Opinión Nacional

La historia según Vallenilla Lanz

Una guerra civil de carácter social
“Boves ha logrado reunir –decía Montalvo—como que convida con todo genero de desorden, al pie de diez o doce mil zambos y negros, los cuales pelean ahora por destruir a los criollos blancos, sus amos, por el interés mutuo que ven en ello; poco después partirán a destruir a los blancos europeos, que también son sus amos, y de cuya muerte les viene el mismo beneficio que de los primeros”

“El llanero, como el bárbaro, como el nómada en todos los tiempos y en todas las latitudes, se caracteriza por “la afición a la independencia individual, por el placer de solazarse con sus bríos y su libertad en medio de los vaivenes del mundo y de la existencia; por la alegría de la actividad sin el trabajo; por la afición a un destino azaroso, lleno de eventualidades, de desigualdad y de peligros…”

En otra ocasión nos referimos a historias de Venezuela que son relatos, simples notas descriptivas, sin mayor explicación de las causas de los acontecimientos, en contraste con las otras, que quizás son las verdaderas historias, donde se van identificando y aclarando las profundas razones que subyacen y motivaron las acciones humanas y de los distintos grupos que han conformado la venezolanidad.

Es dentro de esta perspectiva que recomendamos la relectura de Laureano Vallenilla Lanz en su “Cesarismo Democrático” (1919). Al margen de su desempeño en el gobierno de Juan Vicente Gómez, al margen de que “no hubo saqueo más desvergonzado y fraudulento que el que Gómez hizo de las reservas petroleras nacionales” , no cabe duda que el análisis de Vallenilla es uno de los más originales, lúcidos y completos que hayamos leído para la “explicación” del proceso histórico venezolano. Quizá la atención se ha centrado sobre su planteamiento medular del “Cesar Democrático” – lo que ha oscurecido la discusión sobre sus discernimientos previos, que son los que aquí rescatamos. Para no mencionar la elegancia de su pluma, que no puede obedecer sino a una educación muy esmerada.

La historia, como la vida, es muy compleja. No la historia inspirada en el criterio simplista que solo ve en nuestra revolución la guerra contra España y la creación de la nacionalidad sino la que profundiza en las entrañas de aquella espantosa lucha social: estudia la psicología de nuestras masas populares y analiza todo el conjunto de deseos vagos, de anhelos imprecisos, de impulsos igualitarios, de confusas reivindicaciones económicas, que constituyen todo la trama de la evolución social y política de Venezuela. (idem, 95)

Seguidamente expondremos nuestra interpretación de su historia, una abstracción personal de sus criterios, que parece oportuna en este medios azarosos es que nos desenvolvemos, entre nuevos y viejos socialismos, más bien dirigida a los recién llegados. Como veremos, resulta que la explicación más plausible de los acontecimientos de nuestra historia es la repetición de la aparición de conflictos por la psicología popular, “impulsos igualitarios, confusas reivindicaciones económicas” – “el odio y horror de la oligarquía” — que fue el motor cuando la Independencia, que fue el 46 el credo de Zamora, en 1859 la Federación y a fines del siglo XX con la revolución chavista, instigada por los mismos resentimientos sociales, con el rescate de las tierras de los anteriores marqueses por los “nuevos corifeos de la gente colorada”.

Hay un ritornelo en este planteamiento: “Las masas populares que habían sido realistas con Boves y patriotas con Páez durante la guerra de la Independencia, fueron después liberales con Guzmán y Zamora en el 46, y defecarles con el mismo Zamora, con Falcón y con Sotillo en el 59”. (183)

Y luego : (181) “Todos aquellos movimientos eran simplemente la continuación de la misma lucha iniciada desde 1810 (y antes!!), la propagación del mismo incendio, oculto a veces bajo las cenizas o elevando sus llamas hasta enrojecer el horizonte, pero siempre implacable en su obra de devastación y de nivelación. En 1846 como en 1859 se concentraron de nuevo las mismas montoneras de Boves y de Páez bajo el brazo vigoroso de otro gran caudillo de la misma fisonomía oral, de las mismas dotes de mando, del mismo empuje heroico, del mismo desprendimiento, de los mismos principios oclocráticos…”

Pero hay que explicar que “el mar de fondo” de estos movimientos fue básicamente las aspiraciones igualitarias, contra la dominación blanca, a veces transfigurada en los propietarios del capital, los godos (como comerciantes).

A nuestro juicio, a los fines de esta breve nota, básicamente el pensamiento de Vallenilla Lanz se estructura sobre cuatro imágenes claves, pero que se reducen a dos conflictos económicos: la luchas por la apropiación del valor agregado de la renta nacional total, y por la apropiación de la renta criolla, bajo los siguientes mecanismos y situaciones:

Ambos cambios, la Independencia y la igualdad social, –o revoluciones—se lograron con la misma lucha, sobre la base de los siguientes argumentos:

EN DOS INSTANCIAS INSTITUCIONALES

A. Conflicto entre la burguesía comercial y los terratenientes; o sea, entre los ricos criollos con los peninsulares;

B. Planteamiento de una lucha social entre los privilegiados, los criollos blancos, y los explotados, los mestizos, al nivel nacional.

EN DOS CIRCUNSTANCIAS AMBIENTALES
1. La heterogeneidad de la población venezolana durante la colonia; o sea, la jerarquización de un sistema de castas antagónicas separadas por los más fuertes prejuicios , que permitía el sometimiento y la explotación de mestizos y negros por parte de una minoría blanca;
2. La existencia de caballos y llanos en el hinterland; rodeando las comunidades urbanas; el individualismo; lo que facilitó la apropiación violenta de la propiedad y la movilidad social.

Lo que desglosaremos en lo que sigue.

Vamos por partes. Primero.

1 EL MANTUANISMO.
De un total de 800.000 habitantes de la Capitanía General de Venezuela en 1810, según el censo correspondiente (Vallenilla, p. 40), solo 12.000 eran blancos europeos o isleños, 200.000 criollos blancos e hispano-americanos (25%), 120.000 indios, 62.000 esclavos negros, y 406.000 (el 50%) castas mixtas de todas razas.

La situación de explotación de los blancos europeos y criollos por el control de los empleos era el rasgo económico, social y político más destacado, al limitar el acceso a los trabajos de mejor remuneración, de una disponibilidad relativamente limitada .

Aquellos pertenecientes al estamento de “blancos” (según se pudiera demostrar fehacientemente) tendrían el privilegio de tener acceso a los empleos mejor remunerados. La cita del Colegio de Abogados de Caracas (1792) es muy ilustrativa (p. 51):
“…para ser recibido cualquier abogado en nuestro Colegio, haya de ser de buena vida y costumbres… limpios de toda mala raza de negros, mulatos y otras semejantes, y sin nota alguna de moros, judíos ni recién convertidos a nuestra Santa Fe Católica, ni otra que arrogue infamia, y que faltando alguna de estas instancias no sea admitido”

Era precisamente con aquellos cuya semejanza con los blancos gritaba la injusticia de los prejuicios de raza contra quienes se exasperaba más la intransigencia de los mantuanos, porque ya las diferencias de color no era posible alegarlas como fundamento de desigualdades sociales. El proceso de la naturaleza, que venia realizándose fatalmente desde los primeros tiempos de la Colonia, abriendo el camino de la ascensión social a los descendientes africanos que iban mejorando sus caracteres somáticos por los enlaces sucesivos con los blancos hasta confundirse con estos, tenia que continuar imperturbable a despecho de las trabas sociales.

Sin duda la revuelta social de la independencia lo que hizo fue que se aceleraron los pasos, con un salto, en el largo camino, que más adelante se seguirán librando luchas con la misma intención igualitaria, a diferencia de las otras colonias, como se verá luego.

Los mantuanos parece que eran excesivamente pretenciosos, en comparación con otros parajes latinoamericanos. “En Venezuela se conservaron con mayor fuerza los prejuicios de raza, precisamente por la gran cantidad de gente de color que resultó de la unión de los españoles con los negros” (idem, 74).

Ahora bien, cuando uno entra en esta época de la historia, lo primero que todo el mundo se pregunta aparece totalmente explícito en la inquisidora mente de Don Laureano: ¿qué tenían que buscar los mantuanos caraqueños con la independencia?

En sus propias palabras (p. 45) “Cuando se estudia la historia de nuestra Independencia, lo primero que salta a la vista es el fenómeno de que las clases sociales de la Colonia no solo fueran las que iniciaron la revolución, sino que al mismo tiempo proclamaban los derechos del hombre y pretendieron fundar la Republica de 1811 sobre las bases de la democracia y el federalismo.

Rematando seguidamente (idem): ¿Cuál era el origen de aquellas ideas? ¿Cómo podían proclamarse tan avanzados principios en la capital de una oscura y olvidada provincia, la más ignorada de cuantas integraban los vastos dominios de España en América?

Sigamos mostrando el pensamiento de Don Laureano sobre este proceso.

1.1 El “conflicto inherente” a la nobleza criolla cuando la independencia

Este es otro aspecto que Vallenilla identifica muy bien,

La gran pregunta: ¿si las independencias básicamente eran y son para sacudirse el yugo de la explotación económica, plebe contra nobles, campesinos contra terratenientes, comerciantes criollos contra monopolistas de la metrópoli, ¿cómo se explica a los criollos alzándose contra los blancos de la península? – Solo como una lucha de poder entre los ricos, por la apropiación del valor agregado; no había que cambiar el orden de castas para ello. Aquí estuvo la confusión, o la oportunidad.

Vallenilla es muy preciso al momento de identificar “el conflicto inherente”: (45)
Los primeros legisladores de la Republica, los revolucionarios del 19 de abril y los constituyentes de 1811, salidos de la más rancia aristocracia colonial, “criollos indolentes y engreídos, que “gozaban para con el populacho de una consideración tan elevada cual jamás tuvieron los grandes de España en la capital del Reyno” proclamaron, sin embargo, el dogma de la soberanía popular, llamando al ejercicio de los derechos ciudadanos al mismo pueblo por ellos despreciado. Sobre la dignidad social en que fundaban su poder, sobre la heterogeneidad de razas que daba sustento a sus preocupaciones de casta, pretendieron levantar el edificio de la Republica Democrática”.

No pensaron, no vieron que al alterar el orden, al romper el equilibrio colonial, al elevar a todos los hombres a la dignidad de ciudadanos, destruyan la jerarquización social, fundamento d su preponderancia; y ante aquella desencadenada tempestad, unos lanzando u grito de arrepentimiento volvieron a reconocer la autoridad del monarca, otros huyeron a refugiarse en tierras extrañas esperando el resultado final de la lucha, y los más valieres, los más convencidos, los más poseídos por el ideal de una patria libre e independiente, dieron cara a las montoneras de delincuentes… (82)
Cuchillo para su propio pescuezo…. – ¿Cómo se comprende? – ¿Las ideas de la Revolución Francesa habían calado tan hondo?

Notemos en todo caso que Don Laureano diferencia dos movimientos dentro de la revuelta emancipadora:

1. El desconocimiento del poder español, por razones comerciales principalmente; y con motivo de la coyuntura napoleónica;
2. El desconocimiento del sistema de castas, por razones enciclopédicas.

Dos revoluciones en una, digamos. ¿ Qué viene primero, lo político o lo económico?, preguntan por ahí. Politics is economics, responden otros. Si la razón extrema de las causas es la búsqueda de la felicidad, se constata que atiende a razones principalmente económicas, en este caso el comercio. La eliminación de las castas fue una situación distinta (también de bases económicas) acaecida con la Revolución Francesa, como una lucha interna de aquella región, que no tenía que resolverse inmediatamente en Venezuela, no necesariamente. De hecho, no se resolvió en otras comunidades latinoamericanas, incluso no todavía, digamos en las zonas de alta población indígena.

Y una razón política (81):
Es en nombre de la Enciclopedia, en nombre de la filosofía racionalista, en nombre del optimismo humanitario de Condorcet y de Rousseau , como los revolucionarios de 1810 y los constituyentes de 1811, surgidos en su totalidad de las altas clases sociales, decretan la igualdad política y civil de todos los hombres libres.
<B1.2. Un cambio ciclópeo
Hay que imaginarse la situación para tener una idea del brutal cambio social.

“…Los hombres de las “clases bajas afeadas por todo especie de bastardías y torpezas”, que en 1796 “tienen la avilantes de andar por las calles vestidos contra las leyes y con gran escándalo de las personas distinguidas”, podrán en 1810 confundirse con estas en virtud de una simple declaratoria.

la tradición colonial desapareció para siempre el mismo día que fueron proclamados los derechos de los venezolanos. De modo que, política y socialmente, los hombres de la Independencia venían a la vida a la edad que contaban, pues al golpe mágico de la revolución habían dejado entre las ruinas del “oprobioso régimen” todo el legado hereditario de tres siglos de coloniaje y de miles de años anteriores a la Conquista.

La herencia psicológica formada por los instintos y los prejuicios inconscientes, las opiniones, los gustos, las inclinaciones naturales, los sentimientos, las preocupaciones religiosas y sociales, el desprecio del blanco criollo por el hombre de color, el dio de este hacia el criollo, las rivalidades e intransigencias de cada grupo social… todos los móviles, en fin, que determinan la cruel y eterna lucha de la humanidad en todos los tiempos y en todos los países desaparecieron para siempre a la sola enunciación de los derechos ciudadanos.

Lo que pasa es que no desaparecieron para siempre, siempre quedaron mantenidos, latentes, pero siguieron siendo una fuerza motora, unos de los dinamismos sociales naturales para continuar la lucha por la distribución del ingreso, de tiempo, a lo largo de los siglos XIX y XX. Siempre presente el instinto de dominación, de esclavización de los otros, dentro de los distintos grupos sociales, normalmente arremetiendo con el apoyo de las armas, el arquetipo de la hormiga roja.

Habría que notar la diferencia con los países andinos o de población indígena dominante, que no sufrieron el caso venezolano de la aniquilación de las élites ilustradas de las familias dominantes de los principales centros urbanos. Este aspecto también es destacado por el acucioso pensamiento de Don Laureano.

Dividida la población colonial,, como hemos visto, en clases netamente jerarquizadas y antagónicas y en castas separadas por los más fuertes prejuicios, donde cada grupo se constituía como un organismo perfectamente diferenciado, Bolívar no podría ser considerado como “la cristalización” del sentimiento colectivo de los venezolanos, porque, precisamente, la colectividad, el núcleo nacional estaba por crearse, y eso que aquí, como en todas partes, el resultado de la guerra, en cuyos senos ardientes, como en un crisol, se ha fundido el sentimiento de nacionalidad y de patria…” (p. 130).

1.3 La aniquilación de la oligarquía criolla venezolana
Este es un aspecto muy importante a destacar, la cuestión del “crisol”. “Si el levantamiento contra España hubiera sido unánime” – un poco del tipo de la independencia norteamericana, otra habría sido la historia nacional, y “el ejemplo de Chile que no vio sucumbir (igual que otras colonias) sus altas clases sociales, que todavía predominan, es bastante a comprobar nuestro aserto. España, entonces, no hubiera podido sostener la guerra por largo tiempo y solo en dos batallas, como Chacabuco y Maipú, hubiéramos asegurado la independencia de Venezuela y Nueva Granada”. (25)
En nuestra guerra de independencia, la faz más trascendental, la más digna de estudio, es aquella en que la anarquía de todas las clases sociales dio empuje al movimiento igualitario que ha llenado la historia de todo este siglo de vida independiente(27).

2. EL FACTOR AMBIENTAL: LAS LLANURAS.
Las abundantes quejas del general Morillo al Ministro de Guerra, citadas por LVL, sobre las guerras de Independencia son bien ilustrativas del peligro de los habitantes de los llanos y su movilidad caballar
“Varias veces he informado a V.E. –decía al ministro de la Guerra- de la inclemencia de este clima y de estos llanos para las tropas europeas, cuyo rigor se hace sentir tan duramente en la salud del soldado… Los continuos pasos de ríos y de cañas, atravesando días enteros pantanos y lodazales, con el agua a la cintura, unido al escaso y miserable alimento del soldado en los arenales ardientes del Llano, han ocasionado muchos enfermos de gravedad, y son muchos también los heridos por las «rayas» y mordeduras de los pescados llamado «caribes» y «tembladores», y muchos los devorados por los caimanes.

La infantería europea que vino conmigo a Apure –dice en otra comunicación a su gobierno- se ha disminuido en muy pocos días de marcha a una tercera parte, por las calenturas y las llagas, quedando el resto débil y sin fuerzas para continuar la fatiga en algún tiempo, no tanto por el sufrimiento de los ardores del sol… como por la falta de alimento que nunca ha sido más que carne, con falta de sal muchas veces…

Y en la misma nota establece el contraste con los llaneros: “…el equipaje no les estorba, porque todos están en cueros, y la subsistencia no les da cuidados porque viven más sanos y robustos con la carne,; hacen movimientos rápidos y felices que no pueden evitarse por más esfuerzos que en las marchas hagan nuestros soldados. Los llaneros se arrojan a caballo desde la barranca del río, con la silla en la cabeza y la lanza en la boca, y pasan dos o tres mil caballos en un cuarto de hora como si pasasen por un ancho puente, sin temor de ahogarse ni de perder el armamento ni la ropa. De esta manera fatigan las columnas que les persiguen en marchas las más penosas que puedan darse, se pierden en pocos días un gran numero de soldados que enferman en aquel pantanoso terreno y cuando consideran estas bajas, y el cansancio e inutilidad de nuestros caballos que no tienen donde repararse, vienen a atacarnos o esperan el combate, como sucedió el 27 de enero de este año (1817) en la sabana de Mucuritas, donde el brigadier La Torre, que los perseguía desde Casanare (sobre 150 leguas) apenas pudo más que resistir al ímpetu de su numerosa caballería

Finalmente LVL destaca .el contraste de la “mansedumbre indígena” con el ingrediente del negro esclavo y el zambo, que tantas sublevaciones del orden tuvieron lugar por todas las haciendas y lugares, hasta los casos locales más notorios desde Nirgua, Coro, hasta las reyertas famosas en Santo Domingo y Haití.

Estos dos ingredientes ambientales, las sabanas y los zambos, fueron el factor dinámico clave en las revueltas posteriores que han venido sacudiendo la repartición del ingreso a lo largo de la vida pública republicana, culminando en nuestros días con un factor actualizador del antiguo potencial de movilidad de las sabanas: la potencia de los petrodólares en llanuras ahora globalizadas, para el rescate de los pueblos todavía subyugados del subcontinente…

2. 1 LA CITA DE DON ANDRES BELLO (caballos y sabanas)

LVL cita a Andrés Bello, en relación con su diagnóstico sobre los beduínos de las sabanas:

Como el bárbaro germano en el antiguo mundo, el llanero venezolano al entrar en la historia introdujo un sentimiento que era desconocido en la sociedad colonial, vivo reflejo de la sociedad romana, según los observo don Andrés Bello. El llanero, como el bárbaro, como el nómada en todos los tiempos y en todas las latitudes, se caracteriza por la “afición a la independencia individual, por el placer de solazarse con sus bríos y su libertad en el medio de los vaivenes del mundo y de la existencia; por la alegría de la actividad sin el trabajo,; por la afición a un destino azaroso, lleno de eventualidades, de desigualdad y de peligros; tales eran sus sentimientos dominantes; y la necesidad moral que ponía en movimiento aquellas masas humanas…”

En la ausencia del colectivismo, del gregarismo creado por las leyes de origen romano y por el catolicismo, que no tuvieron jamás influencia en nuestras llanuras y cuyas instituciones ahogan al individuo en la ocasión y tienen, sobre todo, la Iglesia, a imponer el sacrificio, la renunciación personal en pro de la humanidad, toda entera, el individualismo surgido de las ruinas de la sociedad colonial impuso un nuevo elemento de gobierno, desconocido hasta entonces entre nosotros, … y que no había existido propiamente en nuestra América, en aquellos pueblos que no tienen llanuras ni caballos, y cuya evolución se ha realzado dentro de los gobiernos, la preponderancia del clero y el predominio de las viejas oligarquías.

Nosotros vamos a añadir, por nuestra parte, otra variable a los beduínos sabaneros: el hecho de ser predominantemente zambos o sambaigos, que es un elemento mestizo de belicosidad, que se incorpora a la población indígena.

Vallenilla hormigarrojista
Ese elemento fue el patrocinio militar, la supremacía del más fuerte {la hormiga roja!!!}, del más sagaz, del más valiente; el vínculo establecido entre los individuos, entre los guerreros, que sin destruir la libertad individual ni la igualdad característica a los pueblos pastores, no aquel orgullo personal de que habló el Libertador…, estableció sin embargo una subordinación jerárquica de donde surgió también, como en la Edad Media europea, nuestro feudalismo caudillesco…

¡General! Usted es la patria, le dijeron a Páez los separatistas en 1830.

No existía en la época, aparentemente, el socialismo del siglo XXI.

3 LA VUELTA AL CONTROL SOCIAL

No terminó allí el reajuste por la redistribución de ingreso, con el tiempo el agua trató de volver a su nivel. Con algunas revueltas sociales, el siglo XIX parece haber sido un conflicto entre los distintos dirigentes regionales, heredados de la Independencia, pero no tanto luchas de partidos.

Realizada la Independencia, surge, junto con los prejuicios de clase y la necesidad de la conservación social, el poderoso móvil de los intereses materiales, y al mismo tiempo que el congreso restablece en cierto modo la esclavitud, con la ley de Manumisión, las opiniones de los realistas concuerdan en lo absoluto con las de los patriotas, clamando contra el peligro que representaba la libertad de los negros.

Los blancos habían sido los amos, los propietarios, los dominadores, lo privilegiados por las leyes y las costumbres. Ejecutores de la justicia y administradores perpetuos de los bienes del común, una ambición muy legitima les había llevado a declarar la independencia, a desconocer al rey de España con el único objeto –según la opinión de los realistas—de sustituir al monarca para establecer lo que Bolívar llamará “la tiranía domestica activa y dominante”. Pues contra esa casta debían desatarse naturalmente, los odios de las clases populares, contra su vida y contra sus intereses. Blanco, propietario y patriota, era todo uno para los soldados de Boves y de Yánez; blanco, propietario y godo continuó llamándose para los mismos beduinos “todo el que tenga algo que perder”…(p.110).
Encima, la celebre ley (“neoliberal” se diría ahora) del 10 de abril del año 24 favoreciendo el capital daba al comercio, y por tanto a los godos, una preponderancia mucho mayor que en la época colonial, lo que atribuye a la influencia manchesteria sobre el Dr. Vargas.

También los godos, los representantes de la burguesía, constituida por una oligarquía de tenders, de canastilleros, como se decía entonces, resultaron favorecidos por la Constitución del año 30, que solo concedía derechos electorales a los que poseyeran rentas.

GODOS Y LIBERALES

Nuestros partidos históricos, que nacieron con la guerra civil de la Independencia porque desde entonces se dividió la población urbana de Venezuela en dos bandos, llamados primero godos y patriotas, y que después de constituida la República se titularon godos y liberales, no profesaron doctrinas políticas definidas…(173)

En Venezuela, por regla general, se nacía godo o liberal, según que es ascendiente hubiese sido realista o patriota… (idem, pie de pagina p. 192)

En la evolución histórica de Venezuela se observa claramente cómo estallaba a cada conmoción los mismos instintos brutales, los mismos instintos de asesinato y pillaje; y cómo continuaban surgiendo del seno de nuestras masas populares las mismas hordas de Boves y de Yáñez, dispuestas a repetir en nombre de los principios republicanos los mismos crímenes que en nombre de Fernando VII, e igualmente ignorantes de lo que significaba el gobierno colonial o el gobierno propio. Y es porque, a pesar de nuestras teóricas transformaciones políticas, el fondo intimo de nuestro pueblo continuó por largos años siendo el mismo que durante la Colonia. Las pasiones, los instintos, los móviles inconcientes, los prejuicios hereditarios, tenían que continuar siendo en él elementos de destrucción y de ruina, contenidos únicamente por los medios coercitivos que tan ampliamente ha tenido que ejercer el jefe del Estado…(108)

Sin embargo, más adelante Mirabeau, que vuelve a su casa después de haber votado la abolición de los títulos de nobleza, coge a su ayuda de cámara por las orejas y le dice con voz tonante: «Tú, pillastre, espero que para ti continuaré siendo el señor conde »

Otra agudeza de LVL: La mayor parte de los generales de la Independencia fueron de extracción popular, presididos, mientras que los oligarcas eran pocos, detrás de Bolívar. Terminada la revolución, cuando ya no había que combatir sino que gobernar, que administrar los bienes de la cosa pública, se planteó el conflicto entre los representantes de las oligarquías y los nuevos jefes, los representantes de los zambos llaneros, con Páez a la cabeza.

“Por eso hubo un momento en que Bolívar y los hombres de su clase se confundieron con los caudillos populares en un mismo propósito; pero, alcanzado el triunfo, la separación era fatal e inevitable…” (130).

2 LA CITA DE DON ALEJANDRO DE HUMBOLDT (77 SS)

Otro concepto clave identificado por LRV es “la ruptura del equilibrio económico” (dominación) y social de la Colonia. Este es otro aspecto identificado por LRV que vale la pena notar; es la cita de Humboldt sobre la inmovilidad de las instituciones.

Sigue la cita: (id., 77):

El reposo –dice Humboldt, hablando de nuestra sociedad colonial- ha sido el resultado del hábito de la preponderancia de algunas familias poderosas y sobre todo del equilibrio que se halla establecido entre fuerzas enemigas”. “El inmovilismo o misoneísmo es la única ley de conservación de sociedades compuestas de elementos heterogéneos y afectadas por hostilidades latentes o declaradas; y en las cuales toda sacudida, de dondequiera que parta, constituye un peligro. Aun las medidas más útiles deben ser evitadas, si de ellas resulta una sacudida cualquiera”.

Remata Don Laureano: “El carácter feroz que asumió la revolución en Venezuela, así como nuestra rápida evolución igualitaria, hecho de que no hay ejemplo en ninguno de los otros pueblos de Hispano-América, se halla explicado en parte por la heterogeneidad misma de la sociedad colonial” (idem).

3 LAS RAZONES DE LA EMANCIPACION

Después de examinados los textos de Don Laureano, se puede repetir la muletilla de Rafael Poleo sobre Gide: “todo ha sido ya dicho”. Faltaba no más recordarlo oportunamente, con algunos razonamientos ulteriores, valga el comentario.

Veamos algunos de los argumentos de LVL:
La inferioridad política (76-77):
La preponderancia que en Venezuela tuvo la nobleza criolla, repetimos, se apoyaba sobre fundamentos más sólidos que su problemática limpieza de sangre. Fundamentos históricos, sociales y sobre todo económicos, que dieron a aquella casta dominante el derecho de sacudir el yugo que la mantenía en un grado humillante de inferioridad política dentro de su propia patria. He allí el argumento principal de la independencia o de la emancipación, que es el termino más preciso.
La explotación económica:

Veamos su diagnóstico de la situación (173 y sgtes.)
Los godos, comerciantes en su mayor parte, letrados y burócratas, habían tenido necesariamente que sostener el régimen colonial, unos por mantenerse en sus puestos, otros por ampliar sus prerrogativas, absorbidas casi por completo por el mantuanismo revolucionario, y los primeros por el interés de perpetuar el monopolio al cual debían su prosperidad, pues es bien sabido que el comercio colonial de Venezuela se desarrolló a favor de la celebre compañía Guipuzcoana, que hizo desaparecer la libre exportación de los productos naturales establecida desde tiempos inmemoriales entre los puertos venezolanos y los de Veracruz, Canarias y las Antillas extranjeras, recibiendo en pago el numerario que enriqueció en breve tiempo a la aristocracia territorial, y que luego absorbió por completo la compañía monopolista, y años más tarde el comercio de Cádiz, tan pertinaz y poderoso adversario de la Independencia de Venezuela, que fue el que organizó a sus expensas la expedición comandada por el general Morillo en 1815.
“Jamás –dice Heredia- había salido de España para la America expedición más brillante y numerosa, como que era el último esfuerzo de los comerciantes de Cádiz por medio de la Junta de reemplazos, quien suplió todos los gastos”.

Más claro no canta un gallo. Pero tuvo que ser Don Laureano quien identificara este importante factor. Estas son nuestras razones por el rescate del pensamiento de Don Laureano; debería ser leído y estudiado con más frecuencia, en su parte analítica de la historia, ajeno a sus vinculaciones gomeras.

RECAPITULACION

La historia según don Laureano, una Independencia que fue una guerra civil con carácter de revolución social, para aniquilar la discriminación y junto con ella la mayor parte de la población blanca venezolana, lo que llamó “el crisol”. La pérdida del equilibrio de la sociedad colonial, favorecida por la existencia de inmensas llanuras donde los jinetes a caballo eran invencibles, jinetes mayormente mestizos que buscaban una mayor justicia social.

Dos revoluciones a la vez; hubieran podido hacer una después de la otra, o solamente una sola, la independencia de España, y dejar la revuelta social para más tarde. Pero la historia no podía esperar.

Ello no ocurrió igual en las otras colonias latinoamericanas, que mantuvieron más bien intacta la nobleza criolla y la población indígena subyugada. Quizá ahora le vendrá su tiempo de reajuste social más intenso. Ahora que se galopan inmensas llanuras globalizadas con impetuosos petrodólares, mueran los blancos aunque sepan leer y escribir!!

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