Opinión Nacional

Entrando al 2004

Hay años que son cruciales y por tanto emblemáticos en la vida de los países. En el caso de Venezuela tenemos a 1936, poco después de la muerte del general Gómez, año que marca el inicio de la transición hacia la democracia.

Tenemos también a 1958, año de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, de la firma del pacto de Puntofijo y del reinicio de la trayectoria democrática.

¿Tendrá el 2004 un rango histórico destacado o será uno más en el inventario de la crisis?. A ciencia cierta nadie lo puede saber, pero las expectativas crecen entre los partidarios de la reconstrucción y los del continuismo.

Para quienes luchamos por una salida cívica al pandemónium venezolano, el 2004 se presenta como la oportunidad para la revocatoria del señor Chávez.

Hace muchos meses que el conjunto del país va por ese cauce. Baste recordar el célebre Acuerdo del 28 de mayo de 2003, facilitado por la OEA, en el cual tirios y troyanos consagraron al RR como la ruta a seguir.

A trancas y barrancas el proceso referendario ha ido marchando y en pocos días se iniciará la verificación de los firmazos. Los expertos en la materia señalan que de aplicarse con rigor los plazos reglamentarios, el RR no debería pasar de finales de abril o comienzos de mayo. Al respecto no quisiera decir como Santo Tomás: ver para creer.

Los seguidores del régimen sostienen que 2004 será el año del «confirmatorio». Bien porque no haya la autorización «legal» para realizar el referendo, o bien porque de celebrarse no sea eficaz, es decir no logre la revocación miraflorina del señor Chávez. En eso anda la «nomenklatura» y sus poderes correlativos dentro y fuera del Estado.

Los miembros de la Coordinadora Democrática no sólo muestran su legítimo entusiasmo sobre la revocatoria presidencial, sino que también están organizando fórmulas para escoger candidatos y preparar sucesiones.

Vale la pena reiterar que mezclar el camino revocatorio con unas primarias internas sería el mejor empujón para prolongar la estadía gubernativa del señor Chávez.

Lo que sí esta claro para todos es que el 2004 será un año de gran confrontación. Por un lado, un régimen hegemónico que lleva más de 5 años agitando y destruyendo, y por el otro, una mayoría de la población cuyo principal factor común es el repudio de la situación actual.

Para que sea, así mismo, un año de verdadera importancia para el futuro hace falta bastante más. No se trata de revocar a Chávez —de por sí una hazaña— para imponer a fulano o mengana y que todo siga «business as usual» aunque con apariencias menos grotescas.

Se trata de la posibilidad de concluir una etapa y abrir otra. De salir de un régimen militarero y regresivo, y entrar en la reconstrucción de una gobernabilidad cívica y social de largo alcance. Ojalá y entremos al 2004 pensando que este sí puede ser un año «crucial y emblemático» para Venezuela en los comienzos del siglo XXI

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