Opinión Nacional

Existen sumas que, definitivamente, restan

“… Los tímidos tienen miedo antes del peligro; los cobardes, durante el mismo; los valientes, después…”

Johann Paul Friedrich Richter (Jean Paul; 1763-1825)

Quizás la sumatoria de dos ruedas, independiente de si son iguales o no en la medida de sus radios, le permitiría a cualquiera según su habilidad y a su voluntad, construir desde una patineta hasta una bicicleta o cualquiera otro fuere el medio para transportarse de un lugar a otro; pero, indiscutiblemente, la suma de cobardes no ha permitido a nadie ni permitirá jamás construir absolutamente nada distinto a la expansión, a la contaminación por contacto y contagio, y al derivado refuerzo de la expresión material de la conducta de los cobardes.

Una cuña del mismo palo

“… Las fuerzas policiales, paramilitares y un sector reconocible del estamento militar, se han convertido así en simples pero terribles guardias pretorianos, sostenedores de un régimen ilegítimo y desviado del verdadero rumbo que adquiere la nación…” (Del terrorismo de estado a la guerra civil; Hugo Chávez Frías; Prisión de Yare Venezuela, julio de 1992)

Terrorismo de Estado

Recordemos que esta modalidad de terrorismo ha sido en toda la historia de la humanidad, una herramienta de los cobardes; de los que en el poder y por el poder, en gavilla golpean y fusilan a los presos, pero eso si, primero los amarran.

Mediando la despersonalización de las víctimas, el ciudadano común desarmado, quien es asumido, tomado y llevado al terreno de simples objetos prescindibles; ello, independiente del método articulado, organizado y empleado para su eliminación o exterminio físico, sea individual o en colectivo.

Pero…

Mas cuando la dinámica del miedo no logra el sometimiento incondicional de toda una población; cuando el Terrorismo de Estado es desafiado por uno y otro miembro de esa comunidad, no existe fórmula distinta alguna como alternativa; es decir, no le queda a los terroristas, a los cobardes que les patrocinan, y a quienes pretenden edificar un andamiaje que les permita mantenerse en el poder por el poder; no les queda otra que, aumentar la dosis de terrorismo.

Ese es el escenario y ese el momento venezolano donde se pretende aumentar la dosis de miedo en la población y por ello se encuentra hoy en el país y no casual, el supuestamente más experimentado, famoso y sanguinario de todos los practicantes de la disciplina del terror y del Terrorismo de Estado en Latinoamérica: Ramiro Valdés Menéndez, alias “Ramirito”.

El mismo que semanas atrás vino, fue presentado por Hugo Rafael Chávez Frías como jefe de la solución eléctrica, luego citado como visitante, seguidamente ignorado y escondido bajo una nueva imagen –sin barba ni bigote ni uniforme–; y luego de meterse en “camisa de once varas” por entrépito, devuelto a su país; pero regresa de nuevo y esta vez, nada de publicidad, se mantiene oculto, supuestamente organizando la aplicación de su especialidad o de lo único que aprendió a hacer y que a sus 78 años, es lo único para lo que sirve.

Ese natural cubano quien, dice la versión y la propaganda oficial cubana, ejerció desde los finales de la década de los cincuenta del siglo pasado, como cirineo de ese otro famoso  criminal y natural argentino elevado a la fama y a un sitial de supuesto héroe por los intelectuales orgánicos y transgénicos representantes de la izquierda europea, transmitida, asumida y reforzada por sus pares latinoamericanos.

Por cierto, una izquierda europea para aquel momento de esa selección, sumidos unos y otros en su propia crisis existencial, distintiva de la época; todos ellos, intelectuales ávidos de oxígeno, de un mito, de un por qué y de un para qué que le diera algún sentido a su existencia.

Con el tiempo, hoy, ese ungido, ya elevado a la categoría de fetiche, de amuleto sino de escapulario de la revolución del otro criminal Fidel Castro, no es otro que: Ernesto Guevara de la Serna, conocido como el “Che” Guevara, o simplemente, “El Che”

Fusilamientos

Fue en su propia voz y el mismo Ernesto Guevara de la Serna quien lo expresara públicamente ante las Naciones Unidas: “… Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí, hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba…” (Intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas en uso del derecho de replica, Ernesto Guevara, 11 de diciembre de 1964)

Actualizando los recochineos intelectuales

O más bien, se trataría en caso de ser útiles, de esos argumentos intelectualoides para la explicación, legitimación, instalación y funcionamiento de uno o varios Pelotones de Fusilamiento en Venezuela, que a la sazón, si tuviesen al menos el coraje y las esféricas  suficientes, no le harían falta tanto al experimentado sujeto, si es que las tiene, y su patrocinante, el héroe del Museo Militar.

Recordamos que uno de los más nombrados y actualizados intelectuales de izquierda y, precisamente hasta no hace mucho asesor y apoyo de Hugo Rafael Chávez Frías y su supuesta revolución, Heinz Dieterich Steffan, afirmó tajante en su declaración a Wilson García Mérida el 30 de abril del 2003:

“… En su primer texto sobre el tema, usted se declara, desde la ética, decididamente contrario a la pena de muerte en cualquier plano y circunstancia; pero política y pragmáticamente, según lo dice usted, a Fidel Castro no le quedaba otra alternativa que anticiparse a la ‘guerra preventiva’ de Bush en su anhelo de invadir a la isla con más agresividad que en 1961?…”.

A lo cual responde el intelectual Dieterich: “…Yo trato de darle al lector, en el artículo referido, elementos para entender la problemática de la decisión cubana en sus tres dimensiones, la ética, la legal y la pragmática y, sobre esa base, llegar a un juicio propio sobre lo adecuado de la decisión. Esa es, a mi juicio, la función del comentarista. Conociendo un poco la lógica de razonamiento de Fidel, hice la hipótesis de que él veía la necesidad de arrebatarle la iniciativa estratégica a los gringos. …”.

Remarca entonces García Mérida: “… ¿hay que suponer entonces que los fusilamientos en Cuba deben ser vistos como actos de guerra, inevitables a estas alturas de la agresión gringa contra el mundo?.

Y responde el intelectual: “… Sí, se trata de actos de guerra, en una guerra de agresión no declarada por Washington…”

Es así que entre enero y abril de 1959 y juzgados por medio de juicios sumarísimos 550 cubanos fueron fusilados. Ernesto Guevara de la Serna: “… En su condición de jefe de La Cabaña durante los primeros meses de la revolución, tuvo a su cargo los juicios y ejecución contra los detenidos en la fortaleza…”.

El ayudante de campo de Ernesto Guevara de la Serna, su amanuense o simple muchacho de mandado, era precisamente en esa particular circunstancia, el famoso y ahora nuevo miembro cubano del equipo de gobierno de Hugo Rafael Chávez Frías: “Ramirito”, Ramiro Valdés Menéndez.

¿Entonces?

Si a imagen y semejanza de la versión y justificación de los fusilamientos de Ernesto Guevara de la Serna y del legitimante intelectual citado, estamos en presencia de una amenaza norteamericana de invasión, como lo repite a diario una y otra vez el líder; si como lo afirma Dieterich, existe en las “… tres dimensiones, la ética, la legal y la pragmática… la necesidad de arrebatarle la iniciativa estratégica a los gringos… Sí, se trata de actos de guerra, en una guerra de agresión no declarada por Washington…”, nada más recomendable que seguir las enseñanzas de Fidel Castro Ruz y su brazo ejecutor Ernesto Guevara de la Serna: Juicios sumarios y Paredón de Fusilamiento.

Mas…

Y allí está el pero, Ernesto Guevara de la Serna, el que en La Cabaña tuvo y demostró tener el pertinente par de dos, y en su momento, más para mal que para bien de los cubanos, asumió y ejecutó juicios y fusilamientos, ya murió y si bien es cierto que enseño, educó, entrenó, demostró, hizo ejecutar y corrigió los errores de su amanuense subalterno, hoy residente en Venezuela; si bien es cierto ello, también lo es que se llevó con él ese par de dos y si quien, habituado a la adulancia y a la voz de mando de su superior, no las tuvo puestas en el pasado para eliminar a su directo contendor en la lucha por el poder en Cuba, Raúl Castro, ya anciano hoy y fuera de su protector medio social, imposible que las tenga ahora puesto que ese par, no retoña.

Alternativa

La única forma que existe de ser y de hacer algo útil en Venezuela y que tiene Ramiro Valdés Menéndez con su experiencia acumulada y en beneficio no sólo de la permanencia en el poder de Hugo Rafael Chávez Frías sino también y especialmente de la supervivencia de la nomenclatura cubana en el poder, su verdadera misión actual, está en un quirófano y en un injerto, y eso, clínicamente no parece posible, primero por la edad y los riesgos implícitos y segundo, por la incompatibilidad genética con cualquiera sea el donante; con eso se nace y se hace día a día en el tiempo.

Quien sólo se habituó en más de 50 años a atacar a pobladores y a lo sumo a ciudadanos desarmados y a mutilar y matar a presos amarrados, no puede pretender hoy tener madera para enfrentar a nadie en igualdad de condiciones, ese juego no lo conoció ni lo conoce, y más aún, le espanta.

Definitivamente, a la luz de los hechos y eventos referidos, resulta indiscutible que ante la presencia de Ramiro Valdés Menéndez en Venezuela, no queda otra que aceptar que existen sumas que, definitivamente, restan.

Las evidencias están allí, a la mano y disponibles para los interesados y estudiosos del poder por el poder, y del querer pero no poder.

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