Opinión Nacional

La Chorocracia

En el vocabulario popular criollo, malandro y choro, significan lo mismo: individuo que vive de la delincuencia. El malandro está presente en todos los niveles de la sociedad. Puede ser el vil azote de barrio, amo de vidas y bienes, en esos rincones desamparados de la ciudad, y es también el que se confabula con funcionarios deshonestos, para obtener jugosos contratos en perjuicio de la Nación.

Ahora bien, el peor malandraje, por ser el que más daño produce a toda la sociedad, es el cometido desde las alturas del poder político. Es por lo anterior, que definimos el gobierno de malandros, como la chorocracia. El término define con bastante precisión, al conjunto de personas que desde el gobierno o girando a su alrededor actúan como tales. A continuación demostraremos como lo que este Gobierno viene haciendo con el país y sus ciudadanos, es malandraje puro.

Porque Gobierno malandro, es el que alienta las turbas callejeras, como las apostadas en el centro de Caracas, dedicadas a importunar a cuanta persona pasa por su lado, o el que arma a sus secuaces para que ataquen a manifestantes pacíficos, como ocurrió el 11/4 y el 4/11. Gobierno malandro, es el que permite que sus ministros y funcionarios paguen y protejan a estas huestes, o el que manipula a los otros poderes para que hagan silencio cómplice ante las fechorías cometidas.

Bajo la chorocracia la Procuradora o el Fiscal General actúan bajo las ordenes del Ejecutivo, quebrantando la ley y el estado de derecho. Bajo la chorocracia el Presidente de la República, encadena los canales de TV para que no se identifique a los culpables de la violencia. Bajo la chorocracia se malversa y pecula utilizando el avión presidencial, Miraflores o el Teatro Municipal con fines político partidistas. Bajo la chorocracia se viola constantemente la Constitución, sin que protesten, los llamados a defenderla.

Hay muchas otras actuaciones desde el gobierno propias del malandraje. Son malandros los que diseñan políticas públicas sabiendo que no se pueden cumplir y también, quienes las defienden en las instancias correspondientes, sabiendo los daños que ocasionarán al pueblo. Son malandros los que designados en un cargo para servir, se sirven de su nombramiento para delinquir.

La chorocracia, en fin, se alimenta del poder absoluto, pero sobre todo, de la carencia de valores éticos. No creemos que la chorocracia sea invento venezolano ni creación original de este gobierno, pero con esta administración ha alcanzado límites inexcusables y se ha hecho agobiante para el pueblo venezolano.

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