Opinión Nacional

¿Hay en la Venezuela actual un verdadero Estado de Derecho?

Algunas veces duerme el derecho,
pero no muere jamás.
Aforismo Jurídico

Uno de los principales logros de la humanidad ha sido, sin lugar a dudas, la superación en los siglos XVII y XVII del absolutismo monárquico. Baste recordar que antes de la revolución francesa la norma era que el Rey era el Estado, y por lo tanto, su poder era absoluto, ya que su legitimidad derivaba de Dios. Es conocida la expresión que sostenía que el Rey «hace» la Ley, el Rey «aplica» la Ley y el Rey «interpreta» la Ley .

En pleno siglo XXI el Presidente Chávez pretende, de manera subrepticia, arrogarse de hecho los mismos poderes que tenía Luis XIV. No le basta con poseer una mayoría sumisa y acrítica en la (%=Link(«http://www.asambleanacional.gov.ve/ns2/index.asp»,»Asamblea Nacional»)%); un Fiscal General miembro activo de su organización política, cuya función principal, parece ser la de impedir que prosperen acusaciones o investigaciones por hechos eventualmente delictivos cometidos por el Presidente; un Defensor del Pueblo, entregado a exculpar y proteger de cualquier acción judicial a los integrantes de los Círculos Bolivarianos o de otros grupos afectos al Presidente Chávez; un Contralor General de la República que se hace la vista gorda ante cualquier irregularidad administrativa, que tenga por origen funcionarios del gobierno y , mas aún, si estas son originadas por militares. El Consejo Nacional Electoral, impredecible y que depende de la transparencia de un registro electoral controlado por el General Santeliz, pieza clave en el ajedrez político de Chávez. Un (%=Link(«http://www.tsj.gov.ve»,»Tribunal Supremo de Justicia»)%), dividido en dos fracciones antagónicas, en la que una de ellas, la presidida por el magistrado Iván Rincón, es de una obsecuencia total a los deseos y designios del primer magistrado de la República.

Sin embargo, esto no parece suficiente para el Presidente Chávez, quien considera que para lograr sus metas políticas debe concentrar aún más el poder en sus manos. Por eso exigió que se creara una Ley Habilitante, que le permitió legislar por encima del Parlamento, por eso desea que se elimine la autonomía del Banco Central reservándose la potestad de designar y revocar, cuando así lo desee, a sus autoridades y determinar cuales informaciones sobre la economía y en particular sobre la inflación puedan ser divulgada al público.

También pretende desconocer la autoridad del Tribunal Supremo de Justicia y utilizar la forma más expedita de los Consejos de Investigación para desembarazarse de todos aquellos oficiales de las fuerzas armadas que no le sean sumisos. Quiere controlar a la Policía Metropolitana , dependiente constitucionalmente del Alcalde Mayor, para así poder desarticular toda forma de protesta de la oposición en la capital. Procede a ordenar a la policía política del régimen , la DISIP, que efectúen allanamientos a los hogares de quienes lo adversan e incluso efectúen detenciones ilegales de miembros de la oposición, sin presencia de fiscales del Ministerio Público y mucho menos una orden judicial de detención.

Ordena a la Guardia Nacional que disuelva, con gases lacrimógenos y perdigones, a las manifestaciones pacíficas de la oposición , por encontrarse dentro de los perímetros de nuevos espacios de seguridad inventados por él en consejo de ministros, sin que esas medidas, de dudosa legalidad, se apliquen a los simpatizantes del gobierno en Puente Llaguno.

Como todo esto le resulta aún insuficiente, pretende crear desde el gobierno una nueva central obrera, amenaza con entregarle las empresas a los trabajadores en caso de cierre de éstas, cualesquiera que sean los motivos de la misma. Opina y proclama que los medios de comunicación social son pura basura y al mismo tiempo otorga fondos a diestra y siniestra para la creación de medios de comunicación comunitarios. Arremete contra el sistema financiero solicitando que los ahorristas coloquen sus ahorros en el mayor desaguadero del sistema financiero nacional , es decir el Banco Industrial de Venezuela, que está contablemente quebrado, amén de la creación de bancos estatales para todas las categorías humanas existentes en el país: del pueblo, de la mujer, de los militares, etc.

Todas estas manifestaciones son una pequeña muestra de la manera como pretende gobernar el Presidente de Venezuela a la mal llamada V República. Es evidente que las características de un estado de derecho son para él una noción carente de valor porque, a fin de cuentas, son un producto de la burguesía y un nuevo estado » revolucionario» tiene que tener sus propias reglas, su propia moral y sus propia concepción del poder , y no tiene por que deberle nada a ideas foráneas producto de otros tiempos y de otras circunstancias. En eso le parece mucho mejor el modelo implantado en Cuba por Fidel Castro en el que éste ha logrado en la isla caribeña ser más que » Yo el supremo» de (%=Link(«http://psicomundo.com/tiempo/historias/roabastos.htm»,»Roa Bastos»)%) .

En la nueva república chavista no puede concurrir un dualismo entre Estado y Sociedad , por lo tanto no pueden existir derechos inalienables y anteriores al Estado; el mercado es una entelequia peligrosa; la división de poderes un obstáculo; la democracia representativa una farsa; los derechos políticos existen, en la medida que estén con «el proceso»; la reserva legal se modifica según las circunstancias; la irretroactividad de la Ley es algo que deberá ser revisado si está en los intereses de la revolución aplicar nuevas normas; la independencia de los jueces es un sueño de una noche de verano. La jerarquía de las normas es una sandez inventada por un checo llamado (%=Link(«http://www.todoiure.com.ar/monografias/varios/Hans_Kelsen.htm»,»Kelsen»)%) y que no tiene nada que ver con las necesidades del país. La justicia constitucional es buena en la medida que la resuelva la sala constitucional del Tribunal Supremo en la que el proceso es mayoría. ¿Y la legalidad de los actos de la administración pública? Eso es algo que al presidente no le interesa, ya que es obvio que sólo él puede determinar que es lo que debe o no hacerse , su voluntad es la Ley y por lo tanto todo lo que haga su gobierno es por definición legal

Ante ésta visión de país » revolucionario» instrumentada por Chávez, va a ocurrir lo que predice el apologista del régimen, Ignacio Ramonet, un enfrentamiento violento entre los partidarios de la libertad y el restaurador del absolutismo. El desenlace de esta tragedia griega es impredecible ya que estos años de desgobierno Chavista han generado un odio y resentimiento de tal naturaleza que costará, lamentablemente, mucha sangre para lograr un proceso de catarsis colectiva que vuelva a cimentar la armonía entre los venezolanos y así vislumbrar un sistema de gobierno en el que se abandone la esquizofrenia por un grado aceptable de racionalidad en el manejo de la cosa pública.

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