Opinión Nacional

Gente con olfato

Ha comenzado a aflorar la contradicción fundamental dentro del chavismo. Es la contradicción entre los castro-comunistas y los que no lo son. Los castro-comunistas se disponen a convertir a Venezuela en otra Cuba, copiando el modelo político-económico implantado allá por Fidel y su camarilla. Los no-comunistas manifiestan su desacuerdo en la medida en que van conociendo el plan en detalle. Y en esta misma medida pasan a ser disidentes. Como tales son tratados.

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Los condones de Su Majestad Imperial
En una ocasión, por lo menos, Su Majestad Imperial usó el símil del condón para referirse a la utilización por él de personas para sus fines, logrados los cuales se desprende de ellas y las tira al cesto de la basura. Esta ha sido su práctica durante los ocho largos años que lleva en el poder. Se ha gastado hasta ahora una caja de condones. Y todavía le quedan.

Les ha tocado esta vez a los dirigentes de Podemos, la fracción chavista del MAS. Los usó primero para dividir el MAS. Después para hacer todas las marramucias electorales. Luego para injuriar a los opositores desde la tribuna. Y finalmente para taparle todas las vagabunderías al gobierno. Nada gratis. Todo bien remunerado, con beneficios cuantiosos que están a la vista.

Ya no necesita a los de Podemos, porque Su Majestad Imperial sabe que no son comunistas. Ellos mismos lo dicen. Son socialdemócratas. Por lo menos así lo creen. Supongamos que no lo sean. Lo que importa es que defienden su espacio político. Su conuco político, que es su cuota poder, la que perderán con el partido único. No aceptan confundirse con esa masa amorfa de adoradores de Su Majestad Imperial. Están dispuestos a seguir adorándolo, pero en su propio altar. Con su propia liturgia y con sus propios ritos. No como números.

Pero Su Majestad Imperial no acepta que se le discutan sus órdenes. No acepta rebeldías así sean de palabra. Nunca ha tenido en mente que en su partido, propiedad privada suya, se discutan doctrina y estrategia. Nunca le ha pasado por la cabeza tener un partido con tendencias y liderazgos distintos al suyo. Nada de eso. El no quiere un partido. El quiere un cuartel. Un solo cuartel donde él mande y todos obedezcan. Donde él ordene y todos acaten. Donde grite “firrrrrrmes” y todos se pongan firmes. Y lo quiere de este modo porque él sabe que sólo hay una manera de implantar el castro-comunismo en Venezuela. Es por la fuerza. Y por la fuerza tratará de implantarlo, usando a sus seguidores como autómatas.

Por este motivo ya se quitó el condón de Podemos y lo tiró a la basura. Está esperando a ver qué hacen el PPT y el PCV. Están advertidos. El cesto de la basura todavía tiene espacio.

El rugido del ratón
¿Porqué de pronto este rugido de ratón, tanta osadía en el desafío a Su Majestad Imperial? Sólo hay una explicación: los señores de Podemos han constatado personalmente y por las encuestas que el castro-comunismo es rechazado por la inmensa mayoría de los venezolanos. Que la inmensa mayoría detesta la idea de convertir a Venezuela en otra Cuba. Eso lo saben porque no son lerdos. Y además que la gente está cansándose de Su Majestad Imperial, de su mal gobierno, de la insultadera, de la regaladera de dinero a los extranjeros.

Y porque no son lerdos saben que el descontento general aunado a la contradicción fundamental entre la sociedad venezolana, profundamente democrática, y Su Majestad Imperial con su camarilla, empeñados en imponernos por la fuerza el modelo político-económico cubano, producirá, más temprano que tarde, el corto-circuito que electrocutará el régimen. Si algo ellos han demostrado tener en su carrera política ha sido olfato. Nunca les ha fallado el olfato. Y esta vez su olfato les huele a quemado.

El discurso de Didalco Bolívar, el único que se atrevió a levantar la voz, lo dice todo. No ha perdido el olfato. Quemó las naves del regreso. Y si las quemó es porque ve camino hacia delante. Sería bochornoso, más que trágico, que recoja lo dicho. De nada le valdría, porque ya tiene marcado en la frente su destino en el chavismo.

La prueba de fuego
Pronto vendrá la prueba de fuego para estos disidentes, si mantienen su disidencia. Será la reforma constitucional, preparada por Su Majestad Imperial para constitucionalizar la conversión de Venezuela en otra Cuba incluyendo la presidencia vitalicia para él. ¿Qué actitud tomarán los disidentes: estarán a favor o en contra?
Si estuviesen a favor no serían disidentes. Para serlo deberán definirse en contra. Estar en contra les dará la oportunidad de aclarar ante el pueblo las razones de fondo de su disidencia, que suponemos sean, tomándoles la palabra, su oposición al castro-comunismo y a la presidencia vitalicia. ¿Lo harán? No lo sabemos. Podría suceder que decidan pasar a retiro calladitos, disfrutando de un buen pasar, para no crearse más problemas con Su Majestad Imperial. Los hechos hablarán. Esperemos a ver. A ellos les toca actuar.

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