Opinión Nacional

Frente al totalitarismo, la resistencia civil (II)

En la conclusión, Samelin señala ejes de investigación y sugiere que se realicen:

· estudios comparativos sobre los procesos de resistencia y de desobediencia

· investigaciones sobre las nociones de “violencia” y de “no violencia”

Se refiere a los estudios comparados sobre las formas de resistencia en la Europa nazi y la Europa sovietizada. Subraya la dificultad en establecer comparaciones entre una y otra forma y piensa que los fundamentos políticos de los regímenes nazi y soviético no son los mismos, así como tampoco lo son los períodos históricos. En el primer caso hubo la guerra mundial cosa que también hubo en el el otro, pero bajo invasión,. Pero recuerda que, después de 1947 hubo una “guerra fría”; también que en el Tercer Reich hubo un genocidio contra los judíos, cosa que no ocurrió en la Unión Soviética, en la que si bien no hubo “guerra contra el judío”, sí se desarrolló una guerra contra el individuo, contra la libertad de pensamiento, llevada a cabo por la propaganda, la vigilancia social y la reeducación ideológica. Dice que esta última guerra “en ciertos aspectos, parece haber sido más intensa que la llevada a cabo en los países ocupados por la Alemania nazi”. A este respecto, hay que decir que en el Tercer Reich, además de la guerra homicida contra los judíos, hubo la misma guerra de la Unión Soviética contra el individuo, contra la libertad de pensamiento, contra la libertad de información, llevada a cabo por la propaganda, la vigilancia social y la reeducación ideológica.

No obstantes las diferencias entre los dos períodos, dice que “sería interesante promover hoy en día que busquen las manera de ser desobediente y los procedimientos efectivos de resistencia en el interior de ambos sistemas.”

Leyendo a Semelin uno corrobora que la resistencia civil es sin duda un arma efectiva para luchar contra el totalitarismo. Brota en lo más interno del individuo para unirse a toda una colectividad oprimida que quiere acabar con el despotismo, quiere salvar todos los obstáculos, por más duros que parezcan. Esa lucha contra impedimentos me hace recordar un poema de Rainer Maria Rilke que una vez traduje:

 

Si me apagas los ojos no dejo de verte;

 

si tapas mis oídos te sigo oyendo;

 

con los pies amputados corro hacia ti,

 

y aun sin la boca puedo conjurarte.

 

Me cercenas los brazos y es mi corazón

 

la mano que te empuña;

 

si paras mi corazón latirá mi cerebro

 

y si lo quemas fluirá en mi sangre[1]


[1]Rainer Maria Rilke  (1875-1926)Aus: Das Stundenbuch / Das Buch der Pilgerschaft (1901)

 

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