Opinión Nacional

El tigre de papel y la asamblea de la faramalla

¿Qué harán nuestros templarios asambleístas en este país al revés, en donde por orden del que más mea la minoría se lleva la parte del buey y la mayoría la gallina flaca?

Asesinos contumaces y brinca talanqueras profesionales, asaltantes de banco y terroristas de vieja data, guerrilleros, malandraje, tontas útiles y coprófagos de profesión: esa fauna unidimensional de lamebotas al servicio del autócrata, mudos, sordos y ciegos cuando se trata de expresar ideas propias y reivindicar sus derechos al libre pensamiento pero tirapiedras y lanzallamas cuando por orden del capo di mafia deben imponer una orden, una línea de conducta,  un decreto,  han asumido hoy la fanfarria de presidir el carromato del circo de fieras pelones y payasos tristes con el que Chávez pretende distraer a la multitud mientras degüella a la democracia venezolana y monta su tarantín totalitario.
 
            Sólo faltó él dueño del circo prometiendo el elixir de la eterna juventud y la pomada milagrosa que cura el cáncer y se aplica como un supositorio de púas: la tiranía nacionalsocialista del siglo XXI. Pero allí estuvieron los suyos: dignos de un presidio por causa de crímenes presentes, pasados y futuros, guerrilleros de pacotilla, comandantes de utilería y asaltantes de entidades bancarias pero trajeados de primera comunión y batolas de mercadillo chino. Peinados y maquillados para aparentar cierta solemnidad, así lucieran como pastores recién trajeados. Rugiendo, payaseando, brincando de trapecios a quince centímetros del suelo ante el canal de casi todos los venezolanos – más exactamente, de ese 47% que representan gracias al mago y prestidigitador del establecimiento, 98 especímenes de la fauna nacionalsocialista.
            Invitados de piedra al festín de la maroma, los 67 ciudadanos electos por el 52, 7% de la ciudadanía. Ejemplo del birlibirloque chavista del país de fábula, donde la minoría detenta la mayoría, los buenos son los malos y Dios es el diablo. Provoca recordar a mi amigo, el poeta catalán José Agustín Goytisolo y su maravilloso poema infantil EL LOBITO BUENO: Había una vez un lobito bueno al que maltrataban  todos los corderos. Y había también un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado. Todas estas cosas había una vez. Cuando yo soñaba un mundo al revés.
            ¿Qué harán nuestros templarios en este país al revés, en donde por orden del que más mea la minoría se lleva la parte del buey y la mayoría la gallina flaca? Este parlamento tracalero y malandro, es el único del mundo dizque civilizado y democrático en que por orden del ejecutivo – pues la división de los poderes, como en toda dictadura, es una ficción engaña pendejos –   la espuria mayoría a la fuerza se lleva la presidencia, la vice presidencia y la segunda vicepresidencia así como las comisiones que les salgan del forro mayestático al teniente coronel.
            Sólo pido que, pensando en el futuro,  no olvidemos la ley de gravedad de este sórdido período de nuestra historia, formulado por algún prócer de la oposición dura: así como se ven las cosas y si los templarios no le echan una carretada de bolas impidiendo la farsa legislativa, no se tratará de tener elecciones para salir de Chávez. Se tratará de salir de Chávez para tener elecciones. Que los rugidos del tigre de papel y las maromas de sus comandantes de cartón piedra no nos impidan oír la clarinada.

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