Opinión Nacional

El muerto sigue acusando

El 31-12-10 aspirábamos reflexionar sobre los duros tiempos que nos aguardan, en los cuales se inscribe la reelección del golpista-presidente (GP) vía fraude-trampa en diciembre del 12.

Pero, a propósito del fallecimiento del ex presidente Carlos Andrés Pérez, la disputa entre sus dos familias por el lugar de entierro, y la intervención de elementos políticos en el asunto, consideramos prioritario examinar lo planteado, en particular por la relación que tuvimos con el mandatario para la elaboración del libro: Yo sigo acusando, habla CAP.

En la última entrevista,  realizada en Miami en varias sesiones, debido a sus dificultades para expresarse, nos reiteró muchos de los conceptos y apreciaciones sostenidas en el pasado. Y al preguntarle sobre su inclinación-deseo de regresar a su país fue enfático: “Cuando haya democracia”.

En un inicio supimos que había disposición, de ambas partes, para enterrarlo en Miami para trasladarlo luego a Caracas, cuando cambiara la situación política reinante.

Pero, al examinar la disputa surgida,  caemos en cuenta de que en el  mismo están inscritos intereses políticos gubernamentales.

Al solicitar la familia Rodríguez permiso para enterrarlo aquí, el GP respondió que eso no hacía falta. Se entiende entonces que para el régimen tiene sentido cualquier intervención que impida que el exiliado de mayor renombre, por haber sido dos veces Presidente y uno de los políticos más polémicos de la historia de Venezuela, fuese enterrado en el extranjero.

El chavismo, con esta jugada, aparecería amplio, generoso, magnánimo. Hasta el día de su muerte persiguió a CAP como su peor enemigo, pero ahora pueden traerlo para con él enterrar los tiempos y la política que ayudó a construir.

El oficialismo pasaba a ocupar puesto de actor en lo que se veía inicialmente como una disputa familiar. Y el 28-12 escribimos nuestro artículo: El chavismo traerá y enterrará a  CAP, publicado en este espacio el 31/12/10.

Horas más tarde la familia Pérez Matos declara que no haría problema con el traslado de los restos de CAP a Caracas, lo que leímos como la aceptación de las ventajas de la otra parte, debido a la inscripción del régimen en la línea de ‘repatriar el cadáver’ de quien, todavía en marzo, se le dictó otra solicitud de extradición.

Y a esta hora está documentada la intervención del régimen. El 30/12/10 el diario VEA titula: “Frustrado show de hijas de CAP en Miami”

Y se  lee: “El show mediático que pretendían montar en Miami las hijas de Cecilia Matos y CAP, Cecilia Virginia y Maria Francia, se frustró al negarse las hijas de la señora Blanca Pérez y esta misma,  a darle un carácter antichavista al sepelio del ex presidente.”  Una posición de la familia que no ha sido desmentida.

¿Parte de un acuerdo o negociación? ¿Carácter chavista contra carácter antichavista?  ¿Es ese el problema?

Y con acentuado cinismo José Vicente Rangel, uno de los “notables” que encabeza la defenestración de Pérez en 1993, señala: “Esa muerte en Miami y la pugna por apropiarse del muerto,  que parece copiada de una pieza teatral de Ionesco, no se la merecía él de parte de sus correligionarios y de la clase social que tanto se favoreció con su actuación política. ¡Paz a su alma!” (VEA, 05-01-11)

En consecuencia, el régimen ayudará a la labor de repatriación, por encima de sus amigos políticos y los miembros de la clase social que se favoreció con sus gobiernos y que ahora se enfrentan a la “revolución”. Ellos serían los financistas para sepultar a CAP en Miami. Pero ¿quién financia las diligencias para que se le traslade a Caracas?

El GP lamentó el 04-01-11 que el cuerpo de CAP no haya sido enterrado aún. Y comienza por defenderse: “Muchos son capaces de decir que yo mandé a abrir un juicio en Miami”. Si no lo mandó a abrir ¿contribuyó a su realización y por ello trata de confundir?

Y agrega: “Ahora me acaban de informar que, lamentablemente, se abrió un juicio y que el cadáver que requiere cristiana sepultura, ahora no lo pueden enterrar hasta que se resuelva el juicio. ¡Que cosa tan horrible! Más bien uno tendría que hacerle un llamado a sus hijas”.

Entendemos que hoy el asunto está en manos de la jurisdicción judicial norteamericana. Un caso político que ha puesto a un lado hasta el respeto a lo humano y cuya conclusión puede  tomar un tiempo difícil de predecir.

Un caso además que permite ver el nivel de polarización a que ha llegado esta sociedad. La relación CAP-Matos tiene una conocida descendencia y en los últimos 15 años la convivencia fue permanente.

Para la familia Pérez Rodríguez, más allá de la natural inclinación de querer enterrar a su deudo, está el hecho incontrovertible de que CAP estaba ubicado en una posición de alejamiento públicamente conocida.

De modo que, en principio, debió existir la búsqueda de un acuerdo con respecto a cómo proceder para la despedida de CAP.

Sin embargo, hoy, el entierro de CAP sale de las manos de sus deudos para convertirse en un problema politico en el cual las posiciones polarizadas son las encargadas de tomar las decisiones.

La instancia oficial se presenta con sus grandes fuerzas, no sabemos el alcance del respaldo material con que puede contar la otra parte. Mientras, CAP continúa a la espera de un espacio para seguir acusando!

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