Opinión Nacional

El país sigue en picada

Dentro del común desastre en que se encuentran materialmente todas la áreas y actividades del país, es mi deber nuevamente llamar la atención con lo que viene ocurriendo con algunas tareas y actividades, vinculadas directamente al quehacer del Estado, pero que por los valores resguardados o que son objeto de esa tutela merecen especial atención.

        Hace unos días atrás, tuve que referirme al efecto del desatinado Decreto por el cual el  «Vergatario Bolchevique » de manera arbitraria, como es su habitual estilo, había resuelto asignar , para la mejor preservación , conocimiento y uso de los valores patrios, y cónsonos con los nuevos ideales de la patria socialista, los archivos históricos de Bolívar y Miranda, confiados con todo tino  y fundamento legal a la Academia de la Historia, gracias a cuya custodia y empeño, no solo se los ha preservado, sino recuperado y mejorado, mantenidos bajo estrictos cánones de conservación, indispensables para su preservación.

        Advertimos y protestamos de dicha burda pachotada,  pues no tiene otro nombre lo así dispuesto, pero como vivimos y quieren mantenernos en el país de los ciegos, sordos y mudos, nada pasó, y salvo alguna que otra protesta, nada reclamó el soberano por este atropello.

        Pero será por curiosidades de la vida, o por haberse generalizado las malas prácticas y el descuido con todo lo que atañe al país, nos hacemos eco ahora de las lamentables declaraciones que recientemente ha dado la Sra. Virginia Betancourt sobre el mal estado y falta de adecuada preservación en que se encuentran libros y  reliquias de imprenta  y otros incunables que reposan en nuestra Biblioteca Nacional, sin que ello le duela o preocupe a nadie.

        Una vez mas se demuestra con todo esto que venimos viendo el desapego e ignorancia de lo que es el patrimonio histórico y cultural de una nación, ya hemos comentado la triste realidad que en esta materia rigen las conductas publicas y privadas de estas tierras de nadie y ahora en manos de un “militarete”, que con menos razón le preocupan tan nimios valores, demostrado con lo poco que le importa para nada el acontecer del país en otras áreas, si no mas importantes, cuado menos indispensables para su adecuada marcha y preservación de sus pobladores.

        Por el contrario de resolver quitar, minimizar, estorbar o perturbar las labores de las Academias, Corporaciones Públicas de apoyo y servicio para el Estado, es a estas a quienes debían confiarse el cuido, atención y uso de todo ese material que constituye nuestro acervo cultural e histórico, y por ley asignarles la función de custodios de aquellos, a cada una en su área.

        Estoy obviamente con quien fuera promotora y principal  hacedora de nuestra Biblioteca Nacional recuperada y modernizada, me uno a la protesta formulada por ese imperdonable descuido en que se mantienen esos nuestros hermosos tesoros y relamo y exijo que el Ejecutivo tome las medidas necesarias y pertinentes para salvaguarda de los mismos.

        Debe nuestro pueblo protestar enérgicamente por todo lo que viene ocurriendo en estas áreas, sin aparentes dolientes. Lo perdido, destruido o indebidamente manejado nos pertenece a todos, pero en especial a la conciencia de pueblo que aspiro y espero aun sea conservado.

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