Opinión Nacional

El negociado actual de positivismo y liberalismo

La dama pide simplemente que se le diga si es verdad que el golpista-presidente perderá la mayoría de las gobernaciones y alcaldías para dar inicio a su salida casi inmediata del mando-poder. Dice que así se lo han explicado, pero pregunta porque ya no sabe en quien creer. Cada grupo o partido da una versión de lo que va a suceder y por los medios se expone una cosa tras otra.

Quiero que sepa que yo estoy completamente confundida y así hay un gentío. Esto está que arde, pero cada quien anda por su lado. Son muy difíciles las coincidencias y cada sector lo que busca es su acomodo.

A nadie le importa luchar por lo que es de todos que es el país que hoy están destruyendo como les da la gana sin que ninguno de nosotros podamos hacer nada por impedirlo. Y eso por una razón muy sencilla, no nos hemos organizado, por lo mismo de que cada quien anda en lo suyo. Y cuando se plantea la organización salen a relucir otras cosas como los programas o planes que se van a poner en práctica para adelantar una lucha con objetivos claramente definidos.

Yo le digo, mientras no cambiemos nuestra manera de actuar estaremos apoyando la permanencia o continuación del régimen que nos tiene pisoteados.

¿Y qué responder a esta exposición que es una síntesis del drama político que vivimos? Lo único que se nos ocurrió fue comentar las partes del discurso, guiado por la espontaneidad y la sencillez que acabábamos de escuchar.

AQUÍ LA CONFUSIÓN Y EL PRAGMATISMO SUSTITUYERON LA IDEOLOGÍA Y LA POLÌTICA

Lo primero es registrar como rasgo fundamental de este momento la confusión que proviene de la falta de objetivos claramente definidos en la lucha política. De allí que surja una multiplicidad de posiciones que se corresponden con los muchos grupos. Y se trata de posturas que poco o nada tienen que ver con alguna identificación política e ideológica. Esto es algo a lo que la gente en general le huye. Se prefiere sumar esfuerzos por el logro de reivindicaciones.

Pero a nivel de dirigentes se va un poco más allá: se asume la política como una simple práctica capaz de pagar buenos dividendos. Se prescinde, en consecuencia, de toda solicitud doctrinaria en lo político e ideológico. Se abraza simplemente lo que se ha dado en llamar pragmatismo.

UN CUADRO IDEOLÓGICO QUE CORRESPONDE
AL PASADO

Y cuando exploramos el cuadro de ideas que prevalece en el gran vacío de pensamiento que define este tiempo, advertimos que todo está determinado por el pasado. Es a tal punto grave el asunto que el mal llamado socialismo del siglo XXI surge como un intento de enfrentar el vacío sin ir más allá de lo que ocurre en “el otro lado”: socialdemocracia y socialcristianismo, dos escuelas afines al liberalismo y al positivismo.

Es entonces el siglo XIX en el XXI, en el entendido de que ni siquiera quien dice levantar las banderas de un tal socialismo de avanzada asume el marxismo como teoría fundamental para guiar la acción social, económica y política en general. El PSUV dice responder a un invento ideológico que junta tres raíces, las de Zamora, Bolívar y Simón Rodríguez y ninguna tiene que ver con marxismo y sólo puede aludirse a algunas ideas que pueden calificarse como socialistas en el marco del pensamiento robinsoniano.

UN COMPENDIO DE VACÍOS

En la práctica no cuenta para nada una determinada doctrina revolucionaria. Y, en el mejor de los casos habrá que decir que lo que se exhibe como Socialismo del Siglo XXI es un compendio de vacíos que dan cabida a los mismos y gastados esquemas del liberalismo y el positivismo, que aquí sirven a las empresas de los mercaderes de la politiquería.

AQUÍ NO HAY UNIDAD SINO
PACTOS-ACUERDOS-NEGOCIACIONES

Por ello cuando se habla de unidad se refiere una mentira. La unidad tendría que partir de una auténtica comunión ideológica y política en términos doctrinarios. Y aquí no hay nada de eso. Todo está dispuesto para los acuerdos y negociaciones que permitan en cada caso llegar a pactos-arreglos que impliquen el reparto de beneficios. En este sentido hay que recordar que la historia de este ex-país se identifica con el botín que ha servido para todo tipo de componenda a lo largo de la llamada vida republicana.

UNA SOCIEDAD DE INTERESES
IRRECONCILIABLES

De modo que la historia de la unidad política es una mentira que tiene en el fondo un propósito: tratar de ocultar que esta es una sociedad de intereses irreconciliables, como es el rasgo de todas las que están regidas por las leyes del capital. De modo que aquí no es posible admitir que estamos y vivimos en unas condiciones diferentes a las que determinan el poder de decisión y realización que corresponde a las minorías. Y eso significa en sí y por sí mismo la existencia de estructuras sociales montadas sobre los privilegios y las desigualdades, con un Estado que hace valer su maquinaria de violencia para resguardar el orden que define y determina el capital.

UN SOCIALISMO POSITIVISTA Y LIBERAL

No hay, en consecuencia, la aplicación de una nueva fórmula o doctrina para la comprensión, manejo y transformación. Hoy se acentúa el peso del pasado para que prevalezca y gobierne el cuerpo de ideas que emana del liberalismo y el positivismo.

Aquí se difunde el proyecto del SS/21 sobre la base de un Estado llamado a cumplir la vieja función de guardián y benefactor del capital y la que corresponde al Capitalismo de Estado, mediante la cual se acumula la riqueza que debe manejar el autócrata petrolero para imponer sus planes de “Nuevo Libertador de América”, llamado a enfrentar y derrotar a los EEUU que “parecen destinados por la providencia para plagar a la América de miserias a nombre de la libertad”.

La misión histórica del hegemón consiste en forjar la nueva unidad latinoamericana que permita dar la batalla final planteada desde el surgimiento de la ‘Revolución Cubana’ y que se ve ahora reforzada por la presencia de Venecuba y la compra de apoyos a través del Alba, Petrocaribe y las inversiones que están contenidas en la multiplicidad de acuerdos establecidos a nivel regional y mundial.

LA ‘LOCURA HEORICA’ ANTIIMPERIALISTA

La improvisación, por no decir la ‘locura heroica’ ha llegado al punto de empeñarse en hacer de este ex-país la vanguardia del llamado antiimperialismo, sin atender en lo fundamental a lo que significa hoy la global-explotación.

Pensar en una tal multipolaridad comprada a punta de barriles de petróleo, como arma para enfrentar ‘el imperio’ no va más allá de una ilusión dirigida a justificar su propio reino de ambiciones materializado en el SS/21.Un vacío junto a muchos otros para que el liberalismo y el positivismo en sus novísimas versiones continúen rigiendo nuestro destino.

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