parte se desahogue y contrólese ante un posible estallido emocional, que pudiera terminar en riña si no es adecuadamente manejado.

10. RAZONES vs REACCIONES: No ataque al contrario cuando la otra parte afirma su posición, más bien, mire detrás de ella, ni la acepte ni la rechace busque los intereses que la inspiran, trátela como una opción más y analice o piense en la manera de mejorarla. Razone primero y reaccione después. Hay que evitar algo muy común en estos días como es destruir al emisario del argumento y no combatir al argumento mismo, pues el ataque al portador no significa que las razones que esgrime no sean válidas.

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