Opinión Nacional

El juicio de “El Cuervo”

Salvo que los genuflexos del régimen decidan otra cosa, el juicio contra el general de Brigada, Felipe Rodríguez se desarrollaría el próximo lunes 16 de enero. Como recordaran, el alto oficial esta acusado por su presunta participación en la colocación de bombas en el Consulado de Colombia y España, hechos ocurridos en febrero de 2003, así como por su vinculación con la muerte de los soldados de la plaza Francia.

El juicio del general Rodríguez ha sido suspendido tres veces, porque según lo han dejado ver, los fiscales del Ministerio Publico, Turcy Simanas y Gilberto Landaeta, están “muy ocupados”.

El problema con el general Rodríguez no es que le suspendan el juicio, ya que eso normal en los regímenes dictatoriales tradicionales. El problema que se ha presentado es que los fiscales han exhibido incompetencia para los fines del régimen, es decir, para crear una sentencia que parezca legal sin serlo. He ahí el dilema.

En los países donde no hay Estado de derecho, la suspensión o no-realización de juicios es un mecanismo utilizado para ganar tiempo y fabricar expedientes consistentes y así mantener privada de su libertad a la disidencia política. En el caso de Venezuela, la justicia revolucionaria se ha convertido en un monumento a la ignorancia del derecho, y como ejemplo, tenemos cientos de sentencias que violan las mismas reglas y normas chavistas, y las cuales, muchas veces no son digeridas, ni siquiera, por los arrodillados abogados revolucionarios.

En el caso del “El Cuervo” se hace necesario fabricar pruebas que no luzcan tan fantasiosas, porque Chávez sabes que está en la mira de los organismos internacionales que se encargan de investigar la violación de los derechos humanos. Muchos creen que eso le importa un bledo al Comandante de Sabaneta, pero en el fondo no es así, porque el tirano aspira llevar su revolución a todos los confines latinoamericanos, pero siempre disfrazada de legal y legítima. Ya sabe Chávez que la condena de Carlos Ortega levantó mucho polvo y otra similar, si no se hace de manera inteligente, le enredará más el papagayo jurídico internacional.

El gobierno pidió una sentencia contra El Cuervo, con pruebas firmes, para que nadie hable y critique. Entonces, los fiscales solo cuentan con unos supuestos videos de las embajadas de España y de Colombia, que nunca fueron mostrados, pero seguramente aparecerán forjados; grabaciones montadas, fotos, los testimonios de la sobreviviente que acompañaba a los soldados asesinados, que son fácilmente contrarestables con los eventos protagonizados por los círculos bolivarianos en el hospital donde fue llevada la joven, que posteriormente fue “secuestrada” por los chavistas. Las pruebas “serias” como golpista, portador de armas de guerra, y traición a la patria son mucho más difíciles de conseguir. Conclusión: Será una sentencia condenatoria, como la quiere Chávez pero no creíble, puesto que no contendrá pruebas contundentes.

El régimen sabe además, que los organismos de derechos humanos conocen las condiciones en las que se ha mantenido al General Rodríguez, al igual que con los otros presos políticos, lo que se convierte en una evidencia clara y contundente que en VENEZUELA SI HAY UNA DICTADURA QUE NO RESPETA NI LOS DERECHOS HUMANOS NI LA MISMA CONSTITUCIÓN BOLIVARIANA.

Es obvio que al general, Felipe Rodríguez se le han violado todos sus derechos y garantías, y que ha permanecido detenido ilegítimamente, sin juicio por mas de once meses. Su familia y amigos han sufrido vejámenes de toda naturaleza por oficiales de las vergonzosas Fuerzas Armadas Bolivarianas, y, además, se le ha tratado como un delincuente común de alta peligrosidad.

En las cárceles del régimen se mantienen, en calidad de detenidos, y sin juicio, cientos de compatriotas acusados falsamente de delitos que no cometieron. El Cuervo es uno más de ellos.

Ya por los corrillos del Palacio de Justicia, y los cercanos al juez Franz Cevallos anuncian, con sonrisa irónica y gran satisfacción, que el oficial de la Guardia Nacional purgaría una pena de 30 años, es decir, todo lo que le queda de vida activa… “Desde la putrefacta celda donde se encuentra, el general no podrá tumbar a Chávez”, dicen por los predios revolucionarios de El Silencio. “Somos la justicia y la aplicamos a nuestra manera” aseguran los que dicen tener el poder por decisión mayoritaria del pueblo.

El Estado se ha convertido en el verdugo. Somos aun muchos los venezolanos que se nos hiere el alma saber que en Venezuela, país otrora defensor de los derechos humanos y de la democracia, ya no existe derecho ni justicia. Es triste aceptar que en nuestro país, en pleno silgo XXI, existan cientos de presos de conciencia, que pagan con su libertad el delito de disentir.

Nuestros presos políticos están tras las rejas, por pensar diferente, por mostrar un espíritu crítico. Todos ellos están siendo anulados y eliminados como ciudadanos. Son golpeados moral y físicamente. Sobre estos compatriotas y amigos de lucha, están cayendo las peores y más injustas penas, las más indignas que un Estado puede ejercer contra sus propios ciudadanos.

Nuestros presos siguen luchando por existir, por no fallecer ante las calamidades de las cárceles venezolanas que son el sinónimo del horror, y del infierno. Ellos luchan por mantener su dignidad, por no perderse entre los muros de la oscuridad a la que el régimen los tiene sometido.

Al General Rodríguez, como a los demás presos políticos, el aparato represivo los han encerrado y los están condenando, pero jamás podrán acabar con sus conciencias, con sus ideales de libertad y de democracia. Les pedimos desde este foro que no desmayen ante los castigos de los verdugos que no estarán por siempre usurpando el poder del soberano.

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