Opinión Nacional

El Iletrado

Durante su mensaje anual a la Nación desde la Asamblea Nacional, el tte coronel, en un nuevo malabarismo ideológico, se confesó cristiano, así como también marxista. Dijo el Bonaparte tropical en su estilo cantinflérico: «Por primera vez asumo y lo asumo, y yo cuando asumo, asumo. Asumo el marxismo». Sin embargo, acotó de inmediato no haber leído El Capital, algo que no debe sorprender a nadie dada su incultura política. Para el iletrado de Miraflores, el hecho de haberse leído alguna nota panfletaria de corte marxista ­si es que alguna vez se la llegó a leer­ es más que suficiente para considerarse marxista. El marxismo no es literatura basura como El Oráculo del Guerrero (libro de cabecera del tte coronel por un buen tiempo). Es un método de análisis social que permite comprender el pasado para transformar el presente y alcanzar un futuro mejor. Obviamente, El Capital constituye la obra magna de Marx, donde demostró el carácter histórico de los modos de producción, así como las leyes que rigen su funcionamiento, rompiendo con la concepción antihistórica de los economistas clásicos y de sus leyes económicas. Un verdadero marxista no puede serlo sin haber leído El Capital.

Su autobautismo en las aguas del marxismo contradice lo que afirmaba tiempo atrás: «…si el Partido Comunista sigue haciendo el planteamiento del marxismo-leninismo, allá ellos, yo no voy a pelear con ellos. Ahora el Partido Socialista no va a tomar las banderas del marxismo-leninismo, porque eso es un dogma que ya pasó» (28/7/2007). Inexplicablemente tres años más tarde, sin haberse aún leído El Capital sentenció: «El marxismo es la teoría más avanzada en la interpretación científica de la historia, de la realidad y es, sin duda, la más avanzada propuesta hacia el mundo que Cristo vino a anunciar aquí en la Tierra’».

El marxismo para el mandamás de Sabaneta, es el nuevo ícono que le sirve como coartada, para darle basamento a su capitalismo militarizado y autoritario. Obviamente es un absurdo disfrazar a Bolívar con el ropaje filosófico de Marx o asociar ideológicamente a Jesús y Marx. Sólo a un ignorante del marxismo se le ocurre desdeñar que el materialismo dialéctico, base científica del marxismo, rechaza todas las concepciones sobrenaturales, independientemente del ropaje del cual se revistan las religiones. Por ende, un cristiano no puede ser marxista. Pero, ¿qué sabe el burro de freno, y el caballo de aparejo? El proyecto que encarna el felón de Miraflores es un mazacote ideológico: socialista de palabra (Marx, Trotsky, Guevara, etc.), fascista de hecho (Schmitt, Ceresole). Es un proyecto militarista que promueve la mentira, el abuso de poder, el culto a la personalidad, y la violación de los derechos humanos, a fin de maximizar la estancia del tte coronel en el poder. Si algo contradistingue al pensamiento de Marx era su oposición a las camarillas de militares prepotentes, con ínfulas mesiánicas. Para Marx, los Napoleones le resultaban, primero, una tragedia y, después, una farsa.

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