Opinión Nacional

La circunstancia

Baldasar Gracíán, jesuita y pensador del Siglo de Oro español dijo: “No basta la sustancia, requiérese también la circunstancia”. Efectivamente, Churchill a mediados de los años ’30, era un hombre políticamente acabado, como le dijo Lady Astor a Stalin; en su propio partido era un marginado. Sin la “circunstancia” de la II Guerra Mundial, nunca hubiese llegado a Primer Ministro. De Gaulle, sin la crisis de Argelia y el conato de golpe de estado de 1958, no hubiese sido Presidente. Lenin, sin la derrota del ejército ruso en la I Guerra Mundial, que creó las condiciones para la revolución, hubiera muerto como un oscuro revolucionario en el exilio. Hitler, sin la derrota alemana de 1918, la hiperinflación y la Gran Depresión de 1929-33 tampoco hubiese sido el Führer.

El liderazgo de Chávez también se debe al “Yo y sus circunstancias”, como diría Ortega. Sin la crisis socio-económica, la baja sostenida de los precios del petróleo y sin el auge de la antipolítica, en buena parte fomentada por ciertos sectores, el golpe de 1992 no hubiese tenido las consecuencias en la opinión pública que tuvo y que, entre otras cosas, llevaron a Chávez a la presidencia. Obviamente, la posterior fortaleza del régimen chavista se debe básicamente a la ecuación: Carisma + petróleo a precios altos + división y errores de la oposición. La enfermedad de Chavez está creando una nueva circunstancia nacional. El locuaz comandante- presidente tiene casi mes y medio que no ha podido ni siquiera grabar un breve mensaje a su pueblo y el régimen nos asegura, insultando la inteligencia de cualquiera, que Chávez está ejerciendo a plenitud sus funciones.

Los precarios equilibrios internos del PSUV, entre Maduro y Cabello, impidieron que se aplicara la Constitución, por lo menos en algo que es absolutamente evidente para el sentido común: que hay una falta temporal del Jefe del Estado. El Tribunal Supremo comete la aporía estúpida de afirmar que para que haya falta temporal el propio presidente debe solicitarla. Imagínense a un presidente inconsciente por un accidente o un derrame cerebral solicitando la falta temporal.

Todo esto hay que denunciarlo, particularmente en el exterior. Sin embargo, al 80% de la población no le interesan las disquisiciones jurídicas sobre la Constitución y del 20% restante apenas el 3% las entiende. Es fácil, para el régimen, fomentar la imagen que la oposición, aprovechándose de la enfermedad del caudillo, quiere desconocer su reciente victoria electoral.

La circunstancia está cambiando sustancialmente. El liderazgo carismático no se hereda, ni se transmite. Un Mesías Redentor surge no se fabrica. La unción del Mesías a Maduro le asegura, por un tiempo, la candidatura presidencial del PSUV, en caso de falta absoluta. Pero nada más. La circunstancia está cambiando, pero hay una variable fundamental que no está clara todavía. ¿Chávez se recuperará total o parcialmente? ¿Se recuperará sólo por un tiempo o nunca? En fin, sin que se clarifique definitivamente esta variable, no podremos conocer la nueva circunstancia. Vienen tiempos duros.

La situación socio-económica empeorará conside rablemente, después de años de políticas económicas fracasadas, ineficiencia, despilfarro y corrupción. Pero, la oposición para transformarse realmente en alternativa, debe mantener un mínimo de unidad de mando. Cuando el barco navega en aguas turbulentas hay que cerrar filas detrás del capitán. No es fácil, porque en la oposición conviven muy diversas visiones del país y múltiples egos y ambiciones. Sin embargo, frente al fenómeno chavista con o sin Chávez, sin un mínimo de unidad, sólo hay suicidio político, exilio y/o estupidez. La defensa de la democracia es el mínimo común denominador de la unidad.

La MUD tiene, como todo, sus defectos, pero si no existiera habría que inventarla, alrededor de la MUD hay que renovar y fortalecer la unidad. Enfrentar el tema electoral es absolutamente necesario, recordemos que una de las fortalezas del régimen es su apoyo popular y con todos los abusos, trampitas, ventajismo e ilegalidades del gobierno, la oposición la logrado reducir el voto chavista del 63% del 2006 al 55% del 2012.

Pero lo electoral no es suficiente, hay que prepararse a acompañar las protestas sociales que vendrán. Para enfrentar la nueva circunstancia es necesario que se fortalezca la capacidad unitaria de pensar y trazar estrategias y tácticas. Eso requiere de una instancia unitaria, una verdadera sala situacional, que “ausculte” la circunstancia, que utilice el aporte de diferentes expertos y que tenga el suficiente peso específico para que pueda influenciar a los decisores. Sé que hay gente de muy buen nivel alrededor de la MUD, en los partidos y en la sociedad civil, que ya están contribuyendo con sus ideas a los esfuerzos de la oposición, sin embargo me temo que hay dispersión y falta de atención por parte de los decisores.

Eso provoca indisciplina y unidad sin disciplina es inútil y conduce al fracaso. Viene otra circunstancia en Venezuela. Hay que prepararse, con calma y cordura, sin histerismos, ni inmediatismos castrantes. Soplan vientos de cambio, pero los tiempos pueden no ser cortos.

 

 

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