Opinión Nacional

Escenarios 2006

Venezuela se inserta en escenarios políticos y geopolíticos complejos. La evolución del proceso revolucionario bolivariano es indisolublemente nacional-internacional. Eliminarle una de sus dos características mutila cualquier intento de aproximación a su naturaleza.

En lo nacional la revolución se define a sí misma “sin marcha atrás”, como lo ha reiterado Chávez en innumerables oportunidades. La declaración del Jefe de Estado (12-02-06) de que debe comenzar la era del Plan Nacional Simón Bolívar (consolidación de la revolución), proyectado originalmente (1992) para ser ejecutado en 20 años a partir del fin de la etapa de transición (Agenda Alternativa Bolivariana), anuncia medidas más transparentes en la “vía” al socialismo y un propósito de mando final que se instala, en principio, en la década que comienza el año 2020.

Le tocará a la Asamblea Nacional crear el piso legal para dejar en blanco y negro el signo de los tiempos por venir, que Elías Jaua definiera meses atrás como “hegemonía democrática” y que tal vez deba llamarse “hegemonía en la democracia” (revolucionaria), cuyo ejemplo más claro es la misma Asamblea Nacional.

En este contexto (hegemónico) deben realizarse las elecciones presidenciales de diciembre. No se trata de un proceso electoral en el marco de la democracia representativa, sino de una votación relegitimadora, para iniciar la nueva fase con el peso de la mayoría de la población. Chávez entiende las elecciones como una confrontación de sistemas (capitalismo o socialismo) que sintetiza en la fórmula “Chávez o Bush”.

Lo que acontezca con el Consejo Nacional Electoral es casi anecdótico.

La otra dinámica, la internacional, luce más rápida para acceder a la comprensión del posicionamiento revolucionario. El primer test que tendrá Chávez será la evolución de la situación política en Medio Oriente, especialmente después de la decisión de Irán de rechazar la propuesta de tutela nuclear rusa para el enriquecimiento de uranio.

Si la alianza estratégica Irán-Venezuela se traduce en acciones conjuntas, como el corte simultáneo de petróleo en caso de producirse un ataque contra Irán, o en decisiones que vayan más allá del terreno retórico-diplomático o de los acuerdos bilaterales “permitidos”, el unilateralismo de Estados Unidos volverá a hacerse presente en América Latina.

Marzo, mes en el que el desarrollo (nuclear) de Irán se discutirá en el Consejo de Seguridad de la ONU (además, las elecciones presidenciales de Israel deben efectuarse el 28-03-06) marcará la pauta sobre esta situación.

Por otra parte, la consolidación del poder parlamentario de Uribe, augurio de su reelección presidencial, junto con el inminente estallido de la crisis política de Ecuador, donde el Ministro de Defensa Oswaldo Jarrín ha pedido desde ya la intervención de una “Fuerza de Paz”, harán que la frontera colombo-venezolano comience a constituirse en un foco prioritario de atención de la revolución.

Diciembre todavía está muy lejos.

Nota: Mi anterior artículo (“El inicio del Plan Andino”) apareció con la firma de la apreciada columnista María Isabel Párraga, como lo aclaró oportunamente El Universal. Puedo dar fe que el que usted acaba de leer, estimado amigo, fue escrito por Alberto Garrido.

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